Cuando menos te lo esperas (2003), es una de las películas más recordadas de
Amanda Peet, donde comparte cartel con
Diane Keaton,
Jack Nicholson y
Keanu Reeves. El título bien podría aplicarse a lo que le sucedió el pasado mes de agosto, aunque no tiene nada de comedia romántica como en la trama del filme, sino más bien de drama. La actriz ha publicado un ensayo en
The New Yorker, donde ha explicado toda la historia.
Amanda Peet nació en
Nueva York hace 54 años, pero desde hace un tiempo vive en
California. Sus padres estaban divorciados desde hacía tiempo y vivía cada uno en una costa diferente de los Estados Unidos. El año pasado, la salud de ambos estaba muy deteriorada y desde junio, su madre, y desde agosto, su padre, estaban ya con cuidados paliativos.La actriz
Amanda Peet con su marido
David Benioff en la fiesta de Vanity Fair, posterior a los Oscar en el 2020GTRESSu artículo en
The New Yorker empieza así: “Durante muchos años me han dicho que tengo unas mamas densas y complicadas; no como un cumplido, sino como una advertencia de que necesitan una vigilancia extra”. Es por ello, que sus revisiones ginecológicas no eran anuales sino cada seis meses.En el último examen, realizado en agosto del 2025, la doctora le detecto en uno de sus pechos un bulto que había que analizar. Tras realizarle las pruebas pertinentes se le confirmó que padecía cáncer de mama lobular.Melanie Lynskey y
Amanda Peet protagonizan 'Togetherness'.PropiasAmanda le contó el diagnóstico a su marido David, a su hermana que vive en
Nueva York, a sus amigas y a sus dos hijas mayores Frances y Molly June, de 19 y 15 años, respectivamente. No se lo dijeron al pequeño Henry, de 11 años. Peet tampoco tuvo fuerzas para explicárselo a su padre y especialmente a su madre. “Mi madre vivía en una casita a seis metros de nuestra cocina, pero ni se me pasó por la cabeza ir a contárselo, porque estaba en la fase final de la enfermedad de Parkinson. Todavía me reconocía y a veces respondía “sí” o “no” a mis preguntas, pero siempre volvía a esa mirada vacía”. Y añade que hasta entonces mantenía una relación muy íntima con su madre, en la que no había secretos: “Siempre le conté todo a mi madre, incluso la primera vez que hice sexo oral. Nunca rehuyó los temas incómodos; la charla banal le resultaba casi ofensiva”.Fue entonces cuando su hermana le avisó que tenía que viajar urgentemente a
Nueva York porque su padre se estaba muriendo. “Volé a
Nueva York. No llegué a tiempo para ver a mi padre dar su último aliento, pero sí pude ver su cuerpo antes de que se lo llevaran del apartamento. Me sentí culpable por no llorar, aunque al menos tuve una tregua en ese juego mental de calcular cuánto tiempo me quedaba a mí de vida”. Y relata con cierto desasosiego: “En cuanto el cadáver de mi padre desapareció de mi vista, volví a tener vía libre para entrar en pánico por mi cáncer”. Las dos hermanas acordaron no contarle a su madre que su padre había muerto para no aumentarle el sufrimiento.
Amanda Peet con su madre Penny por las calles de New York en el 2012.©GTRESONLINEA su regreso a Los Ángeles a
Amanda Peet le descubrieron otro bulto en la mama, pero esta vez benigno. Con todos los resultados en la mano, su doctora le comunicó que su cáncer estaba en estadio 1 y su tratamiento: lumpectomía, o lo que es lo mismo, cirugía de conservación de mama, y radioterpia. Pero este alivió de saber que su cáncer estaba en fase inicial duró poco, pues en enero de este año su madre falleció y lo explica de forma desgarradora: “La morfina tardaba una eternidad en hacer efecto, y ella miraba al techo y sollozaba, así que me subí a su cama. Nuestras miradas se cruzaron y se calmó, y entonces ella y yo seguimos mirándonos fijamente durante lo que parecieron varios minutos. No estaba segura de si mi madre sabía que me estaba mirando o si yo era solo una constelación de formas interesantes y sin cuerpo. Dije ‘hola, garabato’, así es como me saludaba a menudo. Pero entonces me di cuenta de que se estaba comunicando sin palabras, y la imité. El tiempo se acababa y, además, ya le había contado todo”.Periodista en la sección de Gente, desde el 2005, donde escribe sobre noticias del corazón, crónica social y moda. Antes fue redactora de Televisión (1990-2004). Licenciada en Ciencias de la Información por la UAB