La saga del ex presidente brasile�o
Jair Bolsonaro, condenado por liderar un fallido intento de golpe de Estado, sum� este martes un nuevo e inesperado cap�tulo: su esposa, Michelle, se reuni� con el s�per juez
Alexandre de Moraes y logr� convencerlo de devolver al ex jefe de Estado el beneficio de la prisi�n domiciliaria."�Gracias, Dios m�o!", escribi� en redes sociales la ex primera dama, que juega un papel clave en la din�mica de la derecha brasile�a. Bolsonaro, de 71 a�os, acaba de recibir el alta de la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) tras diez d�as ingresado en un hospital de
Brasilia por una neumon�a bacteriana bilateral derivada de una aspiraci�n bronquial.La exitosa gesti�n de Michelle ante De Moares, coincidi� en se�alar la prensa local, no es precisamente una buena noticia para
Flavio Bolsonaro, hijo del ex mandatario y candidato a presidente frente a Luiz In�cio Lula da Silva en las elecciones de octubre de este a�o."Una parte importante de la estrategia de su precandidatura, impulsada por un mensaje enviado desde la c�rcel, consisti� en retomar la idea de Bolsonaro como una especie de m�rtir de su propia causa y de Fl�vio como el abanderado de esta", se�al� el analista
Igor Gielow en "
Folha de Sao Paulo"."No era nada nuevo: desde el apu�alamiento de septiembre de 2018, que consolid� su campa�a hacia la presidencia, Bolsonaro es tratado como el proverbial mes�as por sus seguidores. Siempre que era posible, con cada ingreso hospitalario surg�an fotograf�as de dudoso gusto del pol�tico y sus penurias m�dicas. Nada muy diferente, en esencia, de su �dolo (Donald) Trump en 2024, cuando, adem�s de ser condenado, recibi� un balazo de rozadura en la oreja en un mitin de su victoriosa marcha de regreso a la Casa Blanca", a�adi�.La decisi�n de De Moraes, el juez instructor en el
Supremo Tribunal Federal (STF) de la causa por golpe de Estado que conden� a Bolsonaro a 27 a�os y tres meses de prisi�n, lleg� un d�a despu�s de que se reuniera con la ex primera dama.
Michelle Bolsonaro, una carism�tica pastora pentecostalista de 44 a�os que coquetea con la posibilidad de postularse alg�n d�a a la presidencia, se vali� de los argumentos de
Paulo Gonnet, fiscal general de la Rep�blica, que recientemente recomend� a De Moraes devolver a Bolsonaro al r�gimen de prisi�n domiciliaria."Michelle le afirm� a Moraes que los argumentos presentados por la Fiscal�a General de la Rep�blica son v�lidos e insisti� en que Bolsonaro no puede dormir solo. Durante la conversaci�n, volvi� a mencionar episodios recientes de aspiraci�n bronquial —que desencadenaron la neumon�a que llev� a su marido al hospital— y dijo que ya hab�a alertado al propio ministro en una reuni�n anterior, en enero. La ex primera dama dijo que el riesgo acab� materializ�ndose", detall� "O Globo"."La ex primera dama se emocion� al hablar de la rutina familiar e intent� sensibilizar a Moraes al detallar la log�stica actual para atender al ex presidente", a�adi� el peri�dico carioca. "[
Michelle Bolsonaro] dijo que prepara comidas para llevar a diario, que son llevadas por familiares, mencion� la participaci�n de su hermano en ese desplazamiento e incluy� a su hija en el argumento de que, en casa, el cuidado ser�a m�s sencillo y continuo".Malu Gaspar, columnista de "O Globo", puso el acento en otro aspecto, la enorme presi�n sobre De Moraes, un juez que entiende en los asuntos m�s sensibles de la pol�tica y la econom�a del pa�s, y que ahora se enfrenta a dificultades por acusaciones contra su propia figura."Los allegados a Bolsonaro apostaban por que la presi�n interna del STF y el desgaste del Tribunal ante el avance de las investigaciones del caso [de corrupci�n que involucra a miembros del STF] Banco Master llevaran a Moraes a aceptar finalmente la solicitud de la defensa de concederle el arresto domiciliario".El gobernador de Sao Paulo, Tarcisio de Freitas, tambi�n hizo gestiones ante De Moraes para que el ex presidente regresara al r�gimen de prisi�n domiciliaria que observ� hasta noviembre del a�o pasado, cuando un "brote psic�tico" lo llev� a intentar quemar su tobillera electr�nica. Poco despu�s fue trasladado a una prisi�n com�n.Bolsonaro deber� seguir condiciones muy estrictas durante los 90 d�as de prisi�n domiciliaria, un plazo que funcionar�, en los hechos, como una prueba de si el ex presidente es capaz de respetar esos t�rminos impuestos por la justicia.El ex inquilino del Palacio del Planalto deber� utilizar una tobillera electr�nica, no podr� utilizar el tel�fono m�vil, ni acceder a las redes sociales, ni grabar v�deos o audios. Adem�s, permanecer� al menos 90 d�as sin recibir visitas, con excepci�n de sus hijos, sus abogados, m�dicos y fisioterapeuta. La suspensi�n de las visitas, seg�n Moraes, tiene como objetivo �preservar el entorno controlado necesario� para la recuperaci�n, evitando "el riesgo de sepsis y controlando las infecciones".En su decisi�n, Moraes subray� que el incumplimiento de las normas establecidas implicar� la revocaci�n de la medida, con el regreso del ex presidente a la prisi�n de Papudinha o a un hospital penitenciario.El juez a�adi� que, tras los 90 d�as de arresto domiciliario, volver� a analizar los requisitos necesarios para mantener el arresto domiciliario humanitario.