Jana Buhigas Torrents 25/03/2026 06:00 Actualizado a 25/03/2026 06:40 El acceso a la vivienda vuelve a tensionarse para los jóvenes. En los últimos cinco años, el precio de los inmuebles ha crecido más de un 30%, mientras que los salarios reales apenas han avanzado. En este contexto, comprar un piso antes de los 35 ya no es solo una cuestión de ingresos, sino de planificación financiera.“La mayoría falla en lo mismo: no planificar”, resume el asesor financiero
David Pastor. La falta de una visión a largo plazo, cuánto cuesta realmente una vivienda, cuánto hay que ahorrar y en qué plazo es, según los expertos, el principal obstáculo. Para un piso de 300.000 euros, un comprador joven puede necesitar cerca de 78.000 euros entre entrada y gastos, ya que los bancos suelen financiar un máximo del 80%.El proceso, además, exige disciplina. Pastor apunta que incluso jóvenes sin grandes gastos fijos tienen dificultades para acumular ahorro: “Si no pagas alquiler y aun así no ahorras, el problema no es el mercado, es el hábito”. La recomendación pasa por fijar una estrategia sostenida en el tiempo, que combine ahorro periódico e inversión conservadora para evitar la pérdida de poder adquisitivo.Lejos de la idea de la vivienda definitiva, algunos expertos recomiendan rebajar las expectativas.
Albert López Ayora, asesor financiero que acaba de comprar su primer piso, tardó siete años en reunir la entrada. Lo hizo en solitario y optó por una hipoteca del 90%, ajustando la cuota para que no superara el 35% de sus ingresos. Su consejo es claro: “No hace falta empezar por el piso ideal”.La llamada “casa puente”, una primera vivienda más modesta, se perfila como una vía de acceso más realista. Permite entrar en el mercado y mejorar la posición financiera con el tiempo. Aun así, López Ayora advierte que su mayor reto no fue solo el ahorro, sino el propio proceso de compra: “Hay que ir con mil ojos y revisar que todo esté bien”. Problemas legales, deudas ocultas o información incompleta son frecuentes en el mercado inmobiliario. A estos riesgos se suman los costes que muchos compradores primerizos subestiman. Impuestos, notaría, registro o reformas pueden elevar de forma significativa el desembolso inicial. “Son pequeños gastos que acaban sumando mucho”, señala.Jóvenes en un balcón en la ciudad de
Barcelona Àlex Garcia HoyuelosHipotecaEl filtro bancario y las diferencias entre perfilesEl filtro bancario añade otra capa de exigencia. Las entidades no diferencian entre jóvenes y no jóvenes: exigen estabilidad laboral, capacidad de ahorro y un nivel de endeudamiento que no supere el 40%. “Los perfiles con ingresos recurrentes y estabilidad son los que tienen más facilidad”, explica Joan Balasch, director general de Housfy Hipotecas. Aunque existen hipotecas del 90% e incluso del 100%, no son la norma. Se reservan a perfiles con ingresos elevados, funcionarios o clientes con garantías adicionales. Además, el historial financiero pesa: impagos previos o deudas activas pueden bloquear el acceso a la financiación. Los casos reales reflejan estas diferencias. Pastor describe desde parejas con ingresos irregulares que no logran financiación pese a tener ahorro, hasta perfiles con sueldos estables y apoyo familiar que sí acceden a viviendas de más de 300.000 euros. “La compra en solitario es posible, pero no es lo habitual”, señala. La mayoría de operaciones se cierran en pareja y, en muchos casos, con ayuda externa.Financiar el 100% de la vivienda Ayudas públicas con impacto limitadoExisten ayudas públicas para que los jóvenes que se planteen comprar una primera vivienda les sea más accesible. Los avales del ICO permiten financiar hasta el 100% del precio de la vivienda, cubriendo el Estado hasta el 20% del riesgo. Sin embargo, su impacto ha sido limitado: la mayor parte del riesgo sigue recayendo en las entidades financieras. En Catalunya, la línea Emancipación del Institut Català de Finances (ICF) introduce un modelo distinto: la administración financia hasta el 20% del precio sin intereses, mientras el banco cubre el 80% restante. A cambio, la vivienda pasa a ser protegida de forma permanente, lo que limita su valor futuro en el mercado. Pese a todo, los expertos coinciden en que el acceso a la vivienda sigue siendo posible, aunque más exigente. La clave ya no está solo en cuánto se gana, sino en cómo se gestiona. Planificar, ajustar expectativas y sostener el esfuerzo en el tiempo se han convertido en la verdadera estrategia de entrada a un mercado cada vez más selectivo.