La sombra de la literatura es más alargada de lo que nos parece. Lo acabamos de comprobar con la cantante
Shakira. Para sus próximos conciertos, la intérprete colombiana ha pensado en un estadio efímero que albergará a 50.000 fans. Pero la idea va mucho más allá: alrededor de este recinto se levantará el
Macondo Park, un espacio destinado al público a lo largo de doce horas donde se ofrecerá una experiencia que trasciende lo musical. Lo que se busca es enaltecer la cultura latinoamericana a través de exposiciones, charlas, talleres o manifestaciones literarias y gastronómicas.Esta vocación americanista se nota en la elección del nombre del parque:
Macondo, en honor al pueblo ficticio que aparece en varias obras de
Gabriel García Márquez. En Cien años de soledad, por supuesto, pero también en otros títulos como Los funerales de la Mamá Grande o La hojarasca.De hecho, el premio nobel de Literatura de 1982 es recordado, principalmente, por la creación de este lugar, donde la realidad se funde con el mito. Encontró su fuente de inspiración inicial en sus propias vivencias, concretamente en su pueblo natal,
Aracataca, del que conocía muchos relatos que le habían transmitido sus abuelos, como las historias de guerra que le contaba el coronel
Nicolás Ricardo Márquez.Desde su posición de escritor, estaba convencido de que debía utilizar esta materia prima real para deformarla a través de la fantasía y crear algo nuevo. Según su propio testimonio, el auténtico “
Macondo”, el que sirvió de base al de la novela, fue una finca bananera próxima a la localidad.El novelista tuvo muy en cuenta los relatos bíblicos, llenos, a su juicio, de “cosas fantásticas”. Fruto de esta influencia,
Macondo surge como una tierra prometida. A ella llegarán
José Arcadio Buendía y los hombres a los que guía desde
Riohacha (ciudad que sí existe, ubicada en el Caribe colombiano). Todos sueñan con iniciar otra vida, y con esta aspiración protagonizan un largo periplo que se prolonga durante 26 meses. Viene a ser como la travesía del desierto que, en el libro del Éxodo, encabeza Moisés.Del Génesis al ApocalipsisLa fundación de
Macondo en un tiempo virginal recuerda el relato del Génesis. Sus protagonistas, José Arcadio y Úrsula Iguarán, vendrían a ser el equivalente de Adán y Eva. Además, él se parece al primer hombre del imaginario cristiano en su afán de conocimiento. Esta inquietud nos recuerda a la transgresión que comete Adán cuando come del árbol de la ciencia.Una escena de la serie 'Cien años de soledad' basada en la novela.
José Arcadio Buendía viaja hasta que decide asentarse y fundar
Macondo.Mauro González / NetflixEn esos momentos iniciales, el pueblo era un lugar idílico. Hablamos de una sociedad patriarcal en la que Buendía ejerce un evidente liderazgo. Se ocupa, por ejemplo, de dirigir la siembra. Su forma de tratar a los demás es paternalista. Incluso les da recomendaciones sobre la mejor forma de ocuparse de sus hijos.Estamos aún en un tiempo legendario en el que la muerte ni siquiera existe. De ahí que nadie se preocupe de construir un cementerio. ¿Para qué, si nadie lo necesita? Todo es tan nuevo que muchas cosas ni siquiera cuentan con una palabra que las nombre. Solo existe una solución a este problema: “Señalarlas con el dedo”.Con el tiempo,
Macondo dejará de ser autosuficiente para ubicarse en las rutas comerciales. Sus habitantes son gentes emprendedoras que alcanzan una prosperidad que se refleja en una multitud de tiendas y talleres. Eso era antes de que llegase el tiempo de las guerras civiles, en las que tendrá un especial protagonismo un Buendía, el coronel Aureliano. Los lectores de García Márquez lo recuerdan por la tenacidad con la que encabezó 32 levantamientos para perderlos todos.Por desgracia, todo paraíso ha de acabar perdiéndose tarde o temprano. En este caso, el agente del mal no es el diablo, pero casi: una compañía bananera, controlada por los estadounidenses, introduce el desorden. La autoridad ya no está en la ley, sino en manos de los sicarios del capitalismo. El caos, como en la Biblia, acabará produciendo un diluvio. Con la exageración propia del realismo mágico, García Márquez nos dice que llovió durante cuatro años, once meses y dos días.La ciudad se verá sumida en una espantosa decadencia, pero lo peor estaba aún por llegar. Cien años de soledad concluye con su completa destrucción, un episodio que los críticos han emparentado con el Apocalipsis, el último libro del Nuevo Testamento.La mezcla de lo religioso con lo histórico permitió que el autor creara un potente mito que se convertiría en uno de los símbolos culturales más importantes de Colombia. No es de extrañar, por eso, que
Shakira lo utilice para sus propios proyectos.