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Maradona era un dios bueno”. Tras un breve intercambio de comentarios sobre el tráfico de
Nápoles, el tiempo -inusualmente alborotado estos días- y la procedencia de esta periodista, el taxista dispara una frase a modo de sentencia. Cuatro palabras que resumen buena parte del espíritu de la capital de la
Campania, a la que el astro argentino insufló una dosis de orgullo que, 42 años después, continúa reivindicando. El agradecimiento de los napolitanos con el futbolista con el que ganaron en dos ocasiones el scudetto, e incluso una Copa de la Uefa, situando a la ciudad en el mapa, es infinito y se deja ver todavía en docenas de grafitis en las paredes descorchadas del casco antiguo. La imagen de
Maradona es omnipresente Magda Bigas Pero quedarse con la primera impresión no haría justicia a una ciudad apasionante y apasionada en la que no caben términos medios, con un barroco desbordante, una suculenta gastronomía y un arte y una cultura que sorprenden a quienes la visitan por primera vez. Igual como probablemente les sorprendiera también a los viajeros del Grand Tour durante los siglos XVIII y XIX.
Nápoles era la última etapa del viaje iniciático de los jóvenes aristócratas que en los siglos XVIII y XIX recorrían EuropaY es que
Nápoles era la última etapa del viaje iniciático de los jóvenes aristócratas, sobre todo británicos, que durante meses recorrían el Viejo Continente con el fin de adquirir una educación cultural y social. Su principal objetivo era ver
Pompeya, un yacimiento impulsado por
Carlos de Borbón, un rey que revolucionó la ciudad con su arquitectura y sus iniciativas encaminadas a crear una autonomía comercial (impulsó la producción de mozzarella y la creación de talleres de artesanos destinados a la confección de tapices o porcelanas). VIERNES 16 h. Un paseo por el barrio de
Santa Lucia El Castel dell'Ovo desde el mirador de Pizzofalcone Magda Bigas Iniciamos la visita a
Nápoles en Via Partenope, el paseo que bordea el mar, frente al Castel dell'Ovo, el castillo más antiguo de la ciudad. Enclavado en un islote, la construcción normanda debe su nombre, según la leyenda, a Virgilio. La postal desde la orilla es realmente bella, aunque quien desee inspeccionarlo de cerca puede cruzar un pequeño puente y visitar incluso su interior. Las historias de
Santa Lucia y de
Nápoles están íntimamente ligadas. Antiguo puerto de pescadores de orígenes griegos,
Santa Lucia es un barrio marinero situado al oeste del centro histórico, a poca distancia de la zona de Chiaia, entre Castel dell'Ovo y la Piazza del Plebiscito. Aquí se estableció en el siglo VII a.C. Parténope, la primera colonia, y dos siglos y medio después nacía Neápolis. La Piazza del Plebiscito reúne algunos de los edificios más significativos de la ciudad Pino Codispoti El ascensor de Monte Echia nos eleva en escasos segundos desde el mar hasta el corazón del borgo, sorprendiéndonos con vistas espectaculares desde el mirador de Pizzofalcone: el entramado urbano a nuestros pies, el Vesubio, Capri y las islas de Ischia y Procida. Las calles aparecen ante nuestros ojos empinadas, con cierto aire desafiante. Las recorremos impregnándonos de su esencia -hoy vuelve a ser una zona segura-, encontrando a nuestro paso pequeños tesoros como la basílica de
Santa Lucia a Mare, patrona de pescadores y marineros. Pintorescas tiendas, ropa tendida y patios de vecinos escondidos en viejos palacios castigados por el paso del tiempo transportan a épocas pretéritas. Ya de nuevo cerca del mar y la Via Toledo, la gran Piazza del Plebiscito se abre mostrando algunos de los edificios más significativos de la capital de la
Campania: el palacio Real y, frente a él, la basílica de San Francisco de Paula, rodeada por una gran columnata circular. En el centro de la plaza, se encuentran las estatuas ecuestres de Carlos III y Fernando I de Borbón. 18.30 h. Café y sfogliatella en Gambrinus El Caffè Gambrinus es un local histórico Valerio Tavani A pocos pasos, en Via Chiaia, entre el palacio Real, la iglesia de San Francisco de Paula y el Real Teatro San Carlos, el Gran Caffè Gambrinus es una parada obligada. El elegantísimo establecimiento, refugio de intelectuales, poetas, artistas y políticos, que abrió sus puertas en 1860, todavía refleja el espíritu de los cafés literarios europeos del siglo XIX. Cerrado en 1938 al ser acusado de refugio antifascista, reabrió en los años 70 del siglo pasado. Fascinados por su decoración, nos decidimos por un café y una sfogliatella calda, uno de los postres típicos de
Nápoles. Se trata de una pastita de hojaldre de finas capas crujientes con forma de concha rellena de crema de ricotta, ralladura de cáscara de naranja y un toque de vainilla o canela. De entre la repostería que se sirve en Gambrinus sobresale la sfogliatella gambrinus_napoli / Instagram Si te gusta el dulce, puedes probar también el clásico babá, una masa de brioche esponjosa y ligera empapada en un almíbar aromatizado con ron, muy popular, que llegó a la ciudad de la mano de los franceses, o puedes decantarte por un clásico cannoli relleno. Nuestra intención es no abusar, ya que el siguiente destino será de nuevo alrededor de una mesa. 20 h. Casa Vittoria: cena en el corazón de Chiaia Casa Vittoria sirve cocina tradicional italiana Casa Vittoria / Facebook En una agradable caminata de apenas 15 minutos, llegamos a una de las zonas más elegantes de la ciudad: el barrio de Chiaia. Entre exclusivas calles comerciales, pero apartado del bullicio, se esconde Casa Vittoria Ristorante (Piazza Vittoria, 6), un local capitaneado por los chefs Francesco y Fabio Vorraro cuya carta busca un regreso a los sabores auténticos de la cocina tradicional italiana a través de la simplicidad y una materia prima de primera combinada con toques de innovación. Es imprescindible probar los spaghetto Casa Vittoria -a base de tomate, limón rallado y mozzarella de búfala-; el panettone con algas; las tradicionales albóndigas napolitanas con salsa de tomate; el vitello tonnato -ternera con salsa de atún-, el battuto de gambas, espárragos y mayonesa de lima, o la pizza de trufa y parmesano. La decoración del local acompaña. Ubicado en un edificio histórico de finales del siglo XIX de techos abovedados, crea un ambiente acogedor, con reminiscencias de un hogar napolitano. Las puertas de madera están lacadas en un rojo intenso, inspirado en el arte pompeyano, y contrastan a la perfección con las paredes de un suave verde salvia, en las que se han abierto ventanales que ofrecen visión de las áreas de trabajo. 23 h. Hotel Royal Continental: la huella de Gio Ponti La piscina de agua de mar de la azotea del Royal Continental es un icono Royal Group Situado en un emplazamiento privilegiado del paseo marítimo, frente al Castel dell’Ovo, a escasos diez minutos de Casa Vittoria, nos espera el hotel Royal Continental, uno de los establecimientos más emblemáticos de
Nápoles. Fue inaugurado como Royal a mediados de los años 50 del siglo pasado y todavía conserva su espíritu original y vanguardista. Su promotor, el ingeniero Roberto Fernandes, consciente del potencial incipiente del sector turístico de la época, encargó a Gio Ponti la tarea de diseñar y amueblar los interiores. Hoy, tras una meticulosa restauración, es posible alojarse de nuevo en la Gio Ponti Floor, una planta de 24 habitaciones que respeta el diseño original de los muebles y de los espacios proyectados por el arquitecto. Su piscina de agua de mar en la azotea, con el sello de Ponti, sigue siendo todo un icono. Una de las suites de la 'Gio Ponti Floor' Royal Group El Royal Continental -en los 90 se fusionó con el Continental- cuenta con 397 habitaciones, buena parte de ellas con espectaculares vistas a la bahía de
Nápoles y dos restaurantes, el Pulcinella y el Otto, que ofrecen cocina italiana e internacional. Además, entre sus múltiples servicios, sobresalen un gimnasio y un spa en el que relajarse. Su excelente ubicación lo convierte en ideal para conocer los principales atractivos de la ciudad sin grandes desplazamientos. SÁBADO 9.30 h. Un barroco deslumbrante Detalle del rostro del 'Cristo velado' de Giuseppe Sanmartino, esculpido en mármol David Sivyer / Wikimedia Commons (CC BY-SA 2.0) Cerca de la Piazza San Domenico Maggiore, en la Via Francesco de Santis, enclavada en el corazón del centro histórico, nos espera una de las grandes maravillas del barroco napolitano. Al cruzar el umbral de la capilla de Sansevero, un espacio de techo colorido que refleja el estilo napolitano del siglo XVIII, uno no imagina la belleza que se esconde en su interior. Entre figuras, mármoles y ornamentos sobresale el Cristo Velado, una escultura de Giuseppe Sanmartino que deja al visitante sin palabras. La talla, de mármol, que data de 1753, representa a Cristo en la muerte cubierto con un velo transparente esculpido en el mismo bloque de piedra. Su realismo y la profundidad emocional resultan perturbadores. Para admirar la obra correctamente -así lo recomienda Fabiano, nuestro guía- primero hay que acercarse a los pies del Cristo, para desplazarse posteriormente hacia la izquierda y observar cada detalle de cerca. Al hacerlo, todo parece moverse y relajarse, pasando a otra dimensión. Lee también Capri, el capricho del golfo de
Nápoles que enamora a las grandes estrellas Sanmartino, un joven escultor local realizó la obra por encargo de Raimondo di Sangro, un noble napolitano, mecenas, amante del arte y la ciencia, que decoró esta capilla en honor a su familia, en especial, a su madre, contratando para ello a escultores de gran talento. Junto al Cristo Velado, reposan otras esculturas célebres, como la Modestia, de Antonio Corradini, que representa a la madre de di Sangro, y El Desengaño, de Francesco Queirolo, que personifica a su padre y simboliza la redención de sus pecados y la búsqueda de la pureza. En el sótano del pequeño templo, se exponen también las Máquinas Anatómicas, dos figuras que muestran el progreso de la anatomía y la visión de la ciencia de Raimondo di Sangro. 11 h. El Duomo y la pasión por San Genaro 'San Genaro sale ileso del horno', de José de Riber, en la capilla Real del Tesoro de San Genaro Getty Images Una caminata de diez minutos por Via del Tribunale, una de las calles más importantes y con más vida de la capital (cuenta con dos decenas de iglesias), nos conducirá hasta la catedral metropolitana de Santa María de la Asunción. Conocida como el Duomo, es un edificio de fachada neogótica, en cuyo interior de tres naves convergen distintos estilos. Su espacio principal es la capilla Real del Tesoro, que custodia las reliquias de san Genaro, el santo mártir y obispo de Benevento, patrón de la ciudad, que los napolitanos tratan con devoción. San Genaro no es solo un santo para los creyentes, es un referente “casi laico”; un personaje al que tratan con familiaridad, como a un amigo, al que incluso se le reprocha cuando no atiende a los favores solicitados. Cada 19 de septiembre, la ciudad se engalana para conmemorar su muerte -fue martirizado y falleció tal día del año 350, al negarse a renegar de su fe católica-. Este día, según las creencias, la sangre depositada en el relicario se licua, lo que atrae a miles de fieles que participan en las fiestas y procesiones por la ciudad. Lee también ¿Dónde comer en
Nápoles? (y no solo pizza y pasta) Además de las reliquias y el busto de plata de san Genaro que las protege, la capilla atesora alrededor de 50 figuras de plata y otras piezas donadas por ricos devotos locales. En el museo es posible visitar importantes piezas del tesoro. 12.15 h. Arte y caridad en Pio Monte della MisericordiaApenas doscientos metros separan el Duomo del Pio Monte della Misericordia, una institución benéfica fundada a principios del siglo XVII por siete nobles que todavía opera hoy, con el objetivo de ofrecer asistencia médica y material a los enfermos y a los más necesitados. La planta baja del edificio alberga una de las mayores colecciones pictóricas privadas de pintura del siglo XVI al siglo XIX abiertas al público. Sobresale por encima de todo Las Siete Obras de la Misericordia de Caravaggio, situada en el altar mayor de la iglesia, una obra por la que se pagó al artista 400 coronas. La complejidad de su composición y la luz que desprende es impresionante. La obra se acompaña de otros lienzos de reputados pintores de la época. 13.30 h. Como un napolitano en La Taverna del Buongustaio La Taverna del Buongustaio se esconde en un callejón del casco antiguo Magda Bigas El local no tiene ninguna pretensión. Es, como indica su nombre, una taberna sencilla, típicamente napolitana escondida en una estrecha calle del casco antiguo (Via Basilio Puoti, 8); una joya, sin embargo, en la que saborear, según algunos, la mejor pasta de la capital. Giusi, la propietaria de la trattoria, que ejerce también de camarera, va sirviendo los platos con el desparpajo napolitano más puro. Y no solo nos rendimos ante la pasta, la sucesión de especialidades tradicionales que probamos -con un tomate excepcional- nos sumerge en la esencia de una gastronomía ligada a la tierra, basada en los productos de la región. Spaghetti con olive, capperi e pomodorini (espaguetis con aceitunas, alcaparras y tomates); pasta e fagioli con cozze (pasta y frijoles con mejillones); gnocchi di patate con zucchine e provolone del Monaco con un po’ di basilico (ñoquis de patata con calabacín, provolone y albahaca); polpetoni (albóndigas), o lasagna di carnevale son algunos platos que seducen hasta las lágrimas. 15 h. Descubriendo el subsuelo Estación de metro de Toledo, proyectada por Oscar Tusquets iStock No solo existe un
Nápoles interesante en la superficie; existe una ciudad subterránea tanto antigua como moderna bajo el asfalto que merece ser descubierta. En 1995 el Ayuntamiento decidió que la línea 1 del metro se convirtiera en una ruta artística. Es una ruta de arte underground en el sentido más fiel del término, si bien no se trata de algo alternativo ni de una manifestación de la contracultura. Entre los más de cien artistas que han intervenido en las estaciones del suburbano napolitanas aparecen algunos de los creadores más prestigiosos y valorados de nuestro tiempo. ¿Por qué no hacer un tour? Por libre o con guía, resulta de lo más sorprendente desplazarse entre estaciones singulares: la de Garibldi, un proyecto del urbanista francés Dominique Perrault, que ideó una cubierta transparente que baña de luz natural; la de Museo, junto al Museo Arqueológico Nacional, salpicada de murales, esculturas y fotografías muy actuales es un guiño a la historia y al arte, o la de Toledo, firmada por Oscar Tusquets -una de las más hermosas del mundo- a 50 metros de profundidad, pero iluminada por una luz superior en forma de cráter diseñada por Robert Wilson. La última estación en incorporarse a la red es la de Monte Sant'Angelo, diseñada por Anish Kapoor. Acueducto subterráneo de
Nápoles Sergio Siano También a 40 metros de profundidad,
Nápoles atesora maravillas del mundo antiguo. En este caso se trata de descubrir un laberinto de cuevas excavado en un lecho de toba volcánica por los griegos en el siglo IV a.C. que se extiende a lo largo de 476 km². La organización Napoli Sotterranea guía a los visitantes en un tour que permite conocer una pequeñísima parte de este gran acueducto de pozos por los en su día que circulaba el agua potable. Esta extensa red de cavidades tuvo posteriormente con otros usos. Durante la Segunda Guerra Mundial, ejerció de refugio antiaéreo, acogiendo entre los años 1940 y 1944 alrededor de 150.000 personas. El recorrido finaliza en un viejo teatro grecorromano en el que actuó Nerón. 18 h. De compras La Galleria Humberto I sorprende por su elegancia Getty Images Volvemos a la superficie con el objetivo de dedicar las próximas dos horas al shopping. ¿Qué comprar? De todo, desde gastronomía (Italia es un paraíso para el paladar), a figuritas para el belén, café, o ¿por qué? una prenda de ropa. Aquí tienes algunas ideas: la arteria comercial por excelencia es Via Toledo, una calle bulliciosa repleta de tiendas de todo tipo. Junto a ella, en Via San Carlo, frente al teatro de la Ópera, la Galleria Humberto I sorprende por su elegancia. Inaugurada durante la última década del siglo XIX, recuerda a la lujosa Galleria de Víctor Manuel II milanesa, formando dos calles entrecruzadas de techos de acero y cristal. Aunque hoy no cuente con los lujosos establecimientos de antaño, su espectacularidad merece una visita. Chiaia es uno de los barrios más distinguidos de
Nápoles Enrico Della Pietra Las compras de lujo tienen nombre propio: Chiaia, uno de los barrios más distinguidos (en él cenamos el viernes). Alrededor de la Piazza dei Martiri hay boutiques y salas de exposiciones, así como en Via Gaetano Filangieri y Via Mille. También encontrarás tiendas de alta joyería y otras de producto artesanal. Aunque no tengas en mente comprar figurillas de belén, te recomendamos que te acerques hasta Via San Gregorio Armeno, uno de los callejones más singulares del casco antiguo (y de los más frecuentados por los turistas). Repleto de talleres de artesanos, sus pequeñas tiendas abiertas todos los días del año exponen figurillas, mayoritariamente navideñas, aunque también se cuelan las de personajes vinculados con la actualidad (el viajero no debe sorprenderse si encuentra entre ellas a Donald Trump o a Lamine Yamal). La Via San Gregorio Armeno es uno de los callejones más singulares del casco antiguo Holger Mette La tradición de los belenes de San Gregorio Armeno se remonta al siglo XVIII, si bien los orígenes de los primeros artesanos son muy anteriores. Y es que, antiguamente, en esta vía se levantaba el templo de la diosa Ceres, una deidad de la fertilidad a la que los fieles brindaban pequeñas estatuas de terracota. 21 h. Cena en Joca, el restaurante de moda Joca ofrece una cocina gourmet creativa ligada a la
Campania Joca / Instagram El chef Gianluca D'Agostino, con una amplia experiencia en el país y también en el extranjero -en Barcelona pasó por Alkimia y Coure- propone en Joca (Vico Sospiri, 10B/10C) una gastronomía gourmet creativa ligada a la
Campania. El local, situado en una zona animada de Chiaia, es un espacio refinado, divertido y moderno. En su cocina abierta se elaboran tapas inspirados en los clásicos italianos y platos confeccionados a base de carne y pescado. Sobresalen la lechuga asada con cacahuetes y mostaza; el medregal marinado, ensalada mixta, yogur de alcaparras y tomates cherry; la mayonesa de altramuces; las mollejas con puntarelle (brotes ternos del corazón de la achicoria), o la mamelaka al cioccolato bianco con sorbetto alle pere, un postre con chocolate y sorbete de pera. VIERNES 9 h. ¿
Pompeya o Herculano? Pintura al fresco en la Villa de los Misterios de
Pompeya Dmitriy Moroz En un viaje a
Nápoles, el viajero suele tener en mente la visita a
Pompeya o Herculano, las dos ciudades sepultadas por las cenizas del Vesubio en el año 79 (en Herculano, las cenizas se acompañaban de pumita, lo que facilitó una mejor conservación de sus restos gracias a la falta de oxígeno). Sin embargo, la agenda (y el horario de los vuelos) no siempre lo permite. Si este es tu caso, puedes pasar por alto el desplazamiento y optar por dirigirte directamente al Museo Arqueológico. Si, por el contrario, visitas uno de los yacimientos, te recomendamos que dejes este museo para última hora de la mañana, al regresar a la capital de tu excursión en tren. Restos de una taberna de Herculano Magda Bigas Ciudades distintas entre sí, Herculano -situada considerablemente más cerca del cráter- era una localidad de segunda residencia de 22 hectáreas y cinco mil habitantes, mientras que
Pompeya era una gran urbe cuya población y extensión la triplicaban. Explicar en detalle cómo eran ambas ciudades y qué encontremos hoy al visitarlas requeriría un artículo aparte, pero no podemos pasar por alto alguna pincelada. Los restos encontrados en ambos yacimientos, impulsados durante la primera mitad del siglo XVIII por
Carlos de Borbón, permiten admirar cómo vivían sus habitantes, cómo eran sus casas -las más lujosas lucen todavía mosaicos, jardines y paredes coloridas-, sus tabernas, termas, e incluso sus canalizaciones de agua y cañerías de plomo. Y, en
Pompeya, otros espacios públicos como el foro, el anfiteatro o sus numerosos templos. 12.30 h. Museo Arqueológico, un imprescindible Detalle de uno de los mosaicos de
Pompeya expuesto en el Museo Arqueológico Magda Bigas Regresamos al siglo XXI de regreso a
Nápoles, mientras nos dirigimos al Museo Arqueológico Nacional. La entrada a uno de los centros arqueológicos más importantes del mundo gracias a su patrimonio de arte romano vuelve a sumergirnos en otros tiempos. Y es que, el origen y la formación de sus colecciones están vinculadas a
Carlos de Borbón. Aquí se exponen, entre otras maravillas, los hallazgos más destacados de
Pompeya, Herculano y otros yacimientos de la zona del Vesubio, lo que permite ampliar el conocimiento tras la visita in situ: mosaicos, objetos de uso corriente, elementos decorativos u ornamentos. Sorprende el Gabinete Secreto, un espacio con obras alegóricas del erotismo, encontradas sobre todo en
Pompeya, con la reproducción de un lupanar —un prostíbulo de la época—, con escenas de sexo. 'Hércules Farnesio',obra del escultor ateniense Glyko Magda Bigas El museo también cuenta, entre otras maravillas, con una excepcional colección de escultura antigua reunida durante el Renacimiento procedente de Roma vinculada a la familia de Alessandro Farnese (la madre del monarca, Elisabetta Farnese, pertenecía precisamente al mismo linaje). Sobresale el conjunto del Toro Farnesio o el Hércules Farnesio procedentes de las termas de Caracalla junto a bustos de emperadores que dejan con la boca abierta por su excepcionalidad. 14 h. Último bocado: Ristorante Al 53 'Spaghetti alle vongole', un plato de pasta tradicional de la cocina napolitana Magda Bigas Despedimos
Nápoles con un buen sabor de boca tras sentarnos a la mesa en Al 53 (Piazza Dante, 53), un restaurante centenario -sirve comidas desde 1890- del centro histórico convertido en toda una institución de la gastronomía napolitana. Su carta ofrece una excelente oferta de platos de marisco y carne, en un homenaje a la cocina de la nonna, con sabores auténticos a precios accesibles. De decoración espartana y frecuentado a diario por trabajadores, estudiantes y algún que otro turista, permite saborear un excelente ragú blanco -sin tomate-, típico de la región; spaghetti alle vongole -con almejas-; frituras tradicionales, como calamares; bacalao, o albóndigas en salsa napolitana. Buon appetito e buon viaggio di ritorno a tutti!