La Pen�ltimaPese a las sucesivas deconstrucciones del hombre heterosexual y el carro del feminismo empujando, la preferencia permanece. Nadie quiere ser
Tom Cruise y
Nicole Kidman en el 99 y escuchar las risitasZendaya y
Tom Holland, en el estreno de 'Spider-Man: No Way Home'.Actualizado Martes, 24 marzo 2026 - 21:34No nos enga�emos. Los caballeros las prefieren m�s bajas y ellas, m�s altos. Aunque el hombre haya inventado el dat�fono y la airfryer, en las relaciones er�tico-afectivas sigue persistiendo el llamado mal de alturas. Nos quedamos sin ox�geno si nuestro posible partenaire no cumple los requisitos de la pareja can�nica, y nosotras, oigan ustedes y qu� casualidad, siempre por debajo. En el amor seguimos calculando poder con la cinta m�trica bajo el brazo.Y este es un asunto resbaladizo. En una sociedad progresista donde el mundo avanza r�pido a trav�s del flujo tecnol�gico, la biolog�a dej� de ser determinante hace mucho tiempo a favor de capas socioculturales. A�n no conozco a ning�n mono que haga paellas, pero s� a un mont�n de cu�ados de urbanizaci�n. Pese a las sucesivas deconstrucciones del hombre heterosexual y el carro del feminismo empujando, la preferencia permanece. A muchos les agrada colocar a su lado una porcelana en miniatura. Nadie quiere ser
Tom Cruise y
Nicole Kidman en el 99 y escuchar las risitas detr�s del photocall.Es necesario se�alar, por muy evidente que parezca, que detr�s de estas elecciones hay toda una casu�stica vinculada a las estructuras de poder. La asimetr�a en cent�metros ha sido una forma silenciosa de jerarqu�a. Los hombres suelen optar por mujeres de menor tama�o, manejables como una mochila Quechua, y as� encajar en un imaginario colectivo donde la desproporci�n sigue siendo tranquilizadora para todos.Para saber m�sY a nosotras, desde ni�as, nos han ense�ado que infantilizarnos es un activo important�simo en la seducci�n. Las braguitas con lacitos. Los vestiditos babydoll. Empeque�ecernos hasta convertirnos en un llavero en la mano de
King Kong. Sentirnos protegidas en el �tero de una monta�a.Lo s� porque yo misma he jugado a eso. Hubo un tiempo de flirteo en redes, risitas y emoticonos temblando en la pantalla. En esos primeros intercambios r�pidos de informaci�n, la altura era un dato esencial para filtrar a los candidatos correctos. Los que no superaban mis 1,74 m se precipitaban al vac�o por la wifi. Se sent�an tan inc�modos como yo, y el juego quedaba en tablas.Por eso resulta liberador observar c�mo la generaci�n Z derriba poco a poco algunos de estos estigmas tan correosos. Y
Zendaya, reina de todos ellos, invierte la gram�tica construida, sin necesidad de corregir una escala rid�cula. Recientemente casada con otro Tom (Holland), y exhibiendo su amor de gacela esbelta por la alfombra roja en premios y estrenos a bordo de sus tacones, formando una power couple que convierte m�gicamente la diferencia en algo irrelevante. Y sin saberlo y de manera disruptiva, lo hace por todas las dem�s.