La vida laboral de la pareja del president de la Generalitat,
Juanfran Pérez Llorca, ha sacudido la política valenciana. Su aterrizaje en comisión de servicio en la
Diputación de València, en el edificio de enfrente donde trabaja el jefe del Consell, como secretaria de dirección en el Centro de Asistencia a Municipios y con toda una serie de complementos, por los que cobrará el doble que en
Finestrat, ha provocado las críticas de
PSPV y
Compromís que no ven “ni ético ni estético” el “fichaje”. Por contra, tanto el
PP y
Vox consideran que es “absolutamente legal” y no ven problema en la aprobación de esta comisión de servicio.El revuelo ha sido tal que el propio president ha acudido a las Corts, pese a que no estaba en su agenda, y ha hecho unas breves declaraciones a los medios que le esperaban. Llorca ha negado que exista ningún “trato a favor” hacia su pareja en el acceso de esta a una plaza de funcionaria en la Diputació de
València y ha denunciado la existencia de una “cacería” sobre ella por ser “la mujer de”, al tiempo que ha cargado contra el “machismo” de “muchísimos políticos” y también de “algunos periodistas o comentaristas de opinión pública”.El 'president' ha expuesto que, cuando fue elegido jefe del Consell, “una de las primeras decisiones” que tomó fue trasladar su domicilio a
València “por razones obvias laborales” y ha indicado que, “un tiempo después”, su pareja, “que es funcionaria de carrera hace más de 20 años”, incluso antes de conocerle a él, decidió “reconciliar nuestra vida familiar y laboral, trasladarse a
València y pedir una comisión de servicios, como pide cualquier otro funcionario, en este caso, para ocupar un puesto en la Diputación de Valencia en su escala”.“Mi pareja es administrativa, es un grupo C1, y entró a trabajar hace unas semanas, después de pasar un procedimiento legal, supervisado por los técnicos, de libre concurrencia, y todo ha transcurrido ajustado a la legalidad y ella percibe una retribución exactamente igual a cualquier otro administrativo de su rango”, ha defendido Pérez Llorca, que ha cuestionado que todo esto “sea una noticia”.A su juicio, más bien “la noticia es que es la mujer de”, en este caso la suya. Por eso mismo, ha denunciado “el machismo de algunos periodistas y de determinados políticos que, con tal de dañar la imagen del presidente, utilizan a la pareja de o a la mujer de”. Dicho esto,
Juanfran Pérez Llorca ha querido “dejar muy bien claras las cosas” respecto a su pareja y su plaza en la institución provincial: “Lo que ha hecho es lo que hace cualquier funcionario que quiere conciliar la vida laboral, y pasando por un procedimiento como pasaría cualquier otro funcionario, sin ningún trato a favor, sin ningún trato a favor”.Además, ha argumentado que su pareja “tampoco tiene que tener disminuidas sus pretensiones o sus necesidades por el mero hecho de ser” su mujer. “Ella tiene su funcionariado porque se lo trabajó y se lo curró como se lo curran muchísimos funcionarios”, ha recalcado.Por tanto, el 'president' de la Generalitat ha manifestado que se niega a “participar de la cacería del machismo que están teniendo hoy muchísimos políticos”, incluso también “algunos periodistas o algunos comentaristas de opinión pública”. “Estoy en la política para cambiar todo esto y para trabajar para que la sociedad sea más justa”, ha resaltado.Los portavoces de
PSPV y
Compromís, José Muñoz y Joan Baldoví, charlan durante el pleno. José Cuéllar/Corts ValencianesAntes de que diera explicaciones, la izquierda ya había hecho sus propias valoraciones. El síndic del
PSPV, José Muñoz, acusó al president de ser “el primero de los jetas”, usando el término que el president usó para referirse a los agraciados sin merecerlo en el caso de las VPP de Alicante. El dirigente socialista ha puesto en duda “la urgente necesidad” que se recoge en el decreto de la vicepresidencia segunda de la Diputación que valida la comisión de servicios. De hecho, se ha reservado su derecho a recurrir a instancias judiciales y de otro tipo (se sobreentiende que la Agencia Antifraude).Por su parte, el portavoz de Compromis, Joan Baldoví, ha usado una expresión valenciana para calificar lo sucedido: ”Quina poca vergonya!” (¡Qué poca vergüenza!). El diputado se ha preguntado si, de todos los funcionarios existentes, la pareja de Llorca era la única persona idónea para ocupar un puesto a 30 metros del Palau. Tanto Baldoví como Muñoz han acusado al
PP de usar la Administración como su “cortijo”.El
PP espera que en la denuncia “no haya una actitud machista”Una visión muy diferente a la que tiene el otro partido de la oposición. El portavoz de
Vox, José María Llanos, ha señalado que “es absolutamente ético y legal” y ha afirmado que no ve dónde está el problema. Llanos ha insistido en que este tipo de procedimientos son habituales.Mientras, el síndic del
PP en las Corts, Nando Pastor, también ha defendido el cambio de destino de la pareja de Llorca sin querer entrar a valorar si esta comisión de servicio se puede considerar un ascenso. Pastor ha deslizado que espera que en la denuncia “no haya una actitud machista” y ha señalado que la plaza estaba vacante. Sobre la urgente necesidad que recoge el decreto y que señalaban los socialistas, el portavoz del
PP ha señalado que no puede entrar. Y ha insistido. “No me parecería ético negarle derechos a un funcionario por una cuestión de parentesco. Me parecería un atraco a mano armada”.Licenciado en Periodismo (2005) y Ciencias Políticas y de la Administración (2012). Redactor de La Vanguardia en la Comunidad Valenciana desde enero de 2021. Antes, en El Mundo. Ha participado en varios libros sobre la Comunidad Valenciana