CienciaAyumu sorprende a los investigadores al golpear tablones con ritmo mientras vocaliza y muestra expresiones faciales, lo que sugiere un antecedente evolutivo de los instrumentos musicales humanosActualizado Mi�rcoles, 25 marzo 2026 - 19:00Ayumu nunca escuch� a
Phil Collins ni a
Don Henley. Pero claro,
Ayumu es un chimpanc� de 26 a�os que vive en el Centro para los Or�genes Evolutivos del Comportamiento Humano de la
Universidad de Kioto. Unas circunstancias que no le han impedido iniciar una campa�a para tratar unirse al elenco hist�rico de bater�as-cantantes.Entre febrero de 2023 y marzo de 2025, los investigadores grabaron 89 actuaciones espont�neas de
Ayumu, en las que combinaba golpes r�tmicos con tablones y vocalizaciones complejas con expresiones faciales, como si actuara para un p�blico en directo.A primera vista podr�a parecer un simple juego, pero un an�lisis detallado revel� que sus percusiones no eran aleatorias: los golpes manten�an intervalos regulares y estables, como si el chimpanc� llevara un metr�nomo interno. Pero lo que hace �nico a
Ayumu, y ha sorprendido a los cient�ficos, no es solo su sentido del ritmo, sino la combinaci�n de varias capacidades simult�neamente: arrancar tablones del suelo para convertirlos en instrumentos musicales, golpea, arrastrar y lanza los tablones para crear distintos sonidos, y luego acompa�arlo de vocalizaciones complejas y gestos faciales que transmiten emociones positivas.Para saber m�sLos autores del estudio lo interpretan como un ejemplo de externalizaci�n vocal, una hip�tesis evolutiva seg�n la cual los instrumentos musicales pudieron originarse en el mundo cuando las vocalizaciones emocionales comenzaron a trasladarse a los objetos. En otras palabras, hace millones de a�os nuestros antepasados pasaron un buen d�a de gritar para comunicarse, a golpear troncos para amplificar y estructurar sus emociones, una pr�ctica que
Ayumu parece reproducir de forma rudimentaria.La m�sica es probablemente tan antigua como la humanidad misma. Evidencias arqueol�gicas muestran que hace al menos 40.000 a�os exist�an instrumentos de percusi�n y flautas de hueso, pero muchos de los primeros instrumentos eran perecederos: madera, piel de animales, ramas... por lo que apenas quedan restos. Por eso, observar c�mo los chimpanc�s usan objetos cotidianos como instrumentos ofrece pistas sobre c�mo los primeros humanos empezaron a crear sonidos organizados para comunicar emociones, coordinar grupos o simplemente divertirse. Algunos expertos creen que la m�sica tambi�n surgi� como un refuerzo social: un grupo coordinado tocando juntos podr�a fortalecer v�nculos emocionales, reducir tensiones, coordinar esfuerzos, sincronizar movimientos, transmitir emociones o atraer a la pareja, funciones que a�n cumple hoy. En este sentido, los golpes r�tmicos y vocalizaciones de
Ayumu representan un viaje en el tiempo, un primer atisbo de esta funci�n social en primates no humanos.Las funciones sociales y cognitivas de la m�sica explican por qu� aparece en tantas especies, y abre interrogantes sobre c�mo podr�a haber influido en la evoluci�n de la creatividad y la cultura humana. Los chimpanc�s no son los �nicos artistas del reino animal. Muchas especies muestran habilidades sorprendentes que se acercan a la musicalidad: los p�jaros cantores, como los ruise�ores o los mirlos, elaboran melod�as complejas con fines de cortejo o defensa territorial; los cet�ceos, como las ballenas jorobadas, producen largas canciones estructuradas que viajan kil�metros bajo el agua; incluso algunos loros y cuervos pueden imitar sonidos humanos y coordinar ritmos con golpes o aleteos. En menor medida, se han documentado primates y elefantes que golpean objetos siguiendo patrones r�tmicos, aunque nunca con la combinaci�n de percusi�n, ritmo y vocalizaci�n que muestra
Ayumu. Estos ejemplos refuerzan la idea de que la m�sica no es exclusivamente humana, sino un fen�meno evolutivo que aparece en distintos linajes como forma de comunicaci�n, expresi�n emocional o coordinaci�n social.Los investigadores japoneses est�n convencidos de que
Ayumu no est� tocando solo por diversi�n: sus actuaciones demuestran habilidades complejas combinadas, algo que antes no se hab�a documentado con tanto detalle en chimpanc�s. Aunque no podemos decir que canta y toca m�sica como
Phil Collins, nos permite echar un fascinante vistazo a c�mo los humanos empezamos a hacerlo. Todos hemos escuchado muchos conciertos mejores que el que puede ofrecernos
Ayumu, pero sin duda menos divertidos.