Ángel Escribano seguirá en la presidencia de
Indra, pese al choque de trenes que ha tenido con la
SEPI en la última semana. Lo hará, eso sí, sin la fusión con su empresa familiar, EM&E, que queda fuera de la hoja de ruta de la compañía. Y también con críticas internas a cómo se ha desarrollado todo lo relacionado con esta operación. Esta es la conclusión de un consejo de administración ordinario celebrado este miércoles. Cómo se resolverá el problema de gobernanza en la principal empresa de defensa del país es a día de hoy una incógnita.El consejo de
Indra se encuentra dividido y la reunión de hoy no solucionó nada. Al contrario, se escucharon críticas a Escribano por todo lo ocurrido en las últimas semanas y meses. Aunque fuera un consejo de transición, la tensión fue palpable. La confianza con la
SEPI se ha roto, con la vasca
SAPA la relación es irreconducible, y algún independiente también muestra su malestar. Y
José Vicente de los Mozos, el consejero delegado que renovará su contrato, también manifestó su oposición a las presiones de las que ha sido objeto en este tiempo en el que se ha estudiado a fondo la operación ahora descartada.El consejero delegado Vicente de los Mozos se quejó de las presiones sufridas en los últimos mesesIndra, por tanto, vive una especie de tregua temporal en su órgano de gobierno. El punto de inflexión fue el comunicado de la
SEPI de la semana pasada rechazando cualquier operación con EM&E mientras Ángel Escribano fuera presidente de
Indra. Los hermanos Escribano, en una decisión inesperada por la
SEPI, retiraron su compañía familiar de la ecuación empresarial.Por tanto,
Indra no cuenta ahora con una operación que el propio consejo de administración de la compañía consideró en su momento que era “coherente” con su estrategia. Lo hizo por unanimidad. El Gobierno, de hecho, sigue considerando que EM&E puede aportar valor a
Indra, pero, como reflejó en el escrito de la
SEPI, antes había que solucionar el conflicto de interés.El Gobierno rechazó solicitar en el consejo de hoy el cese de Ángel Escribano.
Moncloa y la
SEPI no cuentan con los votos necesarios para que una mayoría avale un relevo del presidente. Esta situación supone a medio plazo una bomba de relojería en una compañía estratégica para el Estado y que corre el riesgo de quedar relegada en la carrera de la industria europea de defensa por estos conflictos internos.Escribano fue convocado el pasado viernes en
Moncloa a una reunión con el director del Departamento de Asuntos Económicos, Manuel de la Rocha. De ese encuentro salió una especie de entente para continuar con la operativa en
Indra en un momento decisivo para el sector. Esto no quiere decir que el Gobierno mantenga la confianza en Escribano, sino que en este momento no se dan las condiciones para cambios.En este clima de tensión, la gestora estadounidense T. Rowe Price Associates comunicó ayer haber alcanzado su segundo mayor nivel histórico de participación en
Indra, al elevar su porcentaje total de derechos de voto hasta el 5,009%, según consta en el registro de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV). El inversor norteamericano, que forma parte de los accionistas minoritarios que apoyan a Ángel Escribano y que secundaban la fusión, se refuerza después de que
Indra haya caído alrededor del 25% en Bolsa en el último mes, coincidiendo con los problemas en el consejo de administración.Escribano, por su parte, aseguró el martes en un acto público que “el mercado respalda mi plan” para
Indra.Redactor de la sección de Economía de La Vanguardia en la redacción de Madrid. Autor del libro 'El año que vivimos sin Gobierno' (Libros.com) y colaborador de varios programas de televisión y radio.