Tres décadas de carrera no se cumplen cada año y eso lo sabe muy bien la catalana
Sílvia Pérez Cruz, que las está celebrando por todo lo alto. En un 2026 que se avecina inolvidable, con un Goya incluido junto a
Alba Flores por la banda sonora de Flores para Antonio, la artista de
Palafrugell ha decidido lanzar un nuevo disco, Oral-abisal, tras tres años sin sacar canciones originales, y para presentarlo ha elegido una fórmula tan efectiva como inusual: ha empezado la gira sin ni siquiera haber publicado el álbum, pues verá la luz el próximo 8 de mayo.Sin embargo, eso no fue un impedimento para que miles de personas se congregaran el pasado martes en el
Teatro Real de Madrid y este miércoles por la noche en el
Gran Teatre del Liceu de
Barcelona, que se llenaron hasta la bandera para escuchar las nuevas canciones de una
Sílvia Pérez Cruz que a principios de mes, coincidiendo con el Día Internacional de la Mujer, ya se dio un baño de masas en el emblemático
Olympia de París, por el que han pasado los más grandes de la historia.Canciones como ‘Pastores’, ‘Mechita’ y ‘Mañana’ celebraron los 30 años de trayectoria de la artistaEn el caso de la capital catalana, dentro del
Banco Mediolanum Guitar BCN, la cantautora desgranó buena parte de su nuevo disco, que como comentó ella misma se trata de un proyecto dual que combina texturas y conceptos, algo que también se hizo palpable desde el primer momento con una escenografía tan simple como cuidada, con cada vez más músicos en el escenario, e incluso una decena de coristas, en el que destacaron los instrumentos de cuerda, primero, y viento, después, con una iluminación y vestuario que tiñeron de rosa y luego de azul el gran teatro de
La Rambla. En el primer tramo, Oral, el más rosa, la artista de
Palafrugell presentó temas como La sed, En un rincón, la portuguesa É triste viver sem seu amour sem o Moreno, uno de los dos singles ya conocidos de este nuevo disco y que representa a la perfección esta primera parte, la más luminosa, destacando los instrumentos de cuerda con las armonías más complejas, y con temas como el amor y el desamor, las flores, y la figura de la madre y de la mujer.
Sílvia Pérez Cruz mostró mucha complicidad con sus músicos en BarcelonaAna JiménezComo contrapeso, dándole sentido a este proyecto dual, luego fue el turno de Abisal, el tramo más azul y marítimo, musicalmente más amplio y cíclico, en el que destacaron los metales de viento, con trompas y flautas traveseras. Fue, entonces, el turno de temas como Mar de na Catalina, Mar muerto, Abissal, Líquido, otro de los adelantos de este trabajo que ya demostró su complejidad, y Capitana, la canción que cierra el disco y que también pareció convencer a los presentes, conscientes de que estaban disfrutando de toda una première, pero a lo grande.No obstante, este miércoles por la noche también se tenía que notar que era una celebración. Y así fue. A lo largo de 30 años de trayectoria –la propia
Sílvia Pérez Cruz contó en su día que Joan Manuel Serrat le dijo que una carrera empezaba el primer día que te pagan por actuar, y eso le ocurrió a ella cuando solo tenía 13 años– han sido muchísimos los temas que ha publicado. Y aunque faltaron varios, no se perdieron la fiesta Pastores, su versión de Hymne a l’amour de Édith Piaf, la adaptación musical del poema Ben poca cosa que tens de Miquel Martí i Pol y L’amour reprend ses droits como homenaje a su anterior proyecto junto a Salvador Sobral. Aunque, sin duda, las canciones más celebradas fueron las de su monumental Vestida de nit, publicado hace una década y que contiene maravillas como Mechita y Gallo rojo, gallo negro, esta última una versión del conmovedor texto de Chicho Sánchez Ferlosio.
Sílvia Pérez Cruz llenó una vez más el Liceu de BarcelonaAna JiménezLos aplausos de los reunidos no cesaron y, como broche de oro, fue el turno de Mañana, con pinceladas de música ranchera y que resumió a la perfección lo que fue la velada de este miércoles por la noche en el Liceu: un fantástico recital en el que destacó la música dual y, sobre todo, una ovación unánime.Redactor y portadista en el equipo de Última hora, y también cronista de conciertos para Cultura.