Ética y política de
María María no fue solo la madre de
Jesús. Fue la jefa de una casa peligrosa. Descendía de la casa de
David en una
Galilea donde
Roma castigaba cualquier pretensión con la cruz. Tras morir
Herodes,
Quintilio Varo arrasó
Séforis, ciudad cosmopolita donde
María había crecido. Tenía 15 años y un bebé cuando huyeron a
Nazaret; antes de convivir con José pudo quedar embarazada de alguien de su entorno y él aceptó protegerla. Tabor, especialista en judaísmo antiguo, sostiene que la visión de los crucificados marcó la ética que transmitió a sus hijos. La tradición convirtió a José, llamado tekton (artesano constructor), en carpintero, a sus hijos en primos y a ella en Virgen. En
María desconocida (Kairós), Tabor la devuelve a la historia: una mujer judía marcada por la represión romana e impulsora del pacifismo que marcó a los primeros cristianos. ¿Quién es
María?
María es la mujer más conocida y menos conocida de la historia. La convertimos en figura celestial y borramos a la mujer real. ¿La hemos imaginado mal? Sí. No era una campesina ignorante de un rincón perdido. Nació en
Séforis, la gran ciudad de
Galilea. Era urbana, de familia acomodada y con linaje real. ¿Real? Doblemente real. Descendiente del rey
David y vinculada al linaje sacerdotal. Eso hacía a sus hijos políticamente peligrosos. ¿Qué parte de la historia de la Virgen es mito y qué parte es historia? Mito es la imagen que la convierte en una figura casi abstracta, sin biografía ni contexto. Historia es situarla en su tiempo. Pues cuéntenos su historia. Era una muchacha judía de unos quince años cuando nació
Jesús. Después vinieron más hijos. El Nuevo Testamento menciona a
Santiago, José,
Judas y Simón, y habla también de dos hermanas. Era una familia numerosa y José desaparece pronto de los textos; lo más probable es que muriera cuando los niños eran pequeños. Pero la tradición sostiene que
María fue siempre virgen. Esa idea es posterior. El texto dice que José “no la conoció” hasta que dio a luz. En el lenguaje de la época, conocer significa convivir maritalmente. Después tuvieron más hijos. Era una familia judía normal. ¿Quién fue el padre de
Jesús? No lo sabemos. Como historiador, si tuviera que rellenar el certificado, pondría “padre desconocido”. En el mundo antiguo, cuando alguien era considerado extraordinario, se decía a menudo que tenía un origen divino. Se contó de Alejandro Magno y también del emperador Augusto. ¿Qué vivió
María en su juventud? Violencia. Cuando nació
Jesús,
Roma arrasó
Séforis y crucificó a dos mil hombres. Imagínela amamantando a su hijo mientras su ciudad ardía a pocos kilómetros. Eso marca una vida. ¿Cómo la marcó? Ver dos mil hombres crucificados no se olvida. Cada levantamiento acababa en más cruces. Esa experiencia debió de convencerla de que la violencia solo engendra más violencia. ¿Fue una revolucionaria? Sí. Radical, pero no armada. Su revolución no consistía en empuñar la espada, sino en vaciar de legitimidad al poder. ¿Influyó más de lo que se ha contado? Sí. Se ha reducido su papel a haber traído a
Jesús al mundo. Pero fue ella quien educó a sus hijos en la Torá y en esa ética que luego asociamos a
Jesús. Tras la muerte de José, la familia dependía de esa estructura materna y, cuando
Jesús es ejecutado, el liderazgo no pasa a Pedro, sino a
Santiago, el hermano de
Jesús. ¿
Santiago era el segundo hijo? Probablemente. Las fuentes lo sitúan inmediatamente después de
Jesús. Y lo más importante: lo presentan como el jefe de la comunidad de Jerusalén. Incluso en los textos más antiguos, su nombre aparece antes que el de Pedro. Usted sostiene que es el “discípulo amado”. Es una posibilidad coherente. En el Evangelio de Juan,
Jesús confía a su madre al “discípulo amado”. En la ley judía, si muere el hijo mayor y el padre ya no vive, el siguiente hijo asume el cuidado de la madre. Eso encaja mejor con un hermano que con un discípulo externo. ¿Y qué fue de
Santiago? También murió violentamente. Fue apedreado y golpeado hasta la muerte por la misma élite sacerdotal que había promovido la ejecución de
Jesús. Eso indica que la familia seguía siendo incómoda. ¿Por qué insiste tanto en que era judía? Porque le hemos robado su judaísmo. Guardaba el sábado, celebraba la Pascua, enseñaba la Torá.
Jesús también. El cristianismo como institución aparece mucho después. ¿Y qué enseñanza le atribuye? No devolver el golpe. Bendecir al enemigo. Poner la otra mejilla, pero eso no significa que fuera una sumisión pasiva. Eso no lo entiendo. En el siglo I, golpear la mejilla derecha implicaba hacerlo con el dorso de la mano: era un gesto de humillación, no solo de agresión. Poner la otra mejilla obligaba al agresor a cambiar el tipo de golpe, a romper el código de dominación. Eso es muy inteligente.
María había visto lo que producía la violencia: ciudades arrasadas y hombres crucificados. Creo que comprendió que responder con más violencia solo perpetuaba el ciclo. Esa forma de resistencia –firme, pero no armada– fue su legado.