* El autor forma parte de la comunidad de lectores de La Vanguardia En la tarde del jueves 19 de febrero de 2026 murió en París, donde residía últimamente junto con su mujer, la catalana Ana María Torelló, el artista nacido en
Deisswil (Suiza),
Peter Stämpfli. En Suiza nació también su vocación artística e, influenciada por esta, a los 22 años viajó a París, donde su arte le permitió abrirse camino hasta conseguir hacerse un nombre. Como lo demuestran las setenta exposiciones realizadas durante su trayectoria artística en unos veinte países, destacan las antológicas llevadas a cabo en el
Centro Pompidou de París (1980), en La Seyne-sur-Mer (1977), en el Museo de Arte e Historia de Friburgo (1999), así como también en la prestigiosa Galería Nacional del Jeu de Paume en París (2002). Y otras muestras como, por ejemplo, las celebradas en el Grand Palais y en el Centro de Arte Contemporáneo, ambas en París. Curiosamente, la obra de Stämpfli, además de abrazar el arte abstracto, se especializó en pintar neumáticos, algunos de grandes dimensiones y con una perfección en el trazo que causa admiración. En 1970, movido por el interés de su esposa Anna María en mostrarle los lugares más emblemáticos de la geografía catalana, visitan
Sitges, la blanca población del Mediterráneo. Callejeando por sus rincones se detienen en uno muy singular: el “carrer d’en Bosc”, donde casualmente hay una casa en venta. A partir de aquí todo va rodado: se interesan por ella y la compran. Sería el primer paso para convertirla en su otra residencia donde, tras reformarla, pasarían largas temporadas. Vista del “carrer d’en Bosc”, con la casa de Stämpfli.
Carme Yll En
Sitges se sienten bien acogidos y hacen numerosas amistades y, gracias a su interés por la cultura local, no tardan también en identificarse con sus tradiciones. Organizaban cada 24 de agosto, festividad de Sant Bartomeu -la Fiesta Mayor del pueblo-, después de la salida del oficio religioso, una recepción que acogía a los vecinos en su casa, donde se servía un aperitivo. Al mismo tiempo, se podía participar de las fiestas que organizaba el matrimonio al cobijo de un tramo de la antigua muralla que les pertenecía. Hasta tal punto que se convirtió en una tradición y todos esperaban la cita organizada por los Stämpfli. Llevados por su instinto de mecenas, compraron otra casa en la misma calle, la adecuaron y la ofrecieron a otra institución sitgetana: el “
Grup d’Estudis Sitgetans”. Una cátedra del buen saber dónde se llevan a buen puerto un sinfín de actividades culturales, están en plena celebración de sus 50 años. Llevados por su instinto de mecenas, compraron otra casa y la ofrecieron al Grup d’Estudis SitgetansMientras tanto, el Ayuntamiento le proporcionó el espacio que había estado destinado, en un anexo del mercado municipal, a la venta de pescado. Allí, en el año 2011 y tras las reformas pertinentes, se abre de forma permanente un espacio que lleva el nombre del artista, donde se expone la obra de 65 creadores, contando la suya propia. Posteriormente adquieren otra casa icónica de la misma calle, donde había estado la vivienda y la consulta de un médico muy conocido y estimado del pueblo, el Dr. Pere Serramalera. Después de acondicionar el espacio y unirlo con el núcleo abierto en 2011, la Fundación consiguió un espacio expositivo de arte contemporáneo de gran dimensión y recorrido. El “carrer d’en Bosc”, en el casco antiguo de
Sitges, con la casa del Dr. Serramalera al fondo.
Carme Yll Siguiendo la voluntad del matrimonio de ser enterrados en el cementerio marino de
Sitges, las cenizas del artista reposan allí desde el sábado 14 de marzo. Fue en el transcurso de una mañana lluviosa, muy en consonancia con el clima parisino, en contraste con la luminosidad que se derrama entre las paredes blancas del cementerio sitgetano. Allí reposan artistas como Miquel Utrillo i Morlius, Batlle Amell, Ramon Canudas, Pere Jou, Joaquim Sunyer, Arcadi Mas i Fondevila, Joaquim de Miró i Argenter, Alfred Sisquella, Grau Sala o Ángeles Santos.
Sitges le debe gratitud permanente a
Peter Stämpfli; una muestra de ello se hizo patente cuando en el año 2004 se le concedió el título de Hijo Adoptivo de esta localidad. Su generosidad, traducida en el legado artístico que el matrimonio ha establecido de manera permanente en la que será siempre la Blanca Subur, les hace acreedores de todos los honores y el respeto. A la orilla de un mar, bajo la luminosidad que tanto ha deslumbrado a pintores y artistas de todas las épocas que han encontrado en la Vila un magnífico cobijo, la trayectoria de
Peter Stämpfli no ha sido una excepción. Gracias por tanto. ■ ¿CÓMO PUEDO PARTICIPAR EN LA COMUNIDAD DE LA VANGUARDIA? ¡Participa! ¿Quieres compartir tu mirada?Los interesados en participar en La Mirada del Lector pueden enviar sus escritos (con o sin material gráfico) al correo de la sección de Participación (participacion@lavanguardia.es) adjuntando sus datos.