El agua es un recurso esencial para la vida, la economía y el equilibrio ambiental, pero su disponibilidad es cada vez más limitada debido al cambio climático, el crecimiento demográfico, la urbanización y la sobreexplotación de acuíferos. En este contexto, tanto las empresas como las organizaciones públicas se enfrentan al desafío de gestionar el agua de manera eficiente, sostenible y equitativa. Esa gestión ya no se limita al suministro y saneamiento, sino que implica innovación tecnológica, gobernanza responsable, inversión en infraestructuras resilientes y colaboración entre sectores.Con motivo del Día Mundial del Agua, fijado por
Naciones Unidas para este domingo, 22 de marzo, Diálogos La Vanguardia, en colaboración con
Fluidra, reunió a un grupo de expertos para reflexionar sobre la necesidad de adoptar prácticas responsables de planificación y gestión de este recurso. En la mesa redonda participaron
David Giménez, director de PositivePool de
Fluidra;
Ana Casas, directora de Digitalización de
Veolia España;
Teresa de la Torre, coordinadora de Proyectos I+D del Departamento de Innovación de Sorigué;
Xavier Amores, director del
Catalan Water Partnership, y
Sandra Casas, responsable de la Línea de Tecnologías del Agua del Área de Sostenibilidad de
Eurecat. La conclusión del debate fue que la transición hídrica, que debe combinar eficiencia económica, innovación, responsabilidad social y protección ambiental, necesita mayor velocidad, mayor agilidad y una planificación a largo plazo.La situación, pese a un invierno muy lluvioso, es de escasez hídrica, especialmente en la zona del
Mediterráneo, como consecuencia del cambio climático, que
Teresa de la Torre definió como una suerte de caja de Pandora de la que salen las sequías, pero también las inundaciones, las altas temperaturas y las subidas del nivel del mar. Las previsiones, apuntó
Xavier Amores, son que el estrés hídrico se incremente en esta área del planeta, por lo que, si se quiere mantener un modelo de actividad industrial y económica, será necesario avanzar en resiliencia hídrica y adoptar mecanismos para tener más agua, un bien que, como recordó
David Giménez, es estratégico.“La piscina debe pasar a integrarse en el entorno con una lógica de eficiencia y circularidad con requisitos claros y bien fundamentados”David GiménezDirector de PositivePool de
Fluidra“El actual escenario obliga a todos los actores, tanto a los privados como a las administraciones públicas, a tener una planificación a largo plazo muy diferente de la que hemos hecho hasta ahora”, afirmó Amores, que también es presidente del Consell per a l’Ús Sostenible de l’Aigua, quien explicó que se pueden extraer aprendizajes de las políticas que se adoptan en Singapur, California, Israel u Holanda. A su juicio, igualmente es imprescindible tejer acuerdos territoriales, sectoriales y políticos para abordar las inversiones que se tienen que hacer y que no pueden depender de un gobierno o una determinada coyuntura económica. “Necesitamos un acuerdo de país. Es complicado, pero ahora que los embalses están llenos es el momento”, sentenció.“La situación obliga a una planificación a largo plazo muy diferente de la que hemos hecho hasta ahora y a alcanzar un gran acuerdo de país”Xavier AmoresDirector del Catalan Water PartnershipLas empresas van tomando cada vez más conciencia de la necesidad de hacer un uso responsable de ese bien. En el periodo 2022-2024, la industria catalana ahorró más de 28 hectómetros cúbicos de agua. Sin embargo, el tamaño de la empresa puede marcar la diferencia. Mientras que las grandes corporaciones ya han hecho inversiones para aumentar su resiliencia, las pymes van más rezagadas. De ahí que los ponentes abogaran por ayudar a este ecosistema a subirse al carro de la transición hídrica, igual que se hizo con la transición energética. “Y ya no solo por una cuestión de sostenibilidad, sino también de competitividad. En cuanto a crecimiento económico es necesario hacer un uso sostenible de los recursos y asegurarnos de que todas las empresas lo puedan hacer”, agregó la responsable de Tecnologías del Agua de
Eurecat.Como ejemplo empresarial, Giménez explicó que
Fluidra impulsa el concepto de Water Efficiency First, o la eficiencia hídrica primero, porque el objetivo es ser más eficientes sea cual sea el contexto, se tenga más o menos agua, porque de lo que se trata es “de construir hábitos”. Aquí, continuó, la tecnología puede ser un catalizador para consolidarlos. Pero también advirtió que el futuro pasa por ampliar el perímetro en el que se encuentra la piscina y aplicar localmente criterios de reutilización y circularidad del agua. En este enfoque, “la piscina no debe analizarse como un elemento aislado, sino en relación con su entorno inmediato”, identificando oportunidades para incorporar recursos como el agua de lluvia y aprovechar sobrantes que, con el tratamiento adecuado, pueden destinarse a nuevos usos. Algo en lo que coincidieron todos los expertos es que la utilización de aguas regeneradas es el paso siguiente en las grandes redes de distribución; para
Fluidra, este concepto aplica también a la piscina. “La tecnología existe. El marco regulador se tiene que adaptar, hay que ser flexible y acelerar el cambio”, defendió el directivo de la compañía líder mundial en soluciones para piscinas.Y de la misma manera que la edificación cuenta con una normativa propia, que incide, por ejemplo, sobre los grifos o las aguas grises, el directivo de
Fluidra se mostró partidario de contar con un marco regulador para que, “en un periodo de tiempo razonable, las piscinas deban cumplir unos requisitos para incorporar unas soluciones básicas, contrastadas y reconocidas que ayuden a que la instalación consuma menos agua. Empecemos a poner requisitos más claros y bien fundamentados para las piscinas”, insistió.
Xavier Amores y
Sandra Casas también lamentaron la lentitud con la que se abordan los cambios normativos, tanto que, cuando se hacen, a veces ya se llega tarde. “Hay que ser más atrevidos en cuanto a regulación para poder aplicar nuevas tecnologías que nos permitan adaptarnos a los nuevos paradigmas planteando nuevos usos de forma segura”, señaló la representante de
Eurecat, poniendo como ejemplo la reutilización potable. En este sentido, recordó que hay conocimiento y soluciones, pero muchas veces no se acaban de implementar por cuestiones administrativas y de regulación.“No solo por sostenibilidad, también por competitividad hay que hacer un buen uso de los recursos. Debemos agilizar la toma de decisiones”Sandra CasasResponsable de la Línea de Tecnologías del Agua del Área de Sostenibilidad de EurecatVeolia apuesta por la reutilización del agua como palanca clave de resiliencia hídrica: ya regenera más del 15% del agua tratada, más del doble que la media estatal. Además, sus ecofactorías permiten superar el modelo de depuradoras tradicionales, que generan residuos y consumen energía, para convertirse en instalaciones que recuperan recursos, valorizan residuos y producen energía verde. “Son un ejemplo de que sostenibilidad y rentabilidad pueden ir de la mano”, afirmó
Ana Casas, quien también añadió que, a juicio de la empresa, además de nuevas infraestructuras, “es necesaria una transformación en la manera en la que se gestiona, planifica e invierte, con la digitalización como eje transversal fundamental en este proceso”, y ahondar en la colaboración público-privada, aunando las fortalezas de los unos y los otros. La representante de Sorigué abundó en este tema asegurando que “hay que potenciar las herramientas de colaboración público-privada, como la compra pública innovadora, para transformar al sector”.“Frente al cambio climático, necesitamos infraestructuras más resilientes y transformar la manera en la que se planifica, con la digitalización como eje”Ana CasasDirectora de Digitalización de Veolia EspañaEl ahorro, la eficiencia y la sostenibilidad son objetivos prioritarios para las empresas presentes en el debate. En el caso de
Fluidra, la compañía tiene un propósito claro: “Transformar el agua en un mundo mejor”, sostuvo Giménez. Que el mundo sea mejor, prosiguió, tiene que ver con cuidarlo y cuidar de las personas. En este sentido, expuso dos iniciativas. La primera, en cuanto a estrategia de sostenibilidad, es la Water Positive 2030, que persigue que la compañía sea positiva en consumo de agua en todas sus operaciones en ese año. La segunda es la Piscina Positiva, que establece un marco de referencia para identificar métricas que ayuden a evaluar el impacto social de la piscina, “su razón de ser”, y el impacto ambiental.
Fluidra está convencida de que una piscina, además de ese impacto social positivo, puede tener beneficios medioambientales en su entorno, y que ambos impactos pueden maximizarse.En el caso de Sorigué, la huella hídrica también es una pieza clave de la estrategia ESG. Antes, argumentó De la Torre, se calculaba la huella de carbono, pero va ganando peso la huella hídrica. Y, de hecho, la empresa, que, por ejemplo, ha incrementado el uso de agua reciclada en más de un 80%, tiene financiación sostenible asociada a la huella hídrica.“Hay que potenciar las herramientas de colaboración público-privada, como la compra pública innovadora, para transformar el sector”Teresa de la TorreCoordinadora de Proyectos I+D del Departamento de Innovación de
SoriguéEn Veolia, según subrayó su directora de Digitalización, la estrategia ESG está integrada en su propósito de acelerar la transformación ecológica. Su plan estratégico a largo plazo, el Green Up, está centrado en la descarbonización, la descontaminación y la regeneración de los recursos, con inversiones y objetivos concretos a 2030 y 2050.Una mala gestión del agua puede entrañar un riesgo reputacional para las empresas, pero Amores advirtió que también puede tener un impacto reputacional como país. Con situaciones de estrés hídrico, manifestó, será difícil atraer inversiones de los sectores de futuro, algunos intensivos en consumo de agua, como las fábricas de baterías eléctricas, semiconductores, industria alimentaria y centros de datos. Por ello, invitó a una “reflexión de país” para no perder estas oportunidades.