Adiós a vídeos como el del gato que toca el acordeón o del perro que cocina espagueti. Los clips más intrascendentes que se verán a partir de ahora en las redes sociales no procederán de
Sora, el modelo de creación de vídeos hiperrealistas de
OpenAI. En septiembre pasado, la compañía lanzó en Estados Unidos y otros 16 países –no en Europa al principio– una app de
Sora 2 que enseguida se convirtió en esos mercados en la más descargada. Pero el martes, en un giro estratégico súbito y sin explicaciones, la compañía de
ChatGPT decidió abandonar a
Sora y, con ella, a todos los usuarios que la usaban.La aplicación
Sora para iOS
OpenAI / Europa PressLa compañía de
Sam Altman no había dado hasta ayer una sola explicación oficial sobre la cancelación de algo que encantaba a millones de usuarios, pero el motivo más plausible es que tener un modelo de generación de vídeos como
Sora es una especie de lujo que no se podía permitir. Acaparaba el uso de los grandes centros de datos, consumía energía a raudales y quién sabe cuantos litros de agua para refrigeración. Un coste alto para un retorno de beneficios que sale negativo.
OpenAI cierra
Sora por más de una razón: le cuesta mucho dinero, le impide dedicar potencia de computación a la creación de una IA de propósito general, le ha causado problemas legales con los deepfakes , y le restaba capacidad para competir con compañías como
Anthropic, que le está comiendo la tostada en creación de código de programación y mercado empresarial. Al final, todo por la pasta, claro.Por una vez y sin que sirva de precedente,
OpenAI ha contribuido a la prevención de la salud mental mundial al cerrar SoraAsí que, fans de los gatitos de
Sora, sabed que no salís a cuenta a
OpenAI, que en diciembre llegó a un acuerdo con
Walt Disney por mil millones de dólares para que sus personajes de ficción formaran parte de los vídeos. Nos quedaremos sin ver a Grogu comiendo pizza con el Capitán América o a Mickey Mouse bailando reguetón con Luke Skywalker. O cualquier otra ocurrencia insustancial que alguien se pueda imaginar para obtener clics y likes en una red social. Por una vez, y sin que sirva de precedente,
OpenAI ha hecho una seria contribución a la prevención de la salud mental mundial.Desafortunadamente, los vídeos tontos creados con IA seguirán inundando las redes sociales. Toda esa basura creativa en la que la humanidad desperdicia ingentes recursos es conocida como slop . Y sigue siendo imparable pese a la retirada de
Sora.Lee tambiénTampoco Disney se ha alarmado por la ruptura del acuerdo. Un portavoz ha venido a decir que encantados de conocerlos y que les vaya bien en el futuro. Nadie ha reclamado los mil millones. Migajas para las cifras que maneja esta industria. Este 2026 están previstas inversiones por 750.000 millones de dólares en grandes centros de datos de inteligencia artificial en Estados Unidos. Mil millones arriba, mil millones abajo. Como si todo esto fuera normal.Licenciado en Periodismo por la UAB. Redactor de La Vanguardia desde 1996. Ha cubierto las áreas de Política, Deportes y Comunicación. Especializado en tecnología. Autor del libro 'Bicicletas para la mente' (Península)