Cuando el ni�o Shimon abandon� Vishneva hace casi 100 a�os, su abuelo le hizo prometer mantenerse siempre jud�o. A�os despu�s, este y otros jud�os del shtetl fueron asesinados por los nazis, que prendieron fuego a la sinagoga, mientras su nieto acab� siendo
Shimon Peres. Como hist�rico dirigente de
Israel, contaba que tuvo la impresi�n de que, con
Dimona, hab�a cumplido el pacto con su zayde, pero a gran escala, de "asegurar la permanencia del pueblo jud�o".M�s de 60 a�os despu�s de que el entonces director general de Defensa promoviera el proyecto m�s estrat�gico y secreto de
Israel bajo la batuta del primer ministro, David Ben Gurion, Ir�n alcanz� la ciudad de
Dimona, situada a s�lo diez kil�metros del Centro de Investigaci�n Nuclear del N�guev
Shimon Peres.El s�bado, un misil
Iran� de 400 kilogramos de explosivos golpe� un barrio residencial de la ciudad, causando 59 heridos. Entre las 1.148 casas destruidas o severamente da�adas se encuentra la de
Violeta Solovey. "Recibimos la prealerta en el m�vil y, tras la sirena, baj� tres pisos para llegar al refugio p�blico en minuto y medio. Los que resultaron heridos estaban en camino y no llegaron a tiempo. No es f�cil si tienes hijos peque�os", afirma esta
Israel� nacida en
Dimona hace 27 a�os. Desde hace siete vive -o viv�a- en una casa que sufri� la onda expansiva.Mientras la excavadora retira los escombros amontonados en el enorme cr�ter creado por el misil, ante estructuras que a duras penas siguen en pie, preguntamos a Solovey si cree que Ir�n apunta sus bal�sticos a esta zona debido al importante centro en los alrededores. "Quiz� s�, no lo s�, pero ellos buscan golpear a la poblaci�n civil est� en
Dimona,
Tel Aviv o Jerusal�n", contesta dos horas despu�s y una antes de que otras sirenas nos mandaran de nuevo al refugio.Los misiles fueron interceptados como todas las veces en
Dimona desde el inicio de la guerra en Ir�n. Todas, excepto una. En 24 horas, con al menos siete oleadas de ataques, el sistema Honda de David err� en la neutralizaci�n de un misil, haciendo temer lo peor en la ciudad y en la instalaci�n m�s enigm�tica del pa�s.En
Dimona, de unos 40.000 habitantes, apenas se habla del centro que ha dado fama mundial al nombre de su ciudad. Lo m�ximo que el alcalde,
Benny Biton, ha dicho esta semana es que su localidad "es un objetivo estrat�gico". Lo saben desde hace d�cadas los enemigos de su pa�s, con tantas ganas de saber lo que se esconde bajo la peque�a c�pula que emerge en el desierto del N�guev como de destruirla. El presidente de Egipto, Gamel Abdel Nasser, planific� su bombardeo en la guerra del 67. Hace unos a�os, la Guardia Revolucionaria
Iran� difundi� un video que simulaba 16 misiles bal�sticos y cinco drones suicidas contra el sitio, tambi�n objeto de las amenazas de Hizbul� desde el L�bano y Hamas desde Gaza.El presidente de Irak, Saddam Hussein, dedic� sin �xito a
Dimona entre dos y cinco de sus 39 misiles contra
Israel en la guerra del Golfo de 1991. Entonces, Abraham Bohbot era un beb� en
Dimona. "Me contaron que me pon�an la m�scara antig�s en la incubadora ante los misiles de Irak", cuenta a EL MUNDO el hoy director comunitario de la ciudad. Como sus padres, vive cerca del impacto del misil que cay� en el suelo entre varios edificios, incluido el de su abuela. Horas antes, Teher�n hab�a acusado a Estados Unidos e
Israel de atacar la central nuclear de Natanz."El sitio estrat�gico de
Dimona es conocido en todo el mundo, est� all� y no hay que a�adir m�s palabras. Pero esta ciudad destaca por la resiliencia de sus ciudadanos", indica Bohbot al frente de cientos de j�venes voluntarios que, llegados de todo el pa�s, hacen trabajos de limpieza en la zona atacada.Seg�n varios expertos consultados en el pasado, es poco probable que un ataque de misiles contra la instalaci�n en
Dimona provoque un desastre radiol�gico. Pero lograr superar las reforzadas defensas del centro y golpearlo constituir�a un gran logro simb�lico del r�gimen
Iran�.La decisi�n, en los a�os 60, de no confirmar ni negar el supuesto arsenal nuclear, limit�ndose a responder que "no ser�a el primer Estado en introducir armas nucleares en la regi�n", es la pieza angular de la pol�tica de disuasi�n de
Israel, de la misma forma que
Dimona fue un pilar fundamental en la doctrina de seguridad de Ben Gurion. "No conozco otra naci�n en el mundo que sus vecinos declaren que quieren destruirla y no s�lo lo declaran, sino que se preparan para ello con todos los medios a su alcance", avis�. El Viejo y su joven escudero Peres lideraron el colosal proyecto pese a las reservas de algunos ministros, que advert�an de que podr�a provocar una crisis con Estados Unidos -opuesto, sobre todo, bajo la presidencia de John F. Kennedy- y elevar la losa econ�mica para el entonces austero pa�s.Francia, que cooper� estrechamente con
Israel en la campa�a del Sina� en 1956 tras la nacionalizaci�n egipcia del Canal de Suez, contribuy� decisivamente a nivel econ�mico y cient�fico en los inicios en la sombra. Expertos extranjeros creen que
Israel tiene alrededor de 90 cabezas nucleares.
Israel es uno de los pa�ses no firmantes del Tratado de No Proliferaci�n Nuclear. Un representante europeo pregunt� una vez a un alto funcionario
Israel� por qu� no se adher�an. "Vosotros os qued�is con nuestros vecinos y nosotros con vuestros principios", le respondi�.En los a�os 60, las visitas de Estados Unidos al centro -con permiso
Israel� tras imposici�n de JFK- no concluyeron con un informe claro. Tampoco al parecer las fotograf�as de un avi�n de reconocimiento sovi�tico que sobrevol�
Dimona.El secretismo fue roto en 1986 cuando Mordejai Vanunu, un t�cnico en una secci�n restringida del centro, vendi� documentos y fotos al diario brit�nico Sunday Times. El
Israel� puso im�genes a las sospechas antes de ser secuestrado por el Mosad en Roma y trasladado a su pa�s para ser juzgado y condenado a 18 a�os de c�rcel por espionaje.
Israel -cuyos cazas destruyeron el reactor iraqu� (1981) y sirio (2007)- siempre vio el plan nuclear del r�gimen
Iran� que promete su destrucci�n, como "amenaza existencial". Hoy exige que cualquier acuerdo entre Ir�n y Estados Unidos incluya la extracci�n de los 450 kilogramos de uranio enriquecido al 60%. Ir�n replica que su plan nuclear tiene fines civiles y acusa a
Israel de ser una potencia nuclear.La respuesta de Peres cuando, en 1995, su hom�logo, el ministro de Exteriores egipcio, Amr Musa, le pidi� visitar el centro prometiendo m�ximo secretismo, recoge la esencia de la pol�tica de ambig�edad y disuasi�n: "Amr, �Te has vuelto loco? �Y si te llevo a
Dimona y ves que all� no hay nada? �Y si dejas de preocuparte? Eso ser�a una cat�strofe para m�. Prefiero que sigas con la duda".