M�SICAM�sicaDel acontecimiento cultural al contenido viral, as� se ha ido adaptando la industria del entretenimiento a los nuevos requerimientos de una audiencia que prioriza lo breve. "En muchos formatos, la m�sica es lo de menos", advierten algunos expertosActualizado Jueves, 26 marzo 2026 - 15:24Llevas d�as con un runr�n metido en la cabeza y no sabes muy bien de d�nde viene. A todos nos ha pasado: un fragmento pegadizo en
TikTok, un estribillo filtrado en un directo, un baile improvisado en la calle. El videoclip de tu pr�xima canci�n favorita todav�a no existe y, quiz�, nunca existir�. La letra y la melod�a circulan en peque�as dosis, como una mecha sin encender del todo. Si prende, se multiplica. Si no, se evapora.�El videoclip ortodoxo ha sido desplazado en el pante�n del entretenimiento contempor�neo�, sostiene
Noel Ceballos, periodista musical y experto en cultura pop. �Este proceso est� cambiando la manera de comercializar las canciones; es otra maniobra pensada para maximizar las escuchas en plataformas de streaming, ya que mucha gente no pasa de los primeros cinco segundos de una canci�n antes de saltar a la siguiente�.Desde que la
MTV comenz� a emitir en 1981 con una promesa de m�sica ininterrumpida las 24 horas, la relaci�n entre imagen y sonido cambi� para siempre. Las canciones ya no solo se escuchaban; se ve�an. La cadena funcionaba como un escaparate global que legitimaba el videoclip como espacio de construcci�n de imaginarios colectivos. �En realidad, al principio esta nueva realidad recibi� un aluvi�n de cr�ticas. Muchos ve�an el videoclip como una herramienta de la industria para coartar la libertad del oyente a la hora de imaginar lo que contaba la canci�n, as� como un peligro para los j�venes�, explica Eduardo Vi�uelas, catedr�tico de Musicolog�a en la
Universidad de Oviedo. �Fue despu�s cuando se convirti� en un icono de la cultura popular y en un anclaje generacional para quienes crecieron en los 80 y primeros 90�.El videoclip dej� de ser un acompa�amiento para convertirse en un dispositivo que marcaba est�tica, moda y conversaci�n p�blica. Fue territorio de experimentaci�n formal y laboratorio creativo para directores que luego saltaban al cine. Cada estreno era pr�cticamente un acontecimiento: se trataba de superproducciones con narrativa propia, rodajes de varios d�as y presupuestos millonarios.Llegados a 2026, la pregunta es inevitable: �ha muerto el v�deo musical, o simplemente ha pasado a un discreto segundo plano?Para saber m�s�Hay casos en los que el videoclip es la capa siguiente a la canci�n, el punto de partida de otros contenidos adicionales, y otros en los que forma parte de una caja de herramientas m�s amplia�, expone Domingo Olivo, director de Marketing en Sony Music Espa�a. �En un mundo saturado de mensajes publicitarios y de oferta de entretenimiento, con un alto d�ficit de atenci�n de la audiencia, tenemos que ser m�s originales. Tan solo hay que echarle un vistazo al impacto cultural y a la ambici�n conceptual de Rosal�a en Berghain�.La primera edad de oro de este modelo se inaugur� con la llegada de YouTube en 2005 y el posterior nacimiento de VEVO, un servicio internacional que alojaba contenidos musicales de alta calidad. El videoclip se convirti� entonces en un evento digital medible al segundo; las cifras de visualizaci�n durante los primeros d�as eran pr�cticamente titulares. Adele super� los 1.000 millones de reproducciones con el v�deo oficial de Hello en menos de tres meses; Shape of You, de Ed Sheeran, alcanz� los 4.500 millones en ese tiempo, y Despacito, de Luis Fonsi junto a Daddy Yankee, se mantiene como el videoclip m�s visto de la historia de YouTube con 8.960 millones de visitas.Desde el pasado 17 de enero, sin embargo, YouTube ha dejado de proporcionar los datos de reproducciones a Billboard, que mide la popularidad de las canciones en Estados Unidos, ya que su nueva metodolog�a de configuraci�n de listas ignora a los fans que consumen m�sica gratuitamente en servicios de v�deo bajo demanda.Vi�uelas recuerda que cuando los videoclips empezaron a hacerse para internet �inclu�an easter eggs, mensajes ocultos que obligaban a verlos varias veces para poder comentarlos en foros�. Hoy, aplicaciones como
TikTok han alterado a�n m�s la din�mica: la viralidad ya no depende de una pieza cerrada sino de su capacidad para fragmentarse en clips de 15 a 45 segundos. El algoritmo prioriza repetici�n, participaci�n y remezcla.Para Itziar Oltra, docente y creadora de contenido experta en marketing, el videoclip no ha muerto, pero ha dejado de ser el n�cleo de la estrategia promocional. Su funci�n se ha desplazado hacia un territorio m�s difuso, donde la imagen ya no pertenece a una sola pieza sino a un flujo continuo de contenido: �Ha pasado a ser una herramienta de construcci�n de storytelling, m�s un apoyo que un pilar. Aun as�, sigue siendo simb�lico dentro del universo narrativo del artista�."En un mundo saturado de oferta de entretenimiento, tenemos que ser m�s originales en cada nuevo lanzamiento" Domingo Olivo, director de marketing de Sony Music Espa�aLas prioridades presupuestarias tambi�n han cambiado. Ahora se apuesta tambi�n por desarrollar visualizers atractivos, promocionar sesiones ac�sticas, invertir en playlisting en Spotify y Apple Music o dise�ar retos virales espec�ficos para
TikTok. La l�gica ya no es concentrar recursos en una �nica pieza, sino dispersarlos en m�ltiples puntos de contacto con un usuario habituado al scroll infinito. En este sentido, Olivo explica que en Sony Music dedican un presupuesto significativo a contenidos audiovisuales �para acompa�ar al artista en su viaje creativo�, y que en los �ltimos cinco a�os la inversi�n en obras visuales ha crecido hasta suponer el 33% del gasto en proyectos de artistas espa�oles: �Buscamos cineastas y socios en producci�n audiovisual que comprendan al artista y su obra musical, y que abracen el todo de la estrategia narrativa para entregarnos el conjunto de sus partes�.�Las campa�as no solo se estructuran en torno a un lanzamiento, sino a todo un ecosistema de contenidos y tendencias. No adaptarse implica perder v�as de captaci�n, como ha sucedido hist�ricamente con cada nuevo medio�, afirma, por su parte, Oltra. �Los formatos audiovisuales breves que circulan por redes cumplen una funci�n de gancho que funciona muy bien: gu�an la atenci�n de los usuarios hacia otros contenidos�, coincide Vi�uelas. �Es una l�gica transmedia por la cual teaser, lyric video, behind the scenes o making of complementan la experiencia de los fans�.Rosal�a o Sombr, entre otros, han utilizado las redes sociales para probar sonidos y conceptos antes de lanzar canciones formalmente, con el objetivo de tomar el pulso a su potencial �xito. Aitana gener� expectaci�n con fragmentos de la composici�n de 6 de febrero en su documental Metamorfosis antes de aventurarse a cualquier despliegue tradicional. Lo mismo sucedi� con los numerosos retos de baile de Superestrella en
TikTok, que la auparon al top 1 de las listas en noviembre. �Hay canciones que parecen escritas pensando en la plataforma, por la letra o, incluso, por el posible baile a generar�, admite Oltra. �Aunque se sumen todos los ingredientes que deber�an convertir un tema en viral, el algoritmo juega un papel clave e impredecible, y tambi�n lo hace la inversi�n en creadores y en la propia plataforma para potenciar la elecci�n de ciertos audios en la difusi�n de v�deos. La diferenciaci�n creativa sigue siendo el �nico factor no replicable�.Artistas internacionales como Taylor Swift han reducido tambi�n el n�mero de v�deos oficiales en sus �ltimos lanzamientos para priorizar una estrategia m�s distribuida. El estreno del v�deo de The Fate of Ophelia, primer single de su �ltimo �lbum, lleg� antes a las salas de cine que a las plataformas como cebo de una pel�cula que inclu�a los lyric video del resto de canciones. En esencia, la promoci�n se ha convertido en laboratorio. Una coreograf�a o una frase pueden circular de forma aut�noma y generar millones de reproducciones antes de que exista un v�deo oficial. A veces, esa viralidad llega despu�s de que la canci�n ya haya sido un �xito. Otras veces, y pese a todo, no llega jam�s."El desplazamiento del v�deo musical ortodoxo es una maniobra para maximizar las escuchas en plataformas de streaming"
Noel Ceballos, periodista musical y experto en cultura pop�La vertiente audiovisual de una canci�n siempre ha venido dada por una combinaci�n de expresi�n art�stica y de marketing formulada para potenciar la experiencia de los oyentes. Eso no ha cambiado desde que se inventaron los videoclips�, argumenta Olivo. �Si el artista comparte contenidos que propicien una tendencia algor�tmica previa al lanzamiento, se multiplica la campa�a de expectaci�n que estamos trabajando editorialmente. Todo sirve para alimentar la narrativa transmedi�tica de un �lbum�.La progresiva desaparici�n de VEVO y de los canales musicales de
MTV en Europa simboliza el cambio de era. Y es que la cadena que convirti� el videoclip en lenguaje dominante fue desplazando la m�sica hacia los m�rgenes en los �ltimos tiempos. �Hace a�os que no era ni la sombra de lo que fue. Desde finales de los 90 ya emit�an m�s minutos de reality shows que de videoclips en su programaci�n�, se�ala Vi�uelas. Pero reducirlo todo a nostalgia ser�a simplista. Los expertos coinciden en que el videoclip sigue siendo todav�a una herramienta poderosa para consolidar el universo est�tico y ampliar la narrativa de un artista. Lo que ha cambiado es su jerarqu�a: ha dejado de ser el centro de la estrategia para convertirse en una pieza m�s dentro de un ecosistema donde la atenci�n es cada vez m�s vol�til.�Mi sensaci�n es que en el futuro convivir�n muchas versiones del videoclip, sin que ninguna sea hegem�nica por s� sola. El formato ser� una prolongaci�n de propuestas que trascienden lo musical. En muchos casos, la m�sica es lo de menos�, asegura
Noel Ceballos. Concuerda con �l el director de Marketing de Sony Music Espa�a, para quien el esp�ritu de
MTV, �ver la m�sica�, sigue siendo poderoso: �Las audiencias se han fragmentado, los soportes se han multiplicado y la marca no ha sobrevivido; pero el conjunto del videoclip y sus hermanos audiovisuales, en cambio, est� m�s vivo que nunca�.Durante d�cadas, el videoclip fue el lugar donde la m�sica adquir�a cuerpo. Hoy ese cuerpo se descompone en clips breves, pantallas verticales y tendencias ef�meras. Quiz� no estemos asistiendo a su muerte, sino a su mutaci�n definitiva. La cuesti�n es si todav�a queda espacio para convertir tres minutos de canci�n en un peque�o acontecimiento cultural compartido o si basta con que el algoritmo la ponga a bailar.