Actualizado Mi�rcoles, 25 marzo 2026 - 21:33El n�mero uno de la calle Fairfield Walk es uno m�s entre el oc�ano de chalets semiadosados que ocupan la zona. Pero solo en apariencia. Los ladrillos de la fachada son de color gris oscuro y est�n orientados hacia el este, mientras que el patio trasero est� decorado por un caball�n de hierba en el centro y alg�n que otro hierbajo en los bordes. La �nica diferencia entre esta casa y sus hermanas gemelas es que entre sus paredes se crio el escritor y periodista
Geoff Dyer (
Cheltenham, 1958), lo que obligatoriamente la convierte en el punto de partida de su �ltima creaci�n:
Tareas (
Random House). El libro, publicado en mayo, ya forma parte de la extensa colecci�n de obras que completan las estanter�as de su hogar en Londres. Desde ah� contacta con
Madrid a trav�s de una videollamada en la que repasa algunos de los momentos claves de su vida y las circunstancias que le han llevado hasta su presente. �Justo a tiempo�, alaba a modo de presentaci�n. La puntualidad parece ser una cualidad que valora el periodista, posiblemente porque su padre tambi�n lo era. Este es, quiz�, el verdadero inicio de la historia. �Hace tiempo que s� que la quiero escribir y la principal inspiraci�n fue que mis padres murieron�. Para saber m�sLa idea, explica, surge a ra�z de los cambios que ha sufrido el
Reino Unido desde que �l naci� en los 60. A partir de esta premisa, el autor formula una introspecci�n por sus primeros 18 a�os de vida mientras transporta al lector a lo largo de sus primeras veces -�mi primera vez conociendo a una chica, mi primer apodo, mi primera cerveza en un pub...�- midiendo cada palabra casi al mil�metro y exprimiendo su realidad en un libro que explora el concepto de clase. �Si entiendes un poco acerca de
Inglaterra ver�s que en realidad, cada p�rrafo, cada peque�o detalle, est� saturado de este tema�, refleja.Dyer ha recorrido el mundo en busca de historias, relacion�ndose con periodistas de renombre y obteniendo galardones por su escritura -como el
National Book Critics Circle Award de Cr�tica (2011) o el
Windham Campbell Prize de no ficci�n (2015)-, pero sus or�genes son mucho m�s humildes: su madre serv�a la comida en un colegio de la zona, mientras que su padre creci� en el contexto del racionamiento y la
Segunda Guerra Mundial, lo que le convirti� en un hombre muy avaro. El escritor no lo describe desde el rencor, sino como un aprendizaje que le ha llevado a formar sus cimientos. Su familia, de hecho, se concibe como el engranaje que hace moverse a todo el mecanismo. �Si hay algo que decir sobre mi infancia es que no ten�a hermanos. Mis relaciones eran con mis juguetes. Eso es realmente importante�, confiesa el escritor con una sonrisa perenne. Este es el motivo por el que las figuritas, los cromos y sus imaginaciones diarias adquieren un rol protagonista en esta narrativa autobiogr�fica."La principal inspiraci�n para escribir mi libro lleg� tras la muerte de mis padres"El libro se posiciona como la �ltima obra de una larga lista, en la que se encuentran otros t�tulos como Pero hermoso, Los �ltimos d�as de Roger Federer o Amor en Venecia. �l atribuye este �xito sostenido en el tiempo a un solo evento can�nico: el 11+, un examen propio del
Reino Unido que decid�a el futuro de los preadolescentes al terminar la primaria. En la actualidad, un ejercicio as� a esta edad ser�a impensable; para Dyer fue el detonante de una vida llena de logros. �Me cambi� la vida. Solo un peque�o porcentaje aprobaba e iba a una escuela de gram�tica para obtener una buena educaci�n acad�mica, y lo m�s probable es que luego fuera a la universidad. La m�a era muy prestigiosa y ten�a una fuerte tradici�n de gente que iba a Oxford�, narra. Y as� fue.Su estancia en aquella instituci�n la percibe como una �poca sin precedentes - �fue genial, pod�as hacer lo que quisieras�-, aunque por aquel entonces su futuro a�n no estaba claro. Desarroll� su pasi�n por los libros, una que se hab�a iniciado durante la adolescencia y que hoy sigue presente con la misma intensidad. Ahora, esta vocaci�n se centra m�s en la escritura: �Nunca hago propuestas a editoriales, nunca esbozo, nunca intento vender un libro en base a una propuesta. Yo...solo empiezo a escribir. Solo llegas cometiendo errores�, argumenta Dyer. La f�rmula parece funcionarle: es uno de los colaboradores habituales de una gran selecci�n de medios, entre ellos The Guardian y The New Statesman."Cada p�rrafo, cada peque�o detalle del libro est� saturado del tema de la clase"Dyer, con esa escritura tan caracter�stica que engloba elementos narrativos, ensay�sticos y toques de humor, ha construido
Tareas en la cima de su carrera, dibujando una escena que permanece inm�vil en el tiempo, y obligando al lector a inmiscuirse en un viaje en el que se aprende el significado de vivir en una �poca convulsa y de continuas transformaciones. El escritor ha creado su propia m�quina del tiempo para conservar un testimonio que de otra forma habr�a quedado en el olvido. �Soy la �nica persona que sabe todo esto. No tengo un gran archivo al que pueda acceder un historiador en el futuro, as� que el �nico repositorio de informaci�n est� en mi cabeza�.El n�mero uno de la calle Fairfield Walk, en
Cheltenham, hoy est� vac�o. Desde sus ventanas siempre hubo una vista perfecta a los �rboles, que iban cambiando de color con las estaciones y los a�os. Ahora, 67 primaveras despu�s,
Geoff Dyer ha dejado de ser aquel ni�o que jugaba con los Airfix y a los submarinos; aquel que entr� en la grammar school de su barrio y aquel que un d�a dijo adi�s a los dos pilares m�s importantes de su infancia. Hoy
Geoff Dyer es un escritor y periodista galardonado y uno de los m�s conocidos del sector literario. �l, sin embargo, no se ha olvidado en ning�n momento del camino que lo llev� hasta all�, uno que ahora deja escrito entre las p�ginas de
Tareas.