Una mujer cada 7,4 días. Un asesinato de media a la semana en
2025 a manos de quien era su pareja o expareja, hasta cerrar el año con un total de 49 mujeres asesinadas por violencia de género. Es la cruda cifra del ritmo de feminicidios que deja el último informe del Consejo General del Poder Judicial ( CGPJ ), en el que el organismo pide aumentar la protección, ya que una de cada cuatro víctimas había denunciado previamente a su agresor. El 80% seguía viviendo con él en el momento del crimen que, en casi todos los casos, se produjo en el domicilio. Desde
2003 (año en el que empezaron a contabilizarse oficialmente los crímenes machistas), han sido asesinadas un total de 1.342 mujeres. Dicho de otro modo: la violencia de género ha sido la causa de muerte de una mujer cada 6,3 días desde
2003, un ritmo incluso menor al detectado en el último año, según el Informe sobre víctimas mortales de la violencia de género y doméstica en el ámbito de la pareja o expareja, año
2025 , publicado hoy por el
Observatorio contra la Violencia Doméstica y de Género del CGPJ. Un estudio que parte de la información de los juzgados con el objetivo de analizar la respuesta judicial que se da a la violencia de género, las "circunstancias específicas" que preceden al asesinato, así como los "eventuales fallos o vacíos en el sistema de protección implementado". El órgano identifica en su análisis una tendencia descendiente en el número de feminicidios de los últimos años, pero aun así sostiene la necesidad de "seguir perfeccionando las herramientas de las que disponen las administraciones para proteger a las víctimas", puesto que todavía hay una proporción nada desdeñable de mujeres (el 22,4%) que fueron asesinadas incluso después de haber denunciado a su agresor , lejos del 40% de
2022. En cinco de los 49 casos, además, existía una orden de alejamiento en vigor, lo que es síntoma de que el sistema sigue fallando a la hora de protegerlas. También en
2025 murieron tres niños a manos de las parejas o exparejas de sus madres , en lo que se considera como violencia vicaria , es decir, la que se ejerce contra un ser querido de la mujer con el fin de hacerle el mayor daño posible a ella. En dos de los casos el agresor era el padre biológico de los menores y en el tercero se trataba de la pareja actual de la madre. Desde
2013, cuando se empezaron a contabilizar las víctimas vicarias, 65 niños han sido asesinados por este motivo. Este informe contabiliza también las víctimas de violencia doméstica íntima: un hombre fue asesinado en
2025 por una mujer dentro del ámbito de la pareja o expareja . El promedio desde 2009 es de 7,1 muertes por año. En cuanto a los asesinatos por violencia intragénero —aquellos cometidos en el seno de parejas del mismo sexo—, el Observatorio no registró ninguno el año pasado, ni en parejas de hombres ni en parejas de mujeres. Asesinadas de 19 a 86 años Pese a que el año pasado asesinaron a 49 mujeres (una más que en 2024), el CGPJ habla igualmente de una "tendencia descendente" en la segunda mitad de la serie histórica (de 2015 a
2025), en la que la media de feminicidios cada año fue de 51,8 (frente al 64,3 de media del periodo de
2003 a 2014). Si se tiene en cuenta toda la serie histórica, la cifra se queda en 58,3 mujeres asesinadas al año a manos de sus parejas o exparejas. Los datos de los juzgados permiten hacer un perfil de las víctimas según la edad, nacionalidad y relación con el agresor. Tres indicadores que, para el CGPJ, "bastan" para mostrar que la violencia machista "es un fenómeno caracterizado por su diversidad", ya que afecta a distintas nacionalidades, clases sociales, grupos étnicos y edades. De media, las mujeres asesinadas en
2025 tenían 47,3 años: la más joven tenía 19 años y la de más edad, 86. Aunque más de la mitad tenían entre 36 y 55 años, que es la franja de edad con más víctimas, seguida de las jóvenes de 26 a 35 años, que representan el 16,3% de los feminicidios. Otro de los asuntos que resalta en este informe es que ha crecido considerablemente la proporción de mujeres que convivían con su agresor cuando fueron asesinadas. En
2025, el 80% de las asesinadas vivían con él en el momento del crimen, esto es, 12,7 puntos más que en 2024 y 17 puntos más que el 63% que refleja toda la serie histórica. La relación de parentesco más frecuente entre víctimas y agresores fue el vínculo matrimonial (en el 42,9% de los casos) y, aunque en la mayoría de casos se mantenía la relación entre ambos, en el 16,3% de los feminicidios el autor del crimen ya era exmarido o expareja de la víctima. Es decir, que cometió el asesinato después de haber terminado la relación. 87 hijos perdieron a sus madres en
2025 De las 49 asesinadas, cuatro de cada diez tenían hijos menores de edad, lo que elevó a 39 el número de niños que quedaron huérfanos tras el asesinato de sus madres en
2025. El 67% eran hijos de los agresores . Si se contabilizan también los hijos mayores de edad, la cifra se dispara: 87 personas perdieron a sus madres el año pasado como consecuencia de la violencia de género. Por nacionalidad, el 57,1% eran españolas. De las extranjeras, la mayoría (el 80%) procedían de América; el 14,1% de África; y el 9,5% de otros países europeos. El riesgo se dispara los domingos La mayoría fue asesinada en su propia casa. Nueve de cada diez feminicidios se produjeron en el domicilio común o de uno de los miembros de la pareja o expareja. El medio más utilizado fue el arma blanca (en el 56,6%) mientras el 15% de las muertes fueron causadas por asfixia o estrangulamiento. Por meses, julio ha sido el más virulento , concentrando el 16,3% de los feminicidios y el 20% se produjo un miércoles, aunque el CGPJ advierte de que el día de la semana con mayor riesgo es el domingo, jornada que acumula una media de 10,6 muertes al año. En cuanto al perfil de los agresores, el 63% eran españoles con una edad media de 49,4 años: el más joven tenía 21 años y el de más edad 90. En el 61% de los casos fueron detenidos tras cometer el crimen y solo el 16,3% decidió entregarse. El 12,2% se suicidó después de asesinar a su pareja o expareja, una cifra muy inferior a la de la serie histórica, que se sitúa en el 21,9%, lo que refleja un menor arrepentimiento por parte de los agresores tras haber cometido el asesinato.