Más de cincuenta años después de las misiones Apolo, el ser humano se prepara para regresar al entorno de la
Luna . Esta vez no lo hace solo. La nueva carrera espacial, liderada por la
NASA con su programa Artemis, tiene un marcado carácter internacional y en ese escenario Europa —y en particular
España— juega un papel más relevante de lo que podría parecer a simple vista. La misión
Artemis II, cuyo lanzamiento está previsto para el 1 de abril , será el primer vuelo tripulado del programa y llevará a cuatro astronautas a orbitar la
Luna antes de regresar a la Tierra. No aterrizarán todavía, pero el viaje servirá para probar todos los sistemas críticos de cara a futuras misiones que sí contemplan el alunizaje y la creación de una presencia humana sostenida en el satélite. En ese complejo engranaje tecnológico hay una pieza esencial que se ha diseñado y fabricado en
España. Se trata de parte del Módulo de Servicio Europeo (ESM), desarrollado por
Airbus , que acompaña a la nave
Orion y del que depende, en buena medida, la supervivencia de la tripulación. Es uno de los pocos casos en los que la
NASA ha confiado a Europa el desarrollo de un elemento crítico en una misión tripulada, un hito que refleja el peso creciente de la industria aeroespacial europea. Dentro de ese módulo, una de las unidades más delicadas — la encargada de controlar la temperatura y de gestionar el suministro de aire y agua — ha sido desarrollada íntegramente en las instalaciones de
Airbus-crisa" class="entity-link entity-organization" data-entity-id="66727" data-entity-type="organization">
Airbus-Crisa, en
Tres Cantos. Su función es tan silenciosa como decisiva: monitorizar en tiempo real cientos de parámetros a través de unos 230 sensores y, en función de esos datos, accionar los sistemas que permiten mantener unas condiciones habitables en el interior de la nave. Todo ello en un entorno extremo, donde las temperaturas pueden desplomarse hasta los 270 grados bajo cero o elevarse hasta los 100 grados en zonas iluminadas por el Sol. Unos 30 ingenieros españoles han participado en el diseño y fabricación de las dos Unidades de Control Térmico (TCU) que viajarán en la nave —un sistema duplicado para garantizar respaldo en caso de fallo—. En este contexto, el responsable de la arquitectura de las TCU de
Orion ESM de
Airbus Crisa,
Jesús Ortiz, subraya su importancia: “ Es una unidad fundamental para el soporte vital de los astronautas ya que controla la temperatura dentro de la nave Orión y también regula el suministro de agua y aire para los astronautas”, ha explicado en declaraciones a
Europa Press . El empuje hacia la
Luna El Módulo de Servicio Europeo no solo actúa como soporte vital. También es el encargado de proporcionar energía, gracias a sus paneles solares, y de ejecutar maniobras clave de propulsión. De hecho, será el responsable de dar el impulso necesario para que la nave alcance una órbita lejana alrededor de la
Luna, hasta situarse a unos 7.500 kilómetros más allá del satélite y a más de 400.000 kilómetros de la Tierra , un punto que marcará la mayor distancia a la que han viajado seres humanos. El viaje, que durará alrededor de diez días, incluirá varias vueltas a la Tierra antes de poner rumbo a la
Luna en un trayecto de cuatro días. Tras rodearla, la nave iniciará el regreso. Aunque pueda parecer un ensayo, la misión tiene un enorme valor: es el paso imprescindible antes de que los astronautas vuelvan a pisar la superficie lunar , algo que no ocurre desde 1972. La participación española no se limita a
Airbus . Otras empresas han contribuido en distintos ámbitos, desde la validación de componentes críticos hasta el desarrollo de sistemas capaces de detectar anomalías durante el vuelo o monitorizar la salud de los astronautas. Incluso habrá tecnología española participando en el seguimiento de la misión desde la Tierra, con una antena instalada en la Universidad de Sevilla que formará parte de la red internacional de monitorización. Una presencia discreta, pero clave , en una misión que marcará el regreso del ser humano al entorno lunar.