Noelia ha sido la tercera espa�ola m�s joven en recibir la eutanasia en nuestro pa�s. Antes que ella, de 25 a�os, dos personas de 22 y 23 a�os se beneficiaron del derecho que recoge la LORE (Ley Org�nica 3/2021, de 24 de marzo, de Regulaci�n de la Eutanasia), que ya han recibido en nuestro pa�s 1.123 personas (no hay datos a�n de 2025), como confirma el
Ministerio de Sanidad. En 2024 fueron 10 los procesos finalizados en menores de 30 a�os de un total de 929 y, de esa cifra, 426 recibieron la prestaci�n. Solo tres eran menores de 30 a�os.El pr�ximo mes de junio ya habr� cifras del impacto global del lustro que cumple la ley desde su aprobaci�n. De momento, la radiograf�a que se hace de sus solicitantes corresponde en su mayor�a a personas en la etapa final de la vida. En cuanto al volumen, la tasa de prestaci�n -esto es, la proporci�n de solicitudes que acaban en una prestaci�n- se ha mantenido estable en este tiempo: alrededor de cuatro de cada 10 solicitudes terminan en eutanasia.�Lo �nico que distorsiona en este caso es la edad�, explica
Nuria Terribas Sala, vicepresidenta del Comit� de Bio�tica de Catalu�a. Por lo dem�s, �si lo deslindamos de su edad, la situaci�n cl�nica de la paciente, con su paraplej�a, el nivel de limitaciones funcionales, el sufrimiento f�sico -porque tiene un dolor neurop�tico de dif�cil control, junto a la incontinencia-, y si sumamos adem�s los diagn�sticos de salud mental, que son los que le generan parte del sufrimiento emocional y f�sico, podr�a ser un paciente de 75 a�os, por ejemplo, y lo valorar�amos de la misma forma y no llamar�a tanto la atenci�n�, argumenta la jurista.Queda claro que
Noelia no cumple con el perfil con el que se asocia esta prestaci�n, pero �la ley se hizo para evitar el sufrimiento f�sico o ps�quico constante e intolerable sin pensar en la edad�, subraya Terribas. En 2024, nueve de cada 10 solicitantes eran personas mayores de 50 a�os, siendo el tramo de edad m�s frecuente el que superaba los 80 a�os (27,77%). Las enfermedades de base m�s frecuentes fueron la neurol�gica (32,51%) y la oncol�gica (29,71%).En su caso se combinan los dos tipos de sufrimiento: una discapacidad del 74%, un trastorno l�mite de la personalidad, un trastorno obsesivo-compulsivo con ideas paranoides y suicidas recurrentes, y dolores neurop�ticos para los que recibe tratamiento paliativo.Desde Sanidad apuntan que, antes de plantear reformas legislativas, �conviene recordar que la ley ya proporciona un sistema s�lido de garant�as, dise�ado precisamente para evitar situaciones de desprotecci�n y asegurar que todas las decisiones se adoptan con rigor, respeto y seguridad jur�dica�.Por ello, en su an�lisis particular del caso de
Noelia, el Ministerio destaca su singularidad dentro del funcionamiento habitual de la ley, �que ha demostrado ser robusta, equilibrada y operativa�. �No estamos ante un patr�n de conflictividad ni ante un problema estructural de la norma, sino ante una situaci�n espec�fica que se est� resolviendo conforme a los principios del Estado de derecho�, se�alan las fuentes consultadas.Terribas pone en valor los filtros que existen en nuestro pa�s para obtener la prestaci�n final. �Son tres informes favorables: el del m�dico responsable, el consultor y finalmente la Comisi�n de Garant�a y Evaluaci�n (CGyE)�, detalla. En cada uno de ellos, si hay una duda se revisa. �Si el primero deniega la petici�n, se recurre a la Comisi�n; si lo hace el segundo, tambi�n. Todos estos filtros son garantistas de que los procesos est�n bien dise�ados�. Sanidad, en este sentido, comenta que la ley se est� aplicando sin conflictividad en la pr�ctica totalidad de los casos. �Los procedimientos se desarrollan con normalidad, seguridad jur�dica y acompa�amiento profesional, y solo un n�mero muy reducido de situaciones excepcionales llega a requerir una revisi�n adicional�, remacha el Ministerio, al tiempo que recuerda que �los casos que finalmente acaban en los tribunales son, de hecho, extraordinariamente excepcionales dentro del conjunto de solicitudes y prestaciones de ayuda para morir�.Otra de las cr�ticas que se han vertido sobre el caso ha sido la agilidad de los tr�mites, aunque estos se hayan paralizado por el periplo judicial. El plazo m�ximo establecido por la ley entre la primera solicitud y el dictamen de la comisi�n evaluadora gira en torno a los 30 y 40 d�as naturales. La media nacional es de 62 d�as desde la primera solicitud y la prestaci�n, en Catalu�a, donde resid�a
Noelia, solo suma un d�a m�s (63). �Intentamos, aunque nos cuesta mucho porque somos pocos y hay mucho volumen de expedientes, cumplir con los plazos�, explica la jurista especializada en bio�tica. As�, desde el inicio de la tramitaci�n de la prestaci�n hasta el fallecimiento previo a la resoluci�n del procedimiento, transcurri� una media de 47,19 d�as y una mediana de 27 d�as. Esta �ltima cifra es inferior al plazo de entre 30 y 40 d�as requeridos para tramitar una prestaci�n con las garant�as establecidas en la LORE.Sobre las denegaciones y reclamaciones en 2024, la mayor�a (54,68%) de las solicitudes tramitadas contaron con un informe favorable por todos los actores implicados (informes del m�dico consultor y m�dico responsable y resoluci�n de la Comisi�n). La proporci�n de solicitudes denegadas (15,18%) fue menor que la de 2023 (24,54%).La Sociedad Espa�ola de Cuidados Paliativos (Secpal) considera fundamental, en t�rminos generales, �subrayar la importancia de comprender y respetar la complejidad del sufrimiento humano�. En este sentido, la entidad apunta que �es necesario aclarar que el concepto de 'muerte digna' no debe asociarse �nicamente a la eutanasia, ya que el derecho a morir con dignidad implica un abordaje integral de la persona en el final de la vida, atendiendo a todas sus dimensiones: f�sica, psicol�gica, espiritual y social�.Mar�a Herrera, vocal de Comunicaci�n de Secpal, subraya que �nuestra labor es estar ah� durante todo el proceso, que llega a durar m�s de 40 d�as�. �Les acompa�amos en la decisi�n y tambi�n apoyamos a las familias en esta transici�n�, dice. Los cuidados paliativos forman parte de la prestaci�n y no son excluyentes de la misma. �No abandonamos a los pacientes, porque est�n en una situaci�n de sufrimiento que les lleva a tomar la decisi�n�, recalca.Estos profesionales sanitarios abordan no solo el momento final, sino todo el proceso hasta llegar ah�. �No conozco a ning�n profesional que haya participado en una eutanasia que no salga con una experiencia positiva y enriquecedora a nivel profesional y personal de haber estado�, remacha Terribas.