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Josep Borrell no le gusta la Europa que ve. La conoce a fondo porque dirigió su diplomacia entre el 2019 y el 2024 y antes había presidido la
Eurocámara y sido vicepresidente de la Comisión. Sabe de lo que habla y no cree que la Unión Europea (UE) esté preparada para proteger a sus ciudadanos y darles la prosperidad que necesitan.“La UE no está pensada para este mundo, sino para el mundo de la posguerra”, aseguró este jueves durante una nueva edición de Foros Vanguardia, acto que desbordó el auditorio MGS de
Barcelona y contó con la colaboración de
Indra,
Endesa y
Aena.Sobre este parámetro de una UE pensada para evitar más guerras entre europeos, Borrell reconoce el éxito. Al fin y al cabo, aunque no se valoren demasiado, “llevamos 70 años de paz, pero la paz no es el estado natural de las cosas”.Josep Borell, durante el Foros de Vanguardia de este juevesXavier CerveraPara sostenerse en un mundo de futuro incierto y sombrío, Borrell considera que la UE debe refundarse. Cree que la toma de decisiones, por ejemplo, es anacrónica. “Avanzamos como hormigas, cuando el mundo lo hace a mucha velocidad”, dijo, y añadió, “defendemos los derechos humanos, el derecho internacional y todos nuestros valores, que está muy bien, pero el mundo no tiene escrúpulos”.Borrell no ve otro camino que el de fortalecer la Unión. “Debemos unirnos más”, aseguró, pero reconoció que no aprecia la necesaria voluntad política entre 27 socios que, como él mismo admitió, “son muy diferentes”.“Avanzamos como hormigas cuando el mundo lo hace a toda velocidad”La unidad es necesaria pero tan difícil que Borrell no es optimista. Cuando
Ramon Rovira, conductor del acto, le preguntó sobre las perspectivas de un ejército europeo, respondió que “estamos muy lejos. Ni siquiera estoy seguro de que queramos tener esta capacidad defensiva y, en el caso de que sí la queramos,tardaremos una generación en conseguirla”.De momento, la Unión Europea, como la definió Borrell, “es un protectorado militar de Estados Unidos”. “En territorio europeo –añadió– hay 80.000 soldados estadounidenses y 35 bases, una fuerza militar muy superior a la de cualquier ejército europeo”.Josep Borell, durante el Foros de Vanguardia de este juevesXavier Cervera / PropiasAvanzar hacia la autonomía estratégica es necesaria dado que Estados Unidos ha dejado de ser un aliado fiable, pero para lograrlo es necesario un importante cambio cultural. “Hoy no valoramos la importancia que tiene el ejército en nuestras sociedades y esto es debido a que hemos vivido muy tranquilos bajo el paraguas de EE.UU.”Europa, por lo tanto, debe contentarse con ser espectadora de los grandes acontecimientos mundiales. Hoy no puede hacer frente a la amenaza rusa sin el apoyo de Washington y no tiene ninguna influencia en Oriente Próximo.Como ejemplo de la dependencia europea del amigo americano, Borrell puso las armas que defienden a Ucrania. “El 90% de los misiles que dispara Ucrania son estadounidenses y sin los satélites americanos su capacidad de resistencia se vería muy perjudicada.”Borrell compara la capacidad disruptiva de Irán con la de IsraelPara ilustrar la crítica de que la UE habla mucho pero hace poco, Borrell puso el ejemplo de la presidenta de la Comisión, Ursula Von der Leyen, que en agosto aseguró al Parlamento Europeo que iba a sancionar a Israel y hoy todavía no ha concretado cómo.Borrell ha acusado a Von der Leyen de ser “una sionista militante”. No hacer nada frente “a la voluntad genocida de Israel en Gaza” llevó a Borrell hace dos años a asegurar que Europa estaba perdiendo su alma.Josep Borell, con
Ramon Rovira, a su izquierda, Ramon Aymerich y Jordi Planell, este jueves en el auditorio MGSXavier Cervera / PropiasEste jueves abundó en esta idea. Comparó a Israel con Irán, dos países a los que calificó de spoilers, palabra inglesa que utilizó para no tener que decir saboteadores. Aún así tiene muy claro que los dos están en un plano similar. Irán reconoció que patrocina el terrorismo, acción armada que, sin embargo, recordó que para muchos es una forma de resistencia. Y cuando Rovira le preguntó si Israel también favorecía el terrorismo, respondió que no le hace falta porque su ejército era tan superior que podía eliminar a sus enemigos donde fuera.En esta guerra, la que enfrenta a Israel y Estados Unidos con Irán, Borrell no ve ni buenos y malos, solo un conflicto de consecuencias catastróficas que “no hará más seguro a Israel, ni más libre a Irán, ni más estable al Líbano”.Borrell, que fue ministro de Asuntos Exteriores con Pedro Sánchez, opina que el presidente del Gobierno “es hoy el líder del progresismo mundial” por su firmeza ante el presidente norteamericano Donald Trump y la denuncia de “la guerra ilegal” que ha desatado contra Irán, postura que, a su juicio, coincide con el sentir de la mayoría de europeos.“El bloqueo a Cuba priva a la población de lo básico y equivale a un crimen de guerra”Borrell no cree que Estados Unidos salga bien parado de esta guerra y desconfía de las supuestas negociaciones para un alto el fuego. De momento, “la dinámica es de escalada”, dijo.También aseguró que “Estados Unidos ya no se puede considerar una democracia plena” y, en esta línea, fue muy contundente con Trump, no solo por su autoritarismo sino por la manera que tiene de gestionar las relaciones exteriores. “El bloqueo a Cuba –por ejemplo–, que supone privar a la población civil de los medios básicos para la vida, equivale a un crimen de guerra”.De izquierda a derecha: Jordi Planell, Ramon Aymerich, Josep Borell y
Ramon Rovira, este jueves en el auditorio MGSXavier CerveraChina, en definitiva, es el gran beneficiado por las anomalías que causa Trump en el orden mundial. Si la consecuencia directa del cierre del estrecho de Ormuz es una subida del precio del petróleo y,por lo tanto, también de la inflación, China, según Borrell, también saldrá bien parada “porque lo que necesita es estimular el consumo interno y la gente gasta más cuando todo es más caro”.Corresponsal diplomático de La Vanguardia. Ha cubierto los principales acontecimientos internacionales desde la caída del muro de Berlín y numerosos conflictos en especial en Oriente Próximo. Como corresponsal en EE.UU. fue testigo del 11-S