Josep FitaSant Pere de Ribes 26/03/2026 19:56 Actualizado a 26/03/2026 22:11
Noelia Castillo murió esta tarde a los 25 años en un centro sociosanitario del
Garraf, tras haberse sometido a la eutanasia. Antes de empezar el proceso, estuvo acompañada por sus familiares, también su padre, que siempre se opuso a su decisión.La joven catalana llevaba dos años luchando judicialmente para que se le pudiera aplicar la eutanasia, a la que se oponía su padre pero a la que los tribunales le reconocieron que tenía derecho. Una paraplejia la tenía postrada en una silla de ruedas tras arrojarse al vacío desde un quinto piso.Una paraplejia la tenía postrada en una silla de ruedas tras arrojarse al vacío desde un quinto pisoA solo 24 horas de esa muerte anunciada, Noelia decía sentirse aliviada: “Por fin lo he conseguido, por fin podré descansar”, afirmaba ayer la joven en su única entrevista en el programa Y ahora Sonsoles, donde también aseguraba que no tenía “ganas de nada; ni de comer, ni de salir. Duermo mal, me duelen la espalda y las piernas (…) y quiero dejar de sufrir, irme en paz”.En esta entrevista en
Antena 3, la joven hablaba públicamente por primera vez y relataba que su vida no había sido para nada fácil. Confesaba que había intentado suicidarse varias veces y que de hecho empezó a autolesionarse desde muy niña. Al separarse de sus padres y tras pasar por centros de acogida, la situación se agravó: “Me junté con malas compañías, consumí drogas y uno de mis primeros novios abusó de mí cuando estaba dormida”, explicaba a la periodista
Bea Osa. Esas agresiones sexuales se repitieron con otros hombres, hasta que un día fue víctima de una violación grupal. “Fueron tres chicos, pero nunca denuncié porque al cabo de tres o cuatro días me tiré por la ventana”.Algunas personas se manifiestan en contra del funcionamiento de los centros tutelados, a las puertas del hospital donde Noelia ha fallecido este juevesAndreu Dalmau / EFELa batalla para poder aplicar la eutanasia se ha alargado por la frontal oposición del padre de Noelia, asesorado por la asociación
Abogados Cristianos. Sostenía que su hija no estaba capacitada mentalmente para decidir sobre su futuro.El mismo mensaje repitió ayer el letrado de la asociación ultracatólica,
José María Fernández, a las puertas del hospital donde acabó falleciendo Noelia. Además de él, decenas de personas se congregaron en el hospital-residencia
Sant Camil de Sant Pere de Ribes para compartir de alguna manera los últimos minutos de la vida de Noelia. Agentes de los Mossos d'Esquadra que custodiaban el acceso al hospital tuvieron que llamarles la atención en varias ocasiones para que guardaran silencio. Entre estas personas, figuraban miembros de la Iglesia evangélica Filadelfia que querían hablar con Noelia antes de que se le aplicara la eutanasia para que reconsiderara su decisión.Numerosos periodistas y curiosos esperan a las puertas del Hospital Residencia Sant Camil, en Sant Pere de Ribes (Barcelona), el desenlace de la eutanasia de Noelia CastilloAndreu Dalmau / EFEIncluso un familiar de la joven, atraído por los gritos, salió un instante del hospital, roto de dolor, para poco después volver a entrar, tras pedir a los congregados que respetaran su duelo. Todo ello frente a una gran presencia de medios de comunicación.“Hemos fracasado todos, yo personalmente como abogado, y el sistema de forma profunda. Ha fallado el sistema legal, la ley de eutanasia se está aplicando como una ley de suicidio asistido, y ha fallado también el sistema procesal”, aseguró Fernández a los medios.También hizo referencia al sistema sanitario español, señalando que lo único que pudo ofrecerle a Noelia fue “la muerte”. El letrado de la familia confirmó la presencia del padre de Noelia dentro del hospital y aseguró que la familia siempre estuvo unida hasta que el caso se convirtió en mediático.Los intentos para frenar la muerte digna de Noelia fueron tumbados, primero, por un juzgado de Instrucción de Barcelona; después llegaron los fallos del Tribunal Superior de Justícia de Catalunya, del Supremo, el Constitucional y, el último revés, el definitivo, fue el dictamen del Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH).Sin estos intentos, la joven barcelonesa hubiera muerto el 2 de agosto del 2024, el día para el que se había programado inicialmente la eutanasia.Licenciado en Periodismo por la UAB, trabaja en La Vanguardia desde el 2010. Actualmente, en la sección de Sociedad, donde escribe sobre salud, ciencia o educación. Antes había trabajado en la Cadena Ser y COM Ràdio. jfita@lavanguardia.es