El encuentro entre el presidente de la Junta de
Andalucía,
Juanma Moreno, y el exdirigente
Felipe González para homenajear a
Cayetana de Alba en la conmemoración del centenario de su nacimiento estaba previsto para este jueves antes de que el dirigente andaluz anunciara la fecha de los próximos comicios autonómicos del 17M. Y se notó.Ambos intentaron evitar hablar de la política actual de
España –“esto no es campaña”, dijo el dirigente andaluz- para centrarse en la geopolítica, en las guerras y en el desequilibrio del mundo, de
Trump, de
China y Rusia a lo largo de la conversación, que estuvo moderada por la periodista
Susana Griso. Pero el barro acabó apareciendo bajo. De refilón, como quien no quiere la cosa. Y lo hizo a través de algo tan concreto como el tren.González, que se mostró contenido durante el acto, fue directo ahí. Habló de “disparate”, de un sistema ferroviario que no funciona y que le llevó a analizar la situación actual de Rodalies. De usuarios atrapados en averías constantes, lo que Moreno escuchó sin demasiada réplica. Sin elevar el tono, pero sin matices. No era solo una crítica técnica, más bien era una enmienda a la falta de gestión y, sobre todo, de previsión.El presidente andaluz, por su parte, no lo esquivó la oportunidad, sino que aprovechó para rememorar los tiempos en los que, según puso de manifiesto, “se hacían políticas para el interés común”. Así, sacó a relucir la llegada del AVE a
Sevilla, un proyecto que fue criticado en su momento y por el que González sufrió presiones por parte de otras comunidades, pero que conectó al sur con el resto del Estado y le ayudó a competir con el resto del país. “Eso era una política de Estado”, vino a decir, toda vez que quiso alabar la decisión del dirigente socialista, al que le reiteró “su respeto y admiración”, y dejó caer una idea con intención: que
Andalucía vuelva a ser la primera, como lo fue entonces.Moreno critica la falta de “políticas de Estado”Y ahí se abrió el verdadero hilo de la conversación. La idea de que antes se hacían políticas de Estado, hoy imposibles según la opinión del jefe de San Telmo, con las que se pensaba a largo plazo. La crítica iba dirigida a la falta de hojas de ruta que marquen el futuro, un plan organizado y estructurado. En este punto, González también incidió en la “política del minuto” y en los problemas que conlleva no ir más allá, en el golpe que suponen las redes sociales y la manipulación a la que se ven sometidos algunos de sus usuarios.González eligió la ironía para dejar una de las frases de la tarde. Recordó su mayoría absoluta de 1982 y, mirando a Moreno, deslizó con media sonrisa: “Ten cuidado, que podría volver a pasar… algún día”. Fue aviso suave que provocó las risas entre los asistentes y que venía a incidir en la volatilidad del poder. “Algún día”, dijo el malagueño.El expresidente, pese a que se mantuvo contenido dejó entrever un evidente descontento con el devenir de la nación. Moreno, por su parte, también evitó el cuerpo a cuerpo, pero no ocultó su incomodidad con el clima político actual, marcado, según dijo, por el populismo, la polarización y la falta de acuerdos.Así, entre recuerdos con la Duquesa, anécdotas diplomáticas y elogios a esta mujer que practicó su libertad como quiso, se coló una conversación más política de lo previsto, una crítica a la gestión actual del Estado que desdibuja el recuerdo de lo que se consiguió hace años, según exponían ambos políticos. Y es que, mientras hablaban de cuestiones internacionales, la queja de fondo era la de un país que no termina de funcionar.Córdoba, 1984. Periodista. He desarrollado mi carrera en distintos medios de información editados en
Sevilla, siempre buscando historias que reflejen la realidad en la que vivimos