Quienes pensaban que
Pedro Sánchez se quiere escorar a la izquierda y dejar desatendido el centro de la batalla electoral con el
PP, se pueden ir olvidando. El presidente del Gobierno ha hecho un movimiento claro para atraer el voto templado con el nombramiento del ministro de Economía,
Carlos Cuerpo, como vicepresidente económico, y el ascenso de
Arcadi España al Ministerio de Hacienda. Dos políticos mesurados que desentonan en un clima político de profunda crispación y que son oro en bruto para el
PSOE. Fundamentalmente, Cuerpo. En poco más de dos años, el sustituto de
Nadia Calviño se ha convertido en el ministro más valorado del Gobierno, desplazando en el podio a
Margarita Robles, un icono de centralidad para el electorado de centroderecha. El vicepresidente económico añade a su reputación el reconocimiento de los empresarios y del
PP, que hasta ahora sólo han tenido buenas palabras para él. Su promoción facilita a Sánchez achicar una posible transferencia de voto moderado a
Alberto Núñez Feijóo, que fue clave para retener la presidencia en 2023. Sin carné del
PSOE y con marcado perfil técnico, la Moncloa lleva mucho tiempo dándole juego y, en marzo pasado, el propio presidente le encargó la interlocución con los grupos parlamentarios tras el estallido de la crisis arancelaria provocada por
Donald Trump. Sánchez quería que tuviera poder y lo ha aupado a la vicepresidencia, que hasta ahora ocupaba
María Jesús Montero. En su balance político, el desempeño económico del Gobierno ocupa siempre un lugar primordial, aunque a los socialistas les pese que en las últimas generales no fuera el pasaporte para quedar primeros. El presidente lanza con Cuerpo un mensaje de estabilidad, en un momento de incertidumbre global por las repercusiones de la guerra de Irán, y deja claro que pretende defender electoralmente su gestión. El movimiento coloca al nuevo vicepresidente como la referencia del Ejecutivo en temas económicos, jerárquicamente por encima de la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo,
Yolanda Díaz, justo cuando Sumar está determinado a defender con uñas y dientes su ideario. Pero la operación tiene como damnificado a
Félix Bolaños, que ejerce de número dos de facto, al mando de todas las negociaciones de peso. El ascenso de Cuerpo no supone una merma de su poder en el Gobierno e internamente así se interpreta. Su influencia queda intacta, pero se le priva de lucir sus galones políticos en público. La jugada de Sánchez para realzar la solvencia del Ejecutivo se completa con la elección de
Arcadi España como ministro de Hacienda. Secretario de Estado de Política Territorial y cercano a Montero desde su etapa como conseller con Ximo Puig, ha estado encima del diseño de la nueva financiación autonómica y estrechado los lazos con las comunidades autónomas. A él le compete ahora cerrar con ERC un acuerdo sobre el traspaso de la recaudación y gestión del 100% del IRPF a la Agencia Tributaria de Cataluña, que mantiene varados los presupuestos de Salvador Illa. Y gestionar las expectativas (totalmente increíbles) de que el Gobierno aprobará unas nuevas cuentas de este año. Más político que Cuerpo y con recorrido interno (forma parte de la dirección del
PSOE), en su etapa valenciana entabló también excelentes relaciones con la patronal. Como número dos de Ángel Víctor Torres ha estado muy encima del trabajo y de la estrategia del Gobierno frente a las consecuencias de la dana. Su promoción como ministro de Hacienda supone un refuerzo para Diana Morant, al frente del Ministerio de Ciencia y secretaria general del PSPV. Es la prueba de lo importante que es para Sánchez la Comunidad Valenciana y de que ve opciones de que haya un vuelco electoral en las autonómicas de mayo de 2027. El presidente del Gobierno ya apostó por otra valenciana, Rebeca Torró, como nueva secretaria de Organización del
PSOE. Las encuestas socialistas apuntan a un desgaste del
PP en Valencia y la posibilidad de recuperar la Generalitat. Quienes pensaban que
Pedro Sánchez se quiere escorar a la izquierda y dejar desatendido el centro de la batalla electoral con el
PP, se pueden ir olvidando. El presidente del Gobierno ha hecho un movimiento claro para atraer el voto templado con el nombramiento del ministro de Economía,
Carlos Cuerpo, como vicepresidente económico, y el ascenso de
Arcadi España al Ministerio de Hacienda. Dos políticos mesurados que desentonan en un clima político de profunda crispación y que son oro en bruto para el
PSOE. Fundamentalmente, Cuerpo.