Bertrand Badie, profesor emérito de Sciences Po, de madre francesa y padre Iraní, analiza la actual guerra en Oriente Medio bajo el prisma de los repetidos fracasos occidentales desde la descolonización. Este experto en relaciones internacionales, autor de múltiples libros –el último Par-delà la puissance et la guerre, la mystérieuse énergie sociale ( Más allá del poder y la guerra, la misteriosa energía social )–, destaca la resiliencia del régimen Iraní y el afán de Estados Unidos e Israel por destruir y causar desorden.La familia paterna de Badie, una saga de médicos, procedía de Hamadán, una ciudad del oeste de Irán fundada en el siglo VIII antes de Cristo. En 1928 se trasladaron a París en un viaje digno de una novela de Julio Verne. Viajaron en coche de caballos hasta Teherán y de allí, en coche, hasta un puerto del mar Caspio. Llegaron en barco a Bakú, para luego seguir en tren hasta Moscú. La última escala antes de la capital francesa fue Berlín. Badie sufrió mucho por la discriminación de que fue víctima su padre por su origen Iraní, y él mismo por las burlas que le hacían en la escuela al no ser reconocido como francés de pura cepa. Su identidad mixta franco-persa, que reivindica, y ese sentimiento de humillación vivido en carne propia han influido en la manera de ver el mundo como uno de los estudiosos de las relaciones internacionales con más prestigio en Francia Estrategia“Estados Unidos e Israel solo quieren destrucción y caos en su propio beneficio”¿En tanto que franco-persa, cómo vive esta guerra?La vivo muy mal porque la situación me llena de angustia, miedo e incertidumbre. Pocas veces en la época moderna ha habido una guerra tan incierta en su evolución y consecuencias. También siento mucha indignación. Me asombra el formidable desprecio occidental hacia el pueblo Iraní. Su sufrimiento es totalmente anónimo o caricaturizado. Hubo ese bombardeo horroroso sobre una escuela de niñas, que provocó 180 muertes. Se habló poco o para decir que fue el propio régimen el que lo hizo, cuando se sabe que fue un bombardeo estadounidense. Hubo también ese bombardeo Israelí de los depósitos de combustible, que creó, en el plano ecológico, un Chernobil militar. Pasó con indiferencia completa o con comentarios superficiales o de desprecio como el del canciller alemán, Friedrich Merz, que dijo que había que acabar con la guerra porque daña la economía mundial, sin una palabra para los que la sufren en su carne. En fin, el régimen Iraní es represivo, coercitivo, pero Israel y Estados Unidos son destructores y fuente de caos solo para su propio beneficio.¿Qué le ha sorprendido más de este conflicto?Tengo la impresión de que hemos llegado al límite de lo irracional. Desde hace ya varios decenios, quizás desde 1945, la guerra ha cambiado de naturaleza. Antes, según el gran estratega Clausewitz, se hacía la guerra para obtener objetivos políticos precisos, distinguir un vencedor y un vencido y que el vencedor construyera un orden nuevo que le sería más favorable. Sin embargo, hoy vemos una confusión sobre los objetivos. No hay una idea precisa de qué se busca, si cambio de régimen, poner fin al programa nuclear, desmilitarizar el régimen, modificar su política exterior. Esta guerra no puede acabar bien porque no es capaz de crear un orden nuevo, ni a nivel interno, porque ninguna guerra puede cambiar un régimen, ni en política exterior, porque no se puede borrar a Irán del mapa de Oriente Medio. Se sabe ya que no habrá vencedores, solo vencidos. Eso ya se vio en la guerra de Vietnam, en Afganistán, en Irak, también en Ucrania. Esta vez aún más. Esa incapacidad de crear un nuevo orden hace que la guerra solo sirva para destruir.¿Y para causar el desorden?Exacto, causar el desorden, con una doble idea. De parte Israelí, destruir y crear desorden y ruinas a su alrededor para garantizar su propia seguridad, lo cual es un cálculo demente. De parte estadounidense, crear desorden, caos y ruinas para debilitar a aquellos que le estorban para su propia hegemonía. Pero son dos cálculos imposibles porque la estrategia de desorden crea automáticamente una contraestrategia de desorden. Vemos que la respuesta de Irán consiste en desorganizar por completo el Golfo, debilitar las petromonarquías. Es una situación caótica con el riesgo de un coste extraordinario para todos. En la guerra del desorden, el débil es tan potente como el fuerte. No es tan difícil de bloquear el estrecho de Ormuz. No hace falta tener un presupuesto militar de un billón de dólares como Estados Unidos. Basta colocar algunas minas. No es difícil destruir las plantas desalinizadoras. Incluso un régimen muy débil puede hacerlo. Es un escenario de pesadilla.Resiliencia“En la guerra del desorden, el débil es tan potente como el fuerte”¿No cree en la misteriosa negociación en curso?Cuando uno habla hoy de negociación, no se sabe muy bien de qué se trata. Antes, ya fuera en el Congreso de Viena o la Paz de Westfalia, la negociación era visible, concreta, con plenipotenciarios y un lugar de reunión. Cuando Trump habla de negociación, busca una coartada para encontrar una puerta de salida. El día en que creerá que será mejor parar que continuar, dirá, de manera milagrosa, de golpe, que la negociación ha concluido en un formidable éxito, y solo gracias a él.En uno de sus libros teorizó sobre la vertiente subjetiva, emocional de la geopolítica hoy.Hay dos ejes de reflexión. El primero sería poner fin a esta cultura de la verticalidad que considera que el mundo está ordenado en función del grado de potencia y desarrollo. El error, en nombre de esta verticalidad, es que desde 1945 se ha despreciado al Sur Global, que por definición no podía rivalizar con las potencias del norte. Esta subestimación explica todos los fracasos sufridos por Occidente, en Vietnam, en las guerras de descolonización, en Argelia, en el África negra, en Afganistán, esa manera de considerar que la potencia occidental ha llegado a tal nivel que los demás, necesariamente inferiores, pueden ser reducidos por las viejas naciones. Este cálculo jamás ha funcionado. El segundo eje es hasta qué punto la humillación pasada y presente constituye una fuente increíble de energía social, en todas las formas y a todos los niveles. El pueblo ucraniano ha resistido de manera extremadamente eficaz porque se sintió humillado y menospreciado por Putin y por el Ejército ruso. Lo mismo que las guerras de descolonización vieron la victoria del débil porque el sentimiento de humillación dio una energía a los pueblos e vías de descolonización que las viejas potencias no tenían.Falsa alternativa“La figura de Pahlevi, el hijo del sha, no puede confundirse de ningún modo con liberación”¿Es el caso de Irán?Hoy se infravalora toda esta acumulación de humillaciones. Se subestima hasta qué punto la República Islámica fue construida en respuesta a la humillación sentida en un país que fue colocado bajo la tutela de Estados Unidos durante la dinastía Pahlevi. Y se subestima también la manera en que la población Iraní reacciona a esos bombardeos, bajo pretexto de salvarla. Se dan cuenta cada día que no es en absoluto para salvarla sino, al contrario, para afirmar una superioridad. Y eso es lo que explico en mi último libro. La misteriosa energía social es esa capacidad de resiliencia que nadie quería aceptar. Cuando se eliminó al guía supremo, que por cierto era un criminal, todos dijeron que, decapitado, el régimen estaba acabado. Casi un mes después, vemos que no ha sido así, que ha tenido capacidad reactiva. Un sistema no es solo un individuo sino toda una organización. Es también un orgullo nacional.¿El régimen juega con la autoestima nacional?Cierto, el régimen ha conseguido, al menos parcialmente, borrar sus propios crímenes al hacer pasar el orgullo nacional por delante de los crímenes que él mismo cometió en la represión de las manifestaciones y desde hace 47 años.¿Piensa, por tanto que el retorno del hijo del sha, como salvador, no tiene ningún sentido?Eso fue una creación artificial orquestada por la propaganda Israelí y de algunos medios neoconservadores internacionales, pero uno se da cuenta de que el pueblo Iraní está atrapado entre un sistema monárquico que era corrupto y autoritario y un sistema teocrático que es también tan corrupto y autoritario. La figura del heredero Pahlevi no puede confundirse de ninguna manera con la liberación ni la emancipación. Es verdad que hay elementos que han jugado a favor porque la población Iraní es muy joven y no conoció el régimen del Sha, no tiene el recuerdo de un ogro represor y corrupto. Por otro lado la oposición no tiene un líder claro, por lo que la figura del hijo del sha es la única conocida y emblemática. Hay otras, pero poco conocidas.Bombas y autoestima“El régimen Iraní logra en parte borrar sus crímenes al apelar al orgullo nacional”Le veo pesimista.No exactamente. Lo que me preocupa es una situación en la que no se adivina la puerta de salida y la irracionalidad. Pero hay que tranquilizarse porque la historia muestra que incluso en el fondo del agujero hay un momento en que vuelve la luz. Esta situación no puede durar eternamente. Como siempre, será el cinismo el que nos salvará porque lo remarcable de la crisis actual es que es extremadamente costosa para todo el mundo. Es muy costosa políticamente para Trump porque se arriesga a perder su base electoral. Es costosa económicamente para Israel, que se arruina por sus actividades militares, lo cual no se dice mucho. También es costoso para Estados Unidos, que pese al increíble presupuesto militar comienza a sentir el peso del uso de sus armas de destrucción. Naturalmente es costoso económica y humanamente para Irán. Y no hay que olvidar que es completamente destructor para las petromonarquías, quizás las víctimas económicas principales en este asunto. Se puede pensar, por consiguiente, que los líderes son indiferentes a la vida humana, pero no serán indefinidamente indiferentes a lo que les cuesta a sus bolsillos.Corresponsal de 'La Vanguardia' en París desde el 2018. Anteriormente fue corresponsal en Alemania (1994-2002), en Estados Unidos (2002-2009) y en Italia y ante el Vaticano (2009-2018)
Badie: “La República Islámica nace en respuesta a la humillación”
La Vanguardia Political StrategyAnalysisES 7 min read 50% complete by Eusebio Val MitjavilaMarch 27, 2026 at 06:00 AM

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El sufrimiento del pueblo iraní es totalmente anónimo o caricaturizado.
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Hubo un bombardeo horroroso sobre una escuela de niñas, que provocó 180 muertes.
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Desde 1945, la guerra ha cambiado de naturaleza.
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