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FRI · 2026-03-27 · 04:30 GMTBRIEF NSR-2026-0327-39044
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NSR-2026-0327-39044Analysis·ES·Economic Impact

El kilombo argentino

El artículo analiza el impacto de la presidencia de Javier Milei en Argentina desde su llegada en diciembre de 2023. Examina si Milei ha cumplido sus promesas de cambios radicales en la economía, incluyendo la dolarización, la supresión del banco central y la reducción del gasto público.

Autor GenericoLa VanguardiaFiled 2026-03-27 · 04:30 GMTLean · CenterRead · 17 min

                                                                                                                                                       El kilombo argentino
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El artículo analiza el impacto de la presidencia de Javier Milei en Argentina desde su llegada en diciembre de 2023. Examina si Milei ha cumplido sus promesas de cambios radicales en la economía, incluyendo la dolarización, la supresión del banco central y la reducción del gasto público. El texto explora qué sectores económicos se han beneficiado y por qué la inflación persiste a pesar del superávit primario. Se destaca la eliminación de la gestión de planes estatales por parte de sindicatos y organizaciones sociales, así como la derogación de normativas que afectaban la importación de libros. El artículo busca ofrecer un análisis técnico y objetivo de la situación económica argentina bajo el gobierno de Milei.

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The government implemented a 'zero tolerance' policy for street blockades.

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The government eliminated mandatory solidarity contributions to unions for non-members.

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Milei promised dollarization, central bank suppression, free currency emission, exchange rate liberalization.

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Importing books required manual government approval before Milei.

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Social organizations and unions managed state plan allocation before Milei.

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* El autor forma parte de la comunidad de lectores de La Vanguardia Con la llegada de Javier Milei a la presidencia en diciembre de 2023 todo parecía que sería diferente. Durante años, el Presidente vino anunciando que, de ganar las elecciones, realizaría cambios radicales en muchas leyes y en el modus operandi del sistema monetario y económico. ¿Cumplió Milei todas sus promesas? ¿Dejó de ser un presidente doctrinario para transformarse en un gobernante pragmático? ¿Qué sectores económicos están siendo beneficiados? ¿Está creciendo la economía Argentina sincronizadamente? ¿Por qué el Presidente Milei es incapaz de bajar la inflación por debajo del 30% anual si ha presentado superávit primario durante los últimos 24 meses? ¿Necesita más tiempo el Gobierno para lograr este objetivo o influyen otros factores? Trataremos de analizar objetiva, brevemente y desde un punto de vista técnico todas estas preguntas, y en especial, la última de ellas, dado que muchos economistas y políticos no son capaces de comprender que conseguir equilibrar las cuentas públicas no es condición suficiente para lograr reducir la inflación. Promesas económicasEs archisabido que Milei prometió la dolarización de la economía, la supresión del Banco Central, la libre emisión de monedas, la liberalización del tipo de cambio, la implantación del modelo de “Banca Simon”, el recorte del gasto público y la reducción de los impuestos. Además, se comprometió a poner orden en las calles, simplificar muchas normas incomprensibles y a reducir, digamos, la sobredimensionada influencia que ejercían los Sindicatos en la economía. Por ejemplo, antes de la era Milei las organizaciones sociales y Sindicatos gestionaban la asignación y el control de cumplimiento de diversos planes estatales. Con la llegada del nuevo Gobierno, este esquema se reformó profundamente, estableciendo una relación directa entre el Estado y el beneficiario, eliminando la figura de las “unidades de gestión”. El Gobierno también eliminó la obligatoriedad de los aportes solidarios a Sindicatos para no afiliados y se promovió la libre elección de obras sociales, quitando a los Sindicatos el monopolio sobre estos fondos de salud. Hasta finales de 2023, los importadores de libros necesitaban aprobación manual del Gobierno para cada envío, lo que generaba desabastecimiento de títulos extranjeros y materiales académicos. Esta normativa, como tantas otras, fueron derogadas por el Gobierno Milei. Igualmente hay que felicitar al presidente Milei, porque desde el inicio de su gestión el Gobierno ha implementado una política de ”tolerancia cero” a los cortes de calles, logrando una reducción significativa de los piquetes tradicionales, aunque en un contexto de fuerte tensión social y política. Igualmente, para dinamizar la actividad económica, el Gobierno ha bajado o suprimido ciertos impuestos, como el Impuesto PAIS, que gravaba las importaciones. Por tanto, hay decisiones económicas que deben ser ensalzadas y otras que están siendo cuestionadas por muchos economistas. La excelente herencia industrial recibidaPero antes de abordar alguna de estas críticas debemos analizar la situación económica Argentina que recibió el Presidente Milei. Era razonable que el presidente, durante su campaña electoral, pusiese especial énfasis en aspectos monetarios y económicos, porque era consciente que recibiría una herencia financiera lamentable. En efecto, cuando llegó a la Presidencia el panorama financiero era dramático. Por el contrario, en compensación, Milei recibió una herencia industrial extraordinaria, como nunca la recibió ningún presidente. Así, en el primer año de la Presidencia y por primera vez en la historia, el sector energético reflejó en 2024 un superávit de 5.668 millones de dólares gracias a Vaca Muerta, cuando en el 2023 el déficit fue de 600 millones aproximadamente. En el año 2026, se estima que las exportaciones conjuntas de petróleo y gas de Vaca Muerta sumen unos USD 17.000 millones. Para el año 2030, el superávit estructural energético estimado se cifra entre USD 25.000 millones y USD 33.000 millones. Trabajadores de la fábrica de frigoríficos Samsung en la planta de Visuar, en la localidad bonaerense de Cañuelas (Buenos Aires). Enrique García Medina / Efe El sector minero argentino ha consolidado un superávit comercial estructural histórico. En 2025, las exportaciones mineras marcaron un récord de USD 6.037 millones, impulsadas principalmente por el oro y el litio. Cuando llegó a la Presidencia el panorama financiero era dramático; por el contrario, en compensación, Milei recibió una herencia industrial extraordinariaNo parece descabellado afirmar que el sector energético, el minero y el incansable agropecuario, hubieran permitido al nuevo Gobierno elaborar un calendario de pagos que normalizase progresivamente la situación financiera. Parece razonable pensar que, el Gobierno, para recobrar la confianza del pueblo argentino en su sistema financiero y en su propia moneda, recuperar la confianza de las instituciones monetarias internacionales e inversores institucionales, debería haber presentado a la opinión pública nacional e internacional un cash flow que cancelara la deuda externa en dólares en 40 años. Según el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos, la deuda externa consolidada en dólares al cierre del tercer trimestre de 2025 alcanzó un récord de USD 316.935 millones. Podríamos decir que Argentina, haciendo las cuentas del almacenero, si destinase un 25% de su superávit comercial al pago de la deuda externa en dólares, en 40 años podría pagar toda su deuda externa, dado que el riesgo país bajaría fuertemente pasados un par de años; y en menos de 80 años, podría pagar toda su deuda en moneda nacional y extranjera: ¡Increible! Ningún país europeo podría hacer eso ni con su deuda en moneda local. ¿Fue este el camino elegido por el Presidente Milei? Javier Milei tomó el rubo equivocadoDebido a la influencia de Luis Caputo, Ministro de Economía, en lugar de hacer las cuentas del almacenero, optó por la ingeniería financiera. Son varios los errores cometidos: En primer lugar, en vez de liberalizar el mercado de cambios, como había prometido, decidió mantener el cepo cambiario. Por miedo a tener que afrontar políticamente, durante tres o cuatro meses, el coste de una brusca inflación heredada, decidió mantener las restricciones cambiarias. Solo a partir de abril de 2025, quince meses después de la toma de posesión, Argentina eliminó el cepo cambiario para personas físicas. Fue una medida más populista que efectiva, adoptada cara a las elecciones de octubre de 2025 para la elección del nuevo Congreso. Hoy, a pesar del tiempo transcurrido, aunque se ha liberalizado la obligación del cambio a moneda local de la exportación de servicios, el Gobierno mantiene la obligación general para las empresas de ingresar y liquidar las divisas provenientes de exportaciones de bienes en el Mercado Libre de Cambios. Las exportaciones se liquidan al tipo de cambio oficial. Pero, con diferencia, la más desacertada decisión económica fue el crawling-peg. El nuevo Gobierno adaptó su modus operandi a la obsoleta corriente financiera dominante del pasado siglo. En otras palabras, en lugar de dejar flotar la moneda, fijó un tipo de cambio oficial. Durante quince meses, el Gobierno cometió el grave error de arrogarse el conocer el tipo de cambio del mercado. Las devaluaciones programadas encarecieron a Argentina y cambiaron la cadena de valor de muchos sectores. Por ejemplo, durante los primeros 15 meses de Gobierno, y a pesar de la devaluación inicial del 50%, erróneamente el Gobierno se comprometió a realizar devaluaciones progresivas monetarias (crawling-peg), utilizando el tipo de cambio como herramienta para frenar la inflación. Es decir, en lugar de dejar flotar el tipo de interés y el tipo de cambio y haber afrontado una fuerte y heredada inflación, que hubiera durado no más de cuatro meses, intervino en el mercado de cambios y en el financiero mediante diversos instrumentos. Abandonó las ideas liberales y abrazó las intervencionistas. Para muchos analistas nacionales e internacionales esta medida fue toda una sorpresa, pues el programa de devaluaciones progresivas ya fracasó anteriormente en países como Chile, Perú, Ecuador o la propia Argentina, con la famosa “Tablita de Fernández de Hoz” (1978-1981). El programa económico inicial del Presidente Milei guardaba muchas similitudes con el de Fernández de Hoz, pues éste liberalizó la economía basándose en ocho puntos: Liberación de los precios; Liberación del mercado cambiario (cepos); Liberación de las importaciones; Eliminación de retenciones a las exportaciones; Liberación del precio de los alquileres; Eliminación de subsidios y planes sociales; Liberación de salarios; Fuerte toma de deuda con el FMI. A finales de los años 70, el tipo de cambio administrado o devaluaciones progresivas de Martínez de Hoz provocó en Argentina una anormal apreciación de la moneda que terminó por deteriorar las exportaciones y la economía. Si la política de devaluaciones graduales ya fracasó en Argentina con Martinez de Hoz, y también en países como Chile, Perú o Ecuador ¿Por qué se volvió a poner en práctica en Argentina? En abril de 2025, al darse cuenta del error que estaban cometiendo, el Gobierno, modificó su régimen cambiario, pero en lugar de hacer las cuentas del almacenero, decidió ir a un sistema de “flotación administrada” o bandas de fluctuación. Así, el Banco Central, estableció un límite inferior (piso) y un límite superior (techo) de cambio. Desde esa fecha el dólar se mueve libremente por oferta y demanda dentro de ese rango, y el Banco Central solo interviene vendiendo o comprando divisas cuando el precio toca los extremos. Mensualmente los límites de la banda se ajustan dinámicamente cada mes a una tasa de -1% para el piso y +1% para el techo. Esta medida sería efectiva si no existiese el cepo cambiario para empresas. Pero debido al cepo para empresas, el nuevo régimen cambiario no está dado los resultados deseados. Los gobernantes argentinos no entienden cómo, con un superávit público primario desde enero de 2024, sigue habiendo inflación superior al 30% anual. Vista de pizarras que marcan la cotización de la moneda extranjera con el peso argentino, en Buenos Aires (Argentina). Juan Ignacio Roncoroni / EFE El Gobierno argentino no alcanza a comprender que, cuando a las empresas se les obliga a cambiar sus exportaciones a la moneda local (cepo), el país está importando inflación. El Gobierno se ve obligado a emitir dinero (pesos) para apoderarse de los dólares recibidos de las exportaciones. Por tanto, la masa monetaria aumenta a pesar de que el Gobierno no tenga déficit público. Esto explica que exista inflación a pesar de que el Gobierno haya contenido bruscamente el gasto público. Si no se les obligase a cambiar los dólares exportados por pesos, la masa monetaria en Pesos aumentaría de forma natural. A poco que hubieran investigado se hubieran dado cuenta que la masa monetaria (M2) aumentó casi un 40% durante 2025, mi similar al aumento de precios, y que esos aumentos provienen básicamente de la “monetización de las exportaciones”. Sencillo de entender, ¿no? A más a más, esta situación crea un círculo vicioso. La inflación obliga al Gobierno a mantener una tasa de interés elevada y ésta provoca la llegada de dólares, pues las diferencias de tipo de interés pueden justificar la llegada de “especuladores golondrinas”. Y esto es debido a que, con el tipo de cambio más o menos estable y unos diferenciales de tipo de interés siderales, el dinero crece más rápidamente en pesos que en dólares (carry-trade). Con la llegada de dólares y una inflación del 2% mensual, Argentina se vuelve cara y el peso, contrariamente a lo que necesita, se fortalece frente al dólar. Como se puede observar en la siguiente tabla, el peso no ha parado de fortalecerse frente al dólar desde las elecciones de medio término. El peso no ha parado de fortalecerse frente al dólar. Pedro Gómez Martín-Romo Otra forma de analizar el problema podría haber sido utilizar la lógica de Newton. Si el Gobierno no imprime dinero por déficit primario, se deberían de haber preguntado qué extraña fuerza está moviendo la inflación por encima del 30% anual. Habrían concluido que esa fuerza se llama “tipo de cambio”. Según la consultora PxQ, dirigida por el economista y ex Viceministro de Economía D. Emmanuel Álvarez Agis, basado en datos oficiales del Banco Central de la República Argentina, entre enero y noviembre de 2025, la Inversión Extranjera Directa registró un saldo negativo de 1.520 millones de USD, el primer año con inversión extranjera negativa desde la crisis de 2003. El 4 de marzo de 2026, Bank of America advirtió sobre la vulnerabilidad de la economía Argentina ante shocks externos, marcando un cambio de postura al cerrar su recomendación de compra de bonos locales. La entidad señaló que el país mantenía un perfil de riesgo elevado en comparación con otros mercados de la región. El error técnico del Gobierno de Milei: importar inflaciónEl Presidente Milei ha cometido el mismo error de base de muchos gobernantes argentinos que le antecedieron. No es consciente que es imposible lograr estabilidad en el tipo de cambio y estabilidad de precios sin tener activado el escudo de la moneda nacional. Sin una moneda nacional que pueda operar en los principales mercados de divisas minoristas y plataformas de forex internacionales, Argentina está monetariamente semidesnuda. La carencia de dicho escudo provoca que Argentina importe inflación cada vez que exporta. Un país que NO defienda su moneda, como si fuera su territorio, no es un país soberano. Keynes dijo algo muy interesante, que Hayek ensalzó en su momento, y con lo que todos estamos de acuerdo; debido al mecanismo flujo-especie de Hume, “con el oro, o bien tenemos estabilidad de precios o bien tenemos estabilidad de cambios. Las dos cosas son imposibles. A mi entender, esa sencilla frase fue la mayor aportación de Keynes a la ciencia económica. Por eso Keynes era contrario a la vuelta al Patrón Oro y pasó toda su vida buscando una fórmula que lograra el equilibrio o estabilidad entre, digamos, los “precios vs cambios”. Si el lector sustituye la palabra oro por dólar, el oro del siglo XXI, entenderá porqué técnicamente Argentina perdió 15 meses de esfuerzos con el crawling-peg y por qué las bandas de flotación administrada, con cepo cambiario para empresas, no sirven para nada excepto para crear mayor confusión. Lo primero que debe hacer el Presidente Milei para activar el escudo nacional es liberalizar el tipo de interés, el tipo de cambio y todo tipo de restricciones cambiarías. En segundo lugar, para alcanzar la excelencia monetaria, el Gobierno debería emitir dinero conforme al Principio de Crecimiento Progresivo de la Masa Monetaria. Para que el lector pueda conocer con más detalle cómo funciona este sistema monetario y como suministrar dinero conforme al nivel de actividad económica, le remito a mi artículo publicado en La Vanguardia bajo el título: El Patrón Interés en el siglo XXI. El Patrón Interés dota a la moneda nacional de credibilidad endógena, permitiendo que el tipo de interés y el tipo de cambio evolucionen de manera natural. Lee también El Patrón Interés en el siglo XXI Si el Gobierno no se atreve a implementar el Patrón Interés, existe una solución alternativa, mediocre técnicamente, pero que dota de credibilidad a la moneda exógenamente. Muchos países tratan de dar estabilidad a su moneda y disuadir ataques especulativos en el mercado cambiario acumulando alocadamente dólares en el Banco Central, es decir, intimidando a los especuladores. En mi opinión, esta solución es cara, lenta y propia de economistas y escuelas económicas del vigésimo. El Patrón Interés es barato y de rápido desempeño. Además, si otros países también lo aplicasen, se podría alcanzar, tarde o temprano, la tan necesaria unificación monetaria regional sudamericana. En otras palabras, se podría crear una zona económica al estilo EURO, pero con principios y reglas monetarias más lógicas y sólidas que las europeas. Países con déficit público cero e inflaciónEl error cometido no es solo técnico, sino histórico. El caso argentino, no es habitual pero no ha sido el primer país en quedar atrapado en el circulo vicioso de “precios vs. cambios”. Históricamente, es poco común encontrar países con déficit cero prolongado que mantengan una inflación alta, ya que el desequilibrio fiscal suele ser la causa principal de la emisión monetaria. Sin embargo, existen casos donde la inflación persistió debido a factores estructurales, inercia o crisis de confianza, incluso con cuentas ordenadas. En 1994, con la puesta en marcha del Plan Real, Brasil sufrió un fenómeno similar al que está viviendo actualmente Argentina. El Gobierno estableció una banda de flotación donde el Real mantenía una paridad cercana al dólar estadounidense, pero permitiendo cierta flexibilidad bajo la supervisión del Banco Central do Brasil. Aunque el déficit primario de 1994 a 1999 fue cero o próximo al cero, el déficit público final superó todos los años el 6% por el pago de los intereses de la deuda, debido a las altísimas tasas de interés. Las altas tasas de interés atrajeron a capital especulativo (inversores golondrina), los cuales fortalecieron la moneda local, lo que provocó un aumento de los precios y obligó al Banco Central a mantener la tasa de interés alta. La pescadilla que se muerde la cola. Cansados de luchar “contra los elementos” y de varias crisis cambiarias, en enero de 1999 Brasil adoptó formalmente una política de libre cambio abandonando las bandas fijas. Tras la crisis cambiaria de enero de 1999, Brasil adoptó el trípode económico de metas de inflación, cambio flotante y metas de superávit primario. Fue un giro histórico tendente a lograr superávits primarios sostenidos, garantizar la solvencia de la deuda y una inflación controlada. Un anciano compra en un mercado callejero de frutas y verduras, en Buenos Aires (Argentina). Juan Ignacio Roncoroni / EFE En los años 80, otro vecino, Chile, vivió algo similar. Tras la crisis de 1982, Chile implementó una disciplina fiscal muy estricta, cercana al equilibrio o superávit. Pero a pesar del orden fiscal, la inflación se mantuvo en dos dígitos, entre el 15% y 30%, durante gran parte de la década. A partir de 1982 Chile adoptó un sistema de bandas cambiarias reptantes (crawling bands) que se mantuvo durante gran parte de los años 80 y 90. Igualmente Chile se enfrentó tasas de interés excepcionalmente altas, especialmente a principios de la década. El pico de la crisis se dio entre 1981-1982 dónde la tasa de interés real alcanzó niveles cercanos al 40% anual, algo similar a lo que ocurre hoy en Argentina. Hacia finales de la década (1987), las tasas reales bajaron a niveles más manejables, situándose en torno al 7,7%, normalizándose progresivamente la situación. Chile eliminó formalmente el sistema de bandas cambiarias el 3 de septiembre de 1999. La liberalización de las importacionesComo el Gobierno del Presidente Milei está obsesionado con bajar la inflación al coste que sea, está liberalizando las importaciones de productos. Además, como el peso está sobrevalorado, al empresario argentino le es más fácil importar que fabricar. Un liberal de cuño no debería permitir mantener una relación comercial de igualdad con países que utilizan el sistema monetario como herramienta industrial y en el que sus estándares laborales, de calidad y medio ambiente no son similares a los nacionales. Es como tratar de ganar un partido de futbol donde nuestros jugadores saltan a la cancha con mochila de 80 kilos de peso. De estos países solo se deben importar productos que sean esenciales y que no puedan ser suministrados por naciones simétricas. Este error también lo está cometiendo la Unión Europea, pero Javier Milei tiene un margen de maniobra superior al que tienen los mandatarios europeos. En el mes de diciembre de 2024, de forma populista, el Gobierno amplió el límite para la importación de productos de Asia. Así un ciudadano argentino puede realizar compras ilimitadas al mes en países y plataformas asiáticas, siempre que cada paquete individual no supere el valor de los 3.000 USD ni los 50 kilos. Además, los primeros 400 USD de cada envío están exentos de aranceles, estando obligado a pagar exclusivamente el IVA. Una persona sostiene la bandera de Argentina en una manifestación contra la reforma laboral propuesta por el Gobierno de Javier Milei,en Buenos Aires ( Juan Ignacio Roncoroni / EFE Durante el año 2024, debido al crawling-peg muchos pequeños empresarios echaron el cierre, pero en 2025 empezaron a sufrir las consecuencias de la política cambiara las medianas y grandes empresas. Infinidad de altos directivos de multinacionales y propietarios de empresas han manifestado su preocupación por la situación actual. En vez de tratar de comprender en profundidad la problemática empresarial, Milei, Caputo y Sturzenegger han sido tajantes. Sostienen que los empresarios argentinos fueron durante décadas “cazadores de zoológico” gracias al proteccionismo. Afirman que la única forma de bajar la inflación y mejorar la calidad de vida de los argentinos es que la industria local se vuelva eficiente o desaparezca en favor de sectores más productivos y que marchan con viento en popa, como el agro, la energía y la minería. La relación con Unión Industrial Argentina está en su punto más bajo. Mientras el Gobierno los acusa de “prebendarios”, los industriales están en proceso de desindustrialización y pérdida de empleo genuino. El presidente de EE.UU.,Donald Trump, con el presidente argentino Javier Milei. Jonathan Ernst / Reuters Argentina ha crecido un 4,4% en 2025 y el Gobierno saca pecho. Pero la economía Argentina está creciendo desincronizada o descoordinadamente. Mientras hay tres sectores que crecen fuertemente (agro, energía, minería) y generan poco empleo, el resto de sectores se hunden y destruye mucho empleo. Por esta y otras razones estoy cansado de predicar que el PIB no es una herramienta fiable para medir la salud económica de una nación. Les remito a mi artículo publicado en La Vanguardia, China, el gigante herido en el que se analizan las consecuencias económicas de hacer crecer desincronizadamente las cuatro variables fundamentales. Argentina presenta luces y sombras. Javier Milie eliminó muchas trabas e incomprensibles leyes, pero incumplió muchas de sus promesas monetarias electorales, como la dolarización, el modelo de “Banca Simon”, la supresión del cepo cambiario, el cierre del Banco Central, etc. Su política monetaria pasó de ser liberal doctrinaria a planificadora y pragmática. El cepo cambiario a empresas y la política de bandas de fluctuación está haciendo crecer a la economía desincronizadamente. Argentina se adentra en un kilombo económico, social y político imprevisible. Las elecciones a la Presidencia de 2027 están a la vuelta de la esquina. El problema argentino tiene fácil solución, pero terminará por explotar tarde o temprano si el Gobierno no altera el rumbo de la nave monetaria. El Presidente Milei, si quiere, tiene tiempo suficiente para virar hacia la dirección correcta. La fortaleza de la economía Argentina y el contexto internacional juegan a su favor. Para salir de la situación actual el Gobierno de Javier Milei debería hacer lo mismo que hizo Brasil y Chile a finales del pasado siglo, es decir, eliminar cualquier tipo de cepo cambiario, dejar flotar la moneda y no intervenir en la formación del tipo de interés. Los precios y el tipo de cambio se ajustarán rápidamente a su nivel natural. Serán tres o cuatro meses difíciles, pero merecerá la pena el esfuerzo. Esta medida deberá de ir acompañada de la implantación del sistema monetario Patrón Interés o, alternativamente, en la acumulación de divisas en el Banco Central. Aunque esta última opción me parece descatalogada de la ciencia económica, al Gobierno no le quedará otra opción si no tiene el valor de asumir el rigor monetario que exige el Patrón Interés. En paralelo a las medidas monetarias, el Gobierno deberá hacer las cuentas del almacenero, es decir, basándose en el superávit comercial, Javier Milei deberá presentar, a las instituciones y entidades financieras internacionales, un calendario de pagos creíble de su deuda externa en moneda extranjera. Este calendario debería ser elevado a la categoría de compromiso nacional y, por tanto, ser aprobado por el Congreso de los Diputados. El cumplimiento de este calendario reducirá en poco tiempo y fuertemente el riesgo país, normalizando la presencia de la “marca Argentina” en los mercados de divisas y de capitales. La liberalización de las restricciones cambiarias no conllevarán la liberalización de las restricciones comerciales. Como indiqué, hay países con los que solo se debe mantener una relación comercial accidental, por muy baratos que tengan sus productos. El presidente Milei pasará a la historia de la economía con muy buena o muy mala nota, todo dependerá de su capacidad para entonar el mea culpa. Se ha convertido en una figura icónica internacional para lo bueno y para lo malo. Su gestión no pasará desapercibida en décadas y su caso se estudiará en todas las universidades. Confío que lea este artículo y abandone su actual política monetaria, más propia de economistas del vigésimo. Argentina es merecedora de una política monetaria lógica, sencilla y previsible. Es realmente un mal síntoma que un país tenga que utilizar la ingeniería financiera y monetaria para salir adelante. En las ciencias sociales, los ingenieros son aprendices de brujo que siempre terminan desincronizando la evolución de las cuatro variables fundamentales. * Pedro Gómez Martin-Romo es profesor. Máster en Asesoría Financiera y Seguros. Universitat Politècnica de València ■ ¿CÓMO PUEDO PARTICIPAR EN LA COMUNIDAD DE LA VANGUARDIA? ¡Participa! ¿Quieres compartir tus conocimientos?Si tienen interés en participar en Lectores Expertos pueden escribir un email a la dirección de correo de nuestra sección de Participación (participacion@lavanguardia.es) adjuntando sus datos biográficos y el texto que proponen para su publicación.
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