Barcelona ha declarado este viernes que todas las viviendas de la ciudad son “de uso residencial y permanente”. El pleno del Ayuntamiento ha aprobado una modificación urbanística que se remonta a una iniciativa de los comunes, y que es el primer paso para regular otros usos, como el alquiler de temporada, de habitaciones o las segundas residencias. La modificación se ha aprobado con los votos de los tres partidos de izquierdas: el del alcalde,
PSC,
Jaume Collboni, comunes y
ERC.
Junts,
PP y
Vox han votado en contra. El plan debe ser ratificado por la subcomisión de urbanismo de la provincia de
Barcelona por parte de la Generalitat, un trámite que se da por hecho. A partir de aquí, para autorizar los otros usos, el Ayuntamiento deberá aprobar planes especiales que fijen en qué condiciones. La votación se produce la misma semana en la que la movilización popular ha logrado frenar el desahucio de un vecino de
Gràcia amenazado por el fondo de inversión que compró el edificio donde vive para convertir los pisos en colivings. Un caso que no es único y que junto a los alquileres de temporada, han roto el mercado en
Barcelona, porque son fórmulas que buscan esquivar los topes de precio de la legislación. La teniente de alcaldía de Urbanismo,
Laia Bonet, ha considerado durante el debate que “el caso de Txema nos demuestra que hacen falta más herramientas” para evitar la expulsión de vecinos y ha defendido que, además de regular los precios con la
Ley de Vivienda, “queremos regular su uso”. Para ello se ha comprometido a impulsar el plan especial que permita hacerlo.El artículo que se modifica para declarar que las viviendas son de “uso residencial y permanente” es el 276 del Plan General Metropolitano (PGM), sobre el uso de la vivienda. Y queda redactado así: “El uso de vivienda se corresponde con el uso y disfrute como residencia habitual y permanente de personas, familias y / o unidades de conviviencia en fincas registrales o en unidades de edificación que disponen o pueden disponer la cédula de habitabilidad”. El ámbito de aplicación es “toda la ciudad”, precisa la modificación. En vistas a otros usos no “residenciales y permanentes”, el plan contempla el temporal o la segunda residencia. Sobre el primero, afirma que “el uso temporal parcial o total de la vivienda por razones profesionales, laborales, de estudios, atención o asistencia médica de situaciones provisionales a la espera del retorno a la residencia habitual [...] una finalidad de carácter temporal que habrá de acreditarse documentalmente”. Y sobre el segundo: “El uso de vivienda secundaria o de segunda residencia, que es el que se ocupa por los titulares del inmueble de forma intermitente o en estancias temporales”.Por parte de los comunes, la presidenta del grupo municipal, Gemma Tarafa, ha recordado que esta modificación fue la condición del partido para aprobar las ordenanzas fiscales en 2024. “Desde los comunes llevamos años empujando para aprobar este plan. En
Barcelona de 800.000 viviendas hay 137.000 vacías o destinados a usos no residenciales. Hoy dejamos claro que los pisos son para vivir”, ha dicho, y ha apremiado al ejecutivo de Collboni a aprovar “en seis meses” el plan especial para regular el alquiler de temporada.Por parte de
ERC, y por boca de la concejal Eva Baró, el partido ha calificado su foto favorable de “voto político”. Comunes y republicanos mantienen desde hace meses una pugna por el protagonismo en la regulación del alquiler de temporada.