El
Banco de España ha vuelto a mejorar su previsión de crecimiento para
España, incluso a pesar de las dificultades derivadas de la guerra en
Oriente Medio. La entidad ha subido en una décima su proyección para 2026, hasta el 2,3%, en comparación con la que hizo hace tres meses. Su justificación es que la economía cerró 2025 con un ritmo superior al que esperaba el BdE y que el paquete de medidas anticrisis aprobado por el
Gobierno de
Pedro Sánchez compensará el impacto del conflicto. La fecha de corte para los supuestos sobre los que se elaboran estas proyecciones son del 11 de marzo y, desde entonces, los precios energéticos se han seguido tensionando. En concreto, el
Banco de España calcula que el decreto de medidas aportará 0,3 puntos al crecimiento este año. De esta forma, prácticamente neutralizará los 0,4 puntos que prevé de impacto negativo por la guerra. En concreto, la entidad calcula que las rebajas de impuestos a la energía generarán 0,15 puntos de crecimiento, mientras que las subvenciones y ayudas directas a empresas y profesionales aportarán 0,14 puntos adicionales. El director de Economía del
Banco de España,
David López Salido, ha valorado de forma positiva el paquete de medidas: "Aparece en un momento adecuado, es una respuesta rápida y es acotado en el tiempo, pero es deseable que hubiese tenido más focalización en la población más vulnerable". La décima adicional de crecimiento se debe al dinamismo que venía mostrando la economía española antes del inicio de la guerra. El crecimiento del PIB del cuarto trimestre, con un avance del 0,8%, superó las previsiones que tenía el
Banco de España. Además, los datos de las primeras semanas de enero llevan al BdE a estimar un crecimiento de entre el 0,5 y el 0,6% en el primer trimestre del año. De esta forma, los datos económicos previos a la guerra obligan al BdE a incorporar dos décimas adicionales al crecimiento, dando como resultado la revisión al alza global de una décima. El
Banco de España también cree que las medidas diseñadas por el
Gobierno permitirán contener el avance de la inflación y que el IPC medio del conjunto del año será del 3%. El paquete de medidas anticrisis evitaría una subida de la inflación 0,5 puntos superior. También mejora su previsión de tasa de paro, que caería por debajo del 10% por primera vez en casi 20 años (desde 2007). El BdE también señala que la inflación antes de la guerra estaba siendo más persistente de lo que esperaba, principalmente por los servicios. El dinamismo de la demanda en
España está presionando a la inflación al alza, lo que muestra una persistencia superior a la del resto del continente. Antes del inicio de la guerra, el BdE ya contaba con subir en 0,6 puntos su previsión de inflación. El principal canal de contagio de la crisis energética a
España es el mayor coste de las compras de gas y petróleo. El BdE ha revisado al alza el crecimiento de las importaciones de bienes y servicios en algo más de un punto (del 3,6% al 4,9%). Sin embargo, también mejora la previsión de exportaciones gracias al nuevo impulso que recibirá el turismo, pasando del 2 al 2,4%. En conjunto, el
Banco de España cree que la capacidad de financiación de
España apenas se verá afectada por la guerra respecto de las previsiones anteriores y mantendrá un holgado superávit exterior del 3,2% del PIB. El impulso fiscal pondrá en riesgo el cumplimiento de las reglas fiscales. El
Banco de España eleva en dos décimas su previsión de déficit, al 2,3% del PIB. Sin embargo, el indicador que ahora valora la Comisión Europea es el del gasto computable (primario neto de medidas de ingresos). El BdE alerta de que es posible que el
Gobierno excediera el límite de gasto ya en 2025 y anticipa que seguirá siendo así en 2026 y 2027. Esto pone a
España ante el reto de aprobar ajustes para evitar la apertura de un expediente comunitario. Escenarios de riesgo El
Banco de España también incorpora a sus previsiones de crecimiento escenarios de riesgo que contemplan el impacto económico de una crisis energética más larga. Es el mismo ejercicio que ya hizo el Banco Central Europeo la semana pasada. El escenario adverso, que contempla una subida más intensa del petróleo a corto plazo y una vuelta a la normalidad algo más lenta (con el barril en unos 80 euros a final de año), restaría una décima al PIB, que crecería un 2,2% este año. En el escenario severo, con un barril que llegaría a cotizar en 140 euros y que se mantendría por encima de los 110 euros hacia finales de año, el impacto sobre el PIB sería de 0,4 puntos este año y de 0,6 puntos, en 2027. En cuanto a la inflación, el escenario adverso implicaría casi un punto más de IPC este año, hasta el 3,9%; pero caería hasta el 2% ya en 2027. Por el contrario, en el escenario severo la inflación casi se duplicaría este año, hasta el 5,9% y seguiría en el 3,2% en 2027. El escenario severo muestra una rápida traslación de los costes energéticos a la inflación, pero se descarta el riesgo de una recesión o de una caída trimestral del PIB. El dinamismo y la solidez de la economía, sumado al paquete anticrisis del
Gobierno, dan margen a
España para absorber el shock sin sufrir una caída de la producción, según los cálculos del
Banco de España. El
Banco de España ha vuelto a mejorar su previsión de crecimiento para
España, incluso a pesar de las dificultades derivadas de la guerra en
Oriente Medio. La entidad ha subido en una décima su proyección para 2026, hasta el 2,3%, en comparación con la que hizo hace tres meses. Su justificación es que la economía cerró 2025 con un ritmo superior al que esperaba el BdE y que el paquete de medidas anticrisis aprobado por el
Gobierno de
Pedro Sánchez compensará el impacto del conflicto. La fecha de corte para los supuestos sobre los que se elaboran estas proyecciones son del 11 de marzo y, desde entonces, los precios energéticos se han seguido tensionando.