El 28 de abril de 2025, en un piso de la calle Edgar Neville, en
Madrid, una discusi�n entre una mujer (
Luz) y el su pareja (C�sar) acab� con un disparo en el interior de una vivienda y el hombre herido en la cabeza. Casi un a�o despu�s, la
Madrid" class="entity-link entity-organization" data-entity-id="51027" data-entity-type="organization">Audiencia Provincial de
Madrid ha acordado la puesta en libertad de la investigada, al considerar una falta de consistencia en los indicios que sustentan la acusaci�n y que un informe pericial de bal�stica aportado por su defensa introduce unas dudas sustanciales sobre la direcci�n del disparo.Seg�n recoge el procedimiento, la secuencia de los hechos se inicia la v�spera, cuando ambos mantuvieron una videollamada en la que acordaron verse en persona. Al d�a siguiente, el hombre acudi� al encuentro; consumieron alcohol y se dirigieron hasta el domicilio donde ella trabajaba como cuidadora de un matrimonio mayor cuyo marido es un mando policial jubilado.Fue entonces cuando se produjo el episodio central de la causa. El relato judicial se�ala que, pasados unos 30 minutos,
Luz apareci� en un saloncito de la vivienda "portando en sus manos lo que el denunciante reconoce como una pistola peque�a de color plata y cachas de madera" y comenz� a manipularla delante de �l.En ese momento, siempre seg�n la versi�n de la acusaci�n, C�sar intent� abandonar la estancia. "El perjudicado habr�a intentado abrir la puerta de la habitaci�n para irse, mientras se agacha para cubrirse, escuchando justo en ese momento una detonaci�n", recoge el auto. El hombre not� entonces "c�mo algo atravesaba la parte derecha de su cabeza desde atr�s hacia delante" antes de salir huyendo para pedir ayuda, mientras la mujer permanec�a "inm�vil".Ese relato fue el que llev� al Juzgado de Instrucci�n n�mero 24 de
Madrid a procesar a la investigada por homicidio en grado de tentativa y a acordar su ingreso en prisi�n provisional. El instructor sosten�a que la mujer "habr�a apuntado al perjudicado con el arma y finalmente habr�a disparado, impactando contra C�sar".Sin embargo, la defensa, ejercida por la letrada M�nica Gil Rodr�guez, recurri� esa decisi�n apoy�ndose en las diligencias posteriores y en un informe pericial de bal�stica que introduce una reconstrucci�n distinta de lo ocurrido.Ese informe, elaborado por el perito Sergio S�nchez Caro, describe una trayectoria del proyectil "ascendente", con un primer impacto en el techo, seguido de un rebote en una pared lateral y un alcance posterior "de forma secante" sobre la cabeza del perjudicado. En t�rminos m�s categ�ricos, la pericial sostiene que el patr�n bal�stico es "incompatible con un disparo directo contra una persona".Una afirmaci�n coherente adem�s con las lesiones de C�sar, una abrasi�n en la cabeza, ya que "el proyectil no qued� alojado en la cabeza de la v�ctima, lo que coincide con una p�rdida de energ�a por rebote". Adem�s, seg�n se�ala la pericial bal�stica, "la trayectoria descrita y los da�os materiales corroboran que la bala no fue dirigida a causar da�o mortal, sino que alcanz� al lesionado tras un itinerario alterado por rebotes".La pistola disparada es un rev�lver NAA Mini .22, un arma de fuego de bolsillo fabricada por North American Arms. Se trata de una pistola "de dimensiones muy reducidas y peso ligero, est� dise�ado para portar de forma discreta. Utiliza cartuchos calibre .22 Long Rifle. Posee ca��n corto, armaz�n de acero inoxidable y tambor basculante de cinco disparos", seg�n recoge el informe. Adem�s, la munici�n empleada ofrece una "alta precisi�n a distancias cortas y medias".Un rev�lver NAA Mini .22 como con el que se realiz� el disparo.En este sentido, la defensa subray� que "solo hubo un disparo, sin reiteraci�n ni intenci�n de remate" y que la conducta posterior de la investigada fue la de "una persona que no huy� ni impidi� el auxilio; se qued� en shock".La Audiencia Provincial, al resolver el recurso, pone el foco en esa falta de consistencia indiciaria. El tribunal considera que el auto de procesamiento no concreta adecuadamente "los indicios racionales" que permitir�an sostener la imputaci�n por tentativa de homicidio y advierte de que el relato resulta insuficiente para fundamentar esa calificaci�n penal.La resoluci�n incide tambi�n en que la prisi�n provisional exige la concurrencia de un delito grave y una motivaci�n individualizada de los riesgos procesales, algo que —seg�n recoge el propio auto— no puede basarse en "afirmaciones abstractas".Sobre esa base, la Sala estima el recurso de la defensa y acuerda la puesta en libertad de la investigada, al entender que el elemento central de la acusaci�n por homicidio en grado de tentativa —la existencia de un disparo dirigido— queda cuestionado por la prueba pericial incorporada a la causa.