El primer cruce"Cuerpo ha sido ministro y ahora es vicepresidente de un Gobierno cuyo estilo y prioridades ya eran conocidos"El nuevo vicepresidente primero del Gobierno,
Carlos Cuerpo.EFEActualizado S�bado, 28 marzo 2026 - 00:06Audio generado con IALa promoci�n de
Carlos Cuerpo a vicepresidente del gobierno es un intento respetable de resucitar el sanchismo fino. Los esc�ndalos de �balos, Koldo y Cerd�n, la cloaca de Leire y la bragueta de Salazar revelaron que el brillo dorado del primer gobierno de Pedro S�nchez era un espejismo. Lo que vino despu�s —�scar Puente, �scar L�pez y dem�s— tampoco ha contribuido a refinar el producto. Y el tono despectivo y falt�n del propio S�nchez en el Congreso solo ha consolidado la idea de que el sanchismo tiene m�s de barro que de oro.Ni siquiera los TikToks culturales en los que el presidente nos recomienda libros que no ha le�do han servido para depurar su imagen; los espa�oles todav�a distinguen la bisuter�a de la piedra preciosa. Este marco permite entender por qu� es enga�oso decir que Cuerpo asciende sin ampliar funciones. Su papel en esta nueva etapa ser�, sobre todo, simb�lico: sanear la imagen del Gobierno y reforzar a S�nchez como candidato de cara a unas elecciones generales. Frente a las sombras de la corrupci�n, los problemas en la gesti�n de trenes y apagones y la tosquedad de tantos ministros y portavoces, Cuerpo est� llamado a encarnar la moderaci�n y la competencia t�cnica. El mensaje se dirige tanto a sus socios como a los electores: S�nchez desplaza a
Sumar del centro del poder y aparta a Yolanda D�az del escaparate. Frente al hipot�tico d�o Feij�o-Abascal, el binomio S�nchez-Cuerpo resulta m�s atractivo que la pareja S�nchez-D�az.Pedro S�nchez puede permitirse el desprecio a
Sumar que supone encumbrar a Cuerpo —a quien Yolanda D�az llam� mala persona— porque han tolerado estoicamente tanto los esc�ndalos del
PSOE como los desaires de S�nchez. A lo m�s que ha llegado Yolanda D�az, en su momento de m�xima furia, es a recordarnos que es gallega.Sospecho que cuando le pregunten por el nombramiento de Cuerpo volver� a hacerlo para luego seguir con sus cosas chul�simas. Los motivos del presidente son evidentes: al frente de un Gobierno est�ril, sin presupuestos desde hace tres a�os, con un apoyo parlamentario precario y erosionado por los casos de corrupci�n, busca recuperar prestigio y legitimidad tras una fachada tecnocr�tica.Esa es la funci�n del nuevo vicepresidente: suavizar la mezcla y disimular carencias, como la soda en un mal whisky. La finalidad cosm�tica del nombramiento es tan evidente que resulta dif�cil creer que el propio Cuerpo no la perciba. Por eso, del mismo modo que nos preguntamos cu�nto de tecn�crata hay en el sanchismo, cabe preguntarse cu�nto de sanchista hay en Cuerpo. Es un hombre cabal, formado y fiable. Pero hay una diferencia fundamental entre �l y los ministros finos de la primera etapa. Si alg�n d�a hubiera que rendir cuentas, aquellos podr�an alegar que en 2018 el sanchismo a�n no estaba del todo definido; que eran tripulantes de un barco que iz� la bandera pirata a media singladura. Convincente o no, es una excusa que Cuerpo no tiene. Ha sido ministro y ahora es vicepresidente de un Gobierno cuyo estilo y prioridades ya eran conocidos.Quiz� sea que un tecn�crata no puede decir �no� a ser ministro, ni un ministro a ser vicepresidente. Puede ser. Pero la primera virtud de un servidor p�blico deber�a ser, precisamente, saber decir no.