Después de estrenar en 2019 en
HBO Max su primera serie, Foodie love , la cineasta
Isabel Coixet ha vuelto a este formato con Quelqu’un devrait interdire les dimanches après-midi (Alguien tendría que prohibir las tardes del domingo), una tragicomedia melancólica con algunos toques autobiográficos que ya ha cautivado a
Francia y que podría llegar pronto a
España. La serie, presentada en el 35.º
Festival de Cine Español de Nantes, ofrece una mirada íntima sobre la juventud, la amistad y el cine, combinando actores jóvenes poco conocidos con nombres consolidados como
Tim Robbins y
Jeanne Balibar.El proyecto nació a partir de una llamada de
Eric Rochant, reconocido director y guionista francés, quien, tras ver Foodie love , le preguntó si tenía alguna idea que desarrollar en
Francia. Coixet decidió aprovechar la oportunidad para explorar una experiencia personal: hacer una serie que contara, de alguna manera, su vida en
París -donde estudió en la Sorbona-, pero ficcionada. Fue una especie de proyecto de “reescribir mi vida como me habría gustado que fuera”.La protagonista de la serie, Louise (
Liv Henneguier), es un alter ego de Coixet: obsesionada con el cine, sueña con hacer su primera película “basándose en una historia de amor que nunca ocurrió, la de los cuatro encuentros que tuvieron los cantautores
Françoise Hardy y
Nick Drake en el
París de los años setenta”. También aparece el personaje interpretado por
Tim Robbins (el director y guionista Ted Mackey), “que es también, en parte, mi alter ego en la serie, porque es un director y guionista con mucha experiencia que intenta convencer a la protagonista de hacer otra cosa, porque el cine es otra cosa”.En ‘Alguien tendría que prohibir las tardes del domingo’ “reescribo mi vida como habría querido que pasara”La cineasta también admite que los tres protagonistas de la serie tienen algo de ella. Cada uno persigue su propia pasión: “Louise está obsesionada con el cine, Charlie con los libros y Nelson quiere ser maestro de sushi”. La serie alterna momentos ligeros con otros más serios, con temas centrales como el amor, la vocación, el inicio de la vida adulta y, sobre todo, “el valor de la amistad, poco tratado en el cine”.Junto a estos jóvenes actores, también destaca la participación de veteranos como la actriz francesa
Jeanne Balibar y el estadounidense
Tim Robbins. Coixet admite que no costó nada convencer a Robbins de participar en la serie después de haber trabajado con él en La vida secreta de las palabras , “porque, además, sabía que el papel estaba escrito pensando en él”.Coixet subraya su voluntad de que la serie fuera una clara antítesis de Emily in Paris . Además, confiesa que le ofrecieron dirigir episodios de la serie de Netflix, pero lo rechazó porque no le interesaba mostrar la vida de una influencer ni un
París perfecto e idealizado. Prefería, como ha hecho en Quelqu’un devrait interdire les dimanches après-midi , “mostrar una ciudad con su belleza, pero también con sus defectos, con pisos pequeños, bares y restaurantes asequibles y situaciones coherentes con la realidad económica de los jóvenes protagonistas”.Preguntada sobre cómo valora su experiencia en las series, Coixet afirma que en las dos que ha dirigido ha tenido “una libertad increíble” y que, para ella, estos proyectos los concibe como películas largas divididas en episodios, “porque son historias que empiezan y terminan, sin necesidad de continuidad, y que se pueden ver en dos días”. Quelqu’un devrait interdire les dimanches après-midi tiene ocho episodios de 30 minutos que ya se han podido ver en
Francia en el canal ARTE y que ahora están disponibles bajo demanda. De momento, no tiene fecha prevista de estreno en
España, pero se están negociando los derechos. Paralelamente, ARTE
España incorporó hace una semana a su catálogo Foodie love , que se puede ver de forma gratuita.Licenciado en Periodismo por la UAB. Redactor de La Vanguardia desde 1987. En la actualidad en las secciones de Series, Televisión y Gente