El contribuyente medio no hace caso de aquellos versos de
Félix Grande: “Donde fuiste feliz alguna vez / no debieras volver jamás: el tiempo / habrá hecho sus destrozos, levantado / su muro fronterizo / contra el que la ilusión chocará estupefacta...”. De modo que el regreso forma parte de la ilusión vacacional. Puesto a retornar a la
Costa Blanca, seudónimo turístico de la provincia de
Alicante, uno no se privaría de la visita a la playa de la infancia y al chiringuito preferido, aunque conviene asegurarse antes, porque las concesiones públicas cambian de mano y, pese a que el paisaje sea el mismo que recordamos de otros años, a menudo la calidad y los precios varían dramáticamente.Pero en todo caso conviene no dejarse arrastrar por la rutina y probar nuevas cosas. Vayan aquí algunas ideas para probar en la inabarcable y siempre primaveral
Alicante.7 alternativas para repetidores 1. La cuna de la Dama. Las excavaciones arqueológicas han convertido el yacimiento arqueológico de
La Alcudia, de unas 10 hectáreas de superficie, en uno de los más importantes de
España. Desde el Neolítico hasta el siglo X constituyó el asentamiento original de la ciudad de
Ilici, que durante la época ibera ostentó la capitalidad de su territorio. Declarada Colonia por los romanos, dispuso de un amplio dominio hasta su declive, tras la fundación por los árabes de la nueva villa en su actual emplazamiento. Aquí se halló la famosa Dama de Elche. Y aquí queda aún mucho que excavar y -quién sabe- alguna nueva joya que dispute el centro a la reina del
Museo Arqueológico Nacional. A 5 kilómetros escasos está el restaurante Cachito, un clásico que regenta la cuarta generación de la familia y ofrece un par de menús de Semana Santa que incluyen sabrosos arroces, como el de conejo y serranas. En el yacimiento de
La Alcudia aún resta mucho que investigar. Guzmán / EFE2. Calas de Serra Gelada. Además de costarle un dineral a los contribuyentes, el Parque Natural de Serra Gelada dista mucho de la imagen estereotipada que el turista básico tiene de
Benidorm. No solo cuenta con un espléndido sendero litoral, sino que ofrece el encanto de calas que no desentonarían en tu álbum de
Ibiza, como la del Tío Ximo y La Almadrava, de acceso poco recomendable para ir con niños, eso sí, pero no se puede tener todo en la vida.3. Semana Santa de
Crevillent. El 11 de noviembre de 2011, la Semana Santa de
Crevillent conseguía la Declaración de Interés Turístico Internacional. La mejor valorada, junto a
Orihuela, en la Comunidad Valenciana, y entre las veintiséis mejor valoradas de
España. Con origen en el siglo XVII, destaca la gran calidad de sus esculturas, con figuras que llevan la firma de Mariano Benlliure -que tiene un museo en la localidad-, Antonio Riudavets, Carles Flotats o Carmelo Vicent. 4. El Hondo. Ya que estamos en
Crevillent, y teniendo en cuenta que este invierno ha llovido de forma considerable, uno aprovecharía para visitar el parque natural que el municipio alfombrero comparte con Elx. Es un espacio natural protegido que constituye una de las principales zonas húmedas de la Comunidad Valenciana, un lugar de extraordinario valor ecológico por la abundancia y diversidad de aves que en él habitan, además de mariposas tigre y peces en peligro de extinción como el fartet. Con terrenos de saladar bien conservados y rodeado de históricos huertos de palmeras, el paseo por sus senderos y pasarelas, previa visita al centro de interpretación, es un plan perfecto ahora que no hace demasiado calor.5. Gazpacho manchego. No hay que ser un lince en geografía para entender la influencia de La Mancha en
Alicante. Alcanza, como es natural, a la gastronomía. Aunque incluso en la capital de la provincia se puede encontrar en alguna ilustre carta, el gazpacho manchego tiene acaso más sentido aproximándose a la frontera castellana, para llegarse a Pinoso o Castalla y sorprender al despistado que al pedir ese plato espere alguna semejanza con su homónimo andaluz.Imagen de la Semana Santa en Crevillent6. La ruta de los refugios de la guerra. Tras un largo periodo en que han permanecido cerrados porque el Ayuntamiento se ha tomado su tiempo para renovar el contrato, los refugios de la guerra civil y el centro de interpretación de la plaza de Séneca en
Alicante son de nuevo visitables. Aquí contamos nuestra experiencia, que no debiera diferir de lo que ahora puede visitarse de lunes a viernes a las 17 horas y los sábados y domingos a las 10 horas previa reserva a través del mail refugios@guiasoficialescv.com. Los precios, con una rebaja del 10% con respecto a la anterior adjudicataria, han quedado fijados en 4,95 euros para el público en general. 7. Vinos de
Alicante. Es triste, pero aún quedan cuñados en el mundo que no salen del Rioja y el Ribera. Para convertir a los incrédulos se inventó el enoturismo. En la web oficial de la Denominación de Origen
Alicante se ofrecen interesantes alternativas, algunas con estancia. Y bodegas como la prestigiosa Enrique Mendoza tienen su propia vía de reservas con tour guiado por las instalaciones, una cata comentada en la zona ajardinada de siete de sus mejores vinos y un maridaje de su aceite de oliva virgen extra, tosta de rulo de cabra, selección de embutidos españoles, además de una seleccionada tabla de quesos artesanos de Quesos Cerrón y chocolate Valor. Te vas comido -y bebido- al hotel.