Agua y mundos habitables El ser humano se encoge hasta desaparecer cuando solo se mira el ombligo, pero se proyecta hasta el infinito... “y más allá”, que decían en Star trek, cuando mira a las estrellas. Por eso sientes también esa grandeza al escuchar a la astroquímica
Van Dishoeck describir la nébula de
Orión o cómo en las moléculas de H 2 O –hay agua por todo el universo– puede escrutarse el origen y quizás el destino de nuestra propia vida y la de otros seres que tal vez nos sorprendan un día. La astroquímica cuántica pone fecha a ese descubrimiento –o no– de otros seres. El telescopio ELT con sus 39 metros de diámetro puede darnos la clave en 5 años y ya con casi total seguridad el
Observatorio de Mundos Habitables (no se llama así por casualidad), sucesor del telescopio Webb, nos revelará en 30 cuántos seres compartimos el cosmos. ¿Qué es lo más emocionante que ha visto en el telescopio? Soy astroquímica, así que me emociono al descubrir una nébula, pero todavía más cuando descubro la huella de una molécula de agua en el espacio. ¿Y descubre muchas? Es que hay muchas. Y ese es mi trabajo: descubrirlas, y cuando las descubro preguntarme: ¿por qué aparece aquí? ¿Sin agua no hay vida en ningún sitio? ¿Por qué no puede haberla de otra forma? Piense que el enlace entre las dos moléculas de hidrógeno y la de oxígeno en este vaso de agua y en todo nuestro cuerpo se generó hace 4.500 millones de años... Y aquí estamos la mar de sanos. Se generó en la misma nube en que se formó todo nuestro sistema solar. Y si esta noche no está nublado, veremos
Orión, pero ¿sabe qué hay entre las estrellas? ¿...? No hay vacío, sino un gas muy diluido lleno de partículas de polvo... Alguna vez existió la nada o al menos el vacío? ¿Siempre ha habido algo? En todo el cosmos existe al menos un átomo de algo por centímetro cúbico. ¿La nada no existe en el universo? Ha sido imposible detectarla. Piense en nuestra atmósfera, cielo, nubes, porque es en esa especie de nube en la que los planetas y las estrellas nacen y donde también se forman las moléculas de agua. ¿Y a partir de esas moléculas pudo formarse vida en la
Tierra? ¿Solo aquí? ¿Hay vida en el universo además de la terrestre? Hace siglos que nos hacemos la pregunta, que ya se hacían babilonios y griegos, pero hoy tenemos tecnología para contestarla. ¿Y usted domina esa tecnología? Tenemos el telescopio James Webb y el
ALMA de Atacama y en
España tienen otro... Con ellos estamos descubriendo exoplanetas y sabemos que cada estrella tiene al menos un planeta. Así que cada vez hay más oportunidades de localizar la huella del agua y vida en el cosmos. ¿Podemos deducir si hay o ha habido vida en un exoplaneta con el telescopio? Es el objetivo de mi investigación: descubrir cuál es la química que demostraría que hay vida en otros planetas. ¿Hay en ellos suficiente agua? ¿Materia orgánica? ¿Cómo puede saberlo? Las moléculas de agua están hechas de ese polvo de estrellas que se halla en nubes como la nébula de
Orión. Vemos un gas brillante y muy caliente y unos parches oscuros, porque contienen esos minúsculos granitos de polvo que absorben la luz... ¿Allí puede detectar rastros de agua? En ellos se encuentran silicatos donde se deposita el hidrógeno y el oxígeno con el que se forman moléculas de agua. ¿Cómo? Cuando se encuentran forman una especie de hueso molecular de agua. Y los podemos detectar por todo el universo. A algunos astrofísicos les molestan, porque entorpecen la visión al telescopio. A mí me encantan. Y ahora tenemos instrumentos capaces de localizar dónde está el agua en cada fase del proceso. ¿Es emocionante verlo? Es como localizar tu casa en el Google Maps en sus inicios: se veía una gran mancha y poco a poco detectabas tu calle...Nosotros vemos así hoy dónde está el agua. ¿Espera ahora grandes hallazgos? Como le digo esa agua es común donde se forman las estrellas, pero no sabemos cómo llega a los planetas. En nuestro sistema solar es en Plutón donde se inicia ese proceso complejo y cómo esa agua pasa del frío extremo a lo que llamamos línea de nieve en la que empieza a ser gaseosa... Parece un proceso complejo. Es lo que intentamos aclarar. Y vamos a tener instrumentos fabulosos como el nuevo telescopio del Southern European Observatory en Chile, el ELT, que llegará a tener 39 metros de diámetro: será más grande que una pista de tenis. ¿Lo llegaremos a ver? Estará acabado en cinco años como máximo, y con más paciencia, dentro de 30 años, llegará el sucesor del Webb, que no por casualidad se va a llamar
Observatorio de Mundos Habitables... Es lo que usted me decía. Podremos ver por fin las biofirmas: cualquier rastro de vida en los exoplanetas... ¿La encontrarán? No lo sé. Nadie lo sabe; pero sé que la podremos buscar con mucha más fiabilidad que ahora. ¿Seguirá buscando vida ahí fuera? Mire el cielo en un telescopio y la
Tierra le preocupará mucho menos. La cuántica funciona. Y ver ese más allá ensancha la mente y relaja; no soy, no somos tan importantes. No puedo dejar de mirar.