José Antonio Kast, el presidente de
Chile que tomó posesión el pasado 11 de marzo, quiere imitar a
Donald Trump. El líder republicano estadounidense, que prometió un muro fronterizo impermeable con
México antes de su primer mandato, fue el referente del ultraderechista Kast cuando en su exitosa campaña electoral hacia el
Palacio de La Moneda hablaba de eliminar la inmigración irregular. Por eso, apenas empezar su periodo como jefe de Estado, ha puesto en marcha su Plan Escudo Fronterizo, un entramado de zanjas, muros y vallas que deberían sellar los límites con sus países vecinos.Kast ha empezado su plan contra las entradas irregulares en
Challacuta, en la frontera con Perú, cerca de la ciudad de
Arica, en la costa desértica del Pacífico. Cuando acabe de sellar los límites porosos con Perú seguirá con los de
Bolivia. Las excavadoras llevan ya una semana dando forma a una fosa de tres metros de ancho, por tres de hondo y treinta kilómetros de longitud a través del paisaje árido y yermo -las riquezas como el cobre están en el subsuelo- que separa a los dos países andinos. El objetivo es impedir el paso de caravanas y vehículos en una zona permeable que, según el equipo de Kast, es de alto tráfico migratorio.A esta zanja se añadirán, en los próximos meses, más fosas y un sistema de contención que combinará muros y vallas de cinco metros de altura que estarán equipados con sensores de movimientos y vigilancia por drones. La seguridad de la zona se completará con cercos perimetrales electrificados, torres de vigilancia y radares térmicos.Todo esta operación funcionará gracias a un despliegue militar y policial sin precedentes. Porque, al igual que Trump empoderó a Tom Homan como su ‘zar de la frontera’, Kast, admirador del dictador Pinochet y que está favoreciendo el desembarco de mandos y oficiales militares en su administración, ha encargado al vicealmirante
Alberto Soto el control de la Macrozona Norte de
Chile.Las medidasEl Escudo Fronterizo de
Chile empieza con una fosa de treinta kilómetros, a la que seguirán muros y vallas, sensores térmicos y torres de vigilanciaSoto, oficialmente el comisionado presidencial en esa área, tendrá plenos poderes para el control migratorio y la persecución de los delitos trasnacionales en las regiones de
Arica, Parinacota, Tarapacá y
Antofagasta. Su misión es canalizar la circulación de personas hacia los pasos autorizados, pues se considera que hasta ahora había muchas rutas alternativas sin restricciones para entrar a
Chile. Así, cualquier persona sin documentación será detenida y se han anunciado sanciones severas para los interceptados.Según
José Antonio Kast,
Chile vive una situación de emergencia y una crisis migratoria sin precedentes en un país con una baja natalidad que muy pronto entrará en un crecimiento vegetativo negativo. “La retroexcavadora va a construir soberanía”, dijo el jefe de Estado en su visita a las obras en
Challacuta. “Esta es la ventana que estaba abierta y por la que entraban los migrantes de maera irregular”, añadió
José Antonio Kast.Kast, con traje y sin corbata, supervisa junto a su ministro de Defensa, Fernando Barros, con gorra, los trabajos de la zanaja en
Challacuta. Alexander Infante / ReutersEl líder ultraconservador chileno obtuvo muchos votos gracias a las promesas de mano dura contra la migración ilegal y de desarrollar una agenda para fortalecer la seguridad ciudadana ante el crimen. Junto a
Donald Trump, el presidente de El Salvador, Nayib Bukele, famoso por sus megacárceles y redadas sin respeto a la presunción de inocencia y a los derechos humanos, fue el otro referente de cabecera de Kast en la campaña.Pero el dibujo de situación catastrófica de Kast encaja poco con las cifras oficiales del gobierno chileno. Según datos del Servicio Nacional de Migración, bajo el mandato de Gabriel Boric, las entradas irregulares bajaron de 56.000 en 2021 a menos de 30.000 en 2024. Nada que ver con las más de 180.000 personas que, según Kast, entran cada año de manera irregular al país. Se calcula que en
Chile hay unas 336.000 personas sin papeles de un total de 1,9 millones de extranjeros sobre una población de 20 millones.Fuerzas ArmadasKast está introduciendo a altos cartos y oficiales militares en su administración y la operación en la frontera implica un despliegue sin precedentes de soldados y carabinerosEl Escudo Fronterizo de Kast ha sido recibido con cierto escepticismo en diversos sectores. La directora del Centro de Estudios Migratorios de la Universidad de Santiago, Adriana Palomera, en declaraciones a la prensa chilena, ha advertido que este tipo de infraestructuras pocas veces logran interrumpir los flujos de circulación de personas. “Buscan simplemente otras rutas de ingreso”, afirma Palomera.El presidente de Perú, José María Balcázar, ha reaccionado a las zanjas de Kast “con respeto a la decisión” de
Chile pero ha recordado los tiempos del muro de Berlín y que después “todo fue un fracaso”. Igualmente,
Bolivia ha respondido que es momento de construir puentes y no muros. Pero por ahora no hay diálogo entre los países vecinos. Solo las excavadoras rompen el silencio en el desierto fronterizo.Periodista, reportero y viajero. Redactor jefe de Narrativas Visuales de ‘La Vanguardia’. Profesor asociado del máster de periodismo BCN-NY de la UB. Premio Unicef (2001), Premi del Consell de Benestar Social (2002) y Premio Tiflos (2010)