La agrupación local de
Junts en
Sabadell, la quinta ciudad de
Catalunya, lleva tiempo revuelta, con una guerra entre la ejecutiva local y el grupo municipal. Las desavenencias entre la dirección y sus representantes en el Ayuntamiento vienen de lejos, pero en estos últimos meses la crisis ha ido a más y este viernes el líder de los posconvergentes en las últimas elecciones municipales,
Lluís Matas, que es concejal en el consistorio, ha anunciado “acciones legales” contra el secretario general de JxCat,
Jordi Turull, el encargado de política municipal de la formación,
Joan Ramon Casals, y contra el líder de la ejecutiva local, Francesc Baró, que tomó las riendas del partido en
Sabadell en julio del 2024. Baró se enroló a JxCat proveniente de la
Assamblea Nacional Catalana y fue concejal en la legislatura anterior, cuando la líder local era la exconsellera Lourdes Ciuró. En una rueda de prensa junto a la otra concejal que tiene JxCat en la ciudad,
Katia Botta, Matas ha anunciado que se han puesto en manos de un abogado para defender “su honor” y está dispuesto a querellarse por perjuicio contra las personas antes citadas después de que la dirección local les diera a los dos ediles diez días para renunciar a su acta de concejal. Matas ha avanzado que no renunciarán al acta en ningún caso y ha desmentido las acusaciones que vierte la dirección local para expulsarlos y reclamarles el acta, como que no hay coordinación o que no siguen sus instrucciones en las votaciones. Antes, había un perfil en redes de la dirección local y otro distinto del grupo municipal. Ahora se ha unificado todo, tal y como exigía la dirección. El concejal, al hablar del cumplimiento de lo dispuesto por la dirección, ha puesto de ejemplo que se tuvieron que abstener en una votación sobre una cuestión que ellos mismos habían impulsado desde dentro del gobierno municipal en relación con el entorno del río Ripoll, que discurre junto a la ciudad. Hace unos meses, la dirección local, tras una asamblea con el resultado muy ajustado, exigió que
Junts rompiera su acuerdo con la alcaldesa de la ciudad, la socialista
Marta Farrés, que pese a contar con mayoría absoluta pactó con los posconvergentes y les dio acomodo en el gobierno municipal al inicio de la legislatura. En julio del año pasado la dirección, tras varios desencuentros con Matas, puso sobre la mesa la consulta para romper y en noviembre se ejecutó, con un resultado ajustado que Matas, sin éxito, impugnó. Aunque la previsión inicial era salir del gobierno municipal después de Navidad, forzado por la dirección de JxCat, Matas rompió con Farrés a principios de diciembre. Además, hay una treintena de personas, afines a Matas, que han solicitado enrolarse a JxCat para dar apoyo al concejal en las votaciones internas y no han podido formalizar el alta, ya que el trámite ha quedado paralizado, tal y como han denunciado en la prensa local. La intención de Matas, según ha desvelado hoy, es recurrir la decisión de expulsarles en diez días si no entregan su acta, puesto que ya había apuntado que quería presentarse a las primarias para los comicios del 2027 y en caso de que se mantenga ese expediente y se les expulse, pasará a ser concejal no adscrito junto a Botta. Eso le colocaría en la misma situación que al exlíder local de Esquerra Republicana, Gabriel Fernández, a quien varias voces sitúan en un pacto con JxCat para las elecciones del año que viene. Una fórmula que dirigentes como Agustí Colomines ven con buenos ojos. Fernández está bien conectado con Carme García, una exdirigente local de ICV que formaba parte de la dirección del Consell de la República de Carles Puigdemont.En cualquier caso, si no se deshace el entuerto,
Junts puede quedarse sin representación en la quinta ciudad de
Catalunya, una situación que se da también en l'Hospitalet de Llobregat y e Badalona, así como en otros municipios de la primera corona del área metropolitana de Barcelona. Redactor de La Vanguardia y colaborador de la revista cultural El Ciervo. Cubre la actualidad política catalana desde 2017