Algún día habrá que estudiar en profundidad aquellas figuras que sin ocupar el primerísimo plano han sido influyentes en la cultura catalana de la democracia, y Antoni Marí, que acaba de dejarnos, figurará sin duda entre ellas. Le conocí en la Universitat Autònoma en la segunda mitad de los años setenta, donde sus clases de estética congregaban a un alumnado devoto. Le acompañaba el aura del poeta y un conocimiento poco usual del pensamiento y la literatura alemanes.Y a la vez era un hombre de mundo, un ibicenco joven que se movía bien en los ámbitos que contaban entonces, tanto en los más emergentes de la literatura catalana, por su obra literaria y su vinculación a la editorial
Quaderns Crema, como en los de la aún dominante gauche divine que tenía un sello paradigmático en Tusquets, donde Toni dirigiría la colección de poesía Nuevos Textos Sagrados, de absoluta referencia en el ámbito hispánico. Hombre puente, se ganó el prestigio tanto en esas esferas de primera línea que trabajaban en catalán como en las que lo hacían en castellano, algo que pocas figuras de las últimas décadas han sabido o podido conseguir.De sus clases en la UAB recuerdo dos cosas: nos hizo leer a
Walter Benjamin, cuyas primeras traducciones (las Iluminaciones) estaban siendo publicadas por Taurus, y hablaba regularmente sobre la literatura del romanticismo, enfrascado en la preparación de su antología El entusiasmo y la quietud.
Walter Benjamin y el romanticismo constituirían dos referencias highbrow en la rica cultura barcelonesa de los años 80, en buena medida gracias a él. Y sus enseñanzas en aquella UAB y luego en la
Universitat Pompeu Fabra han moldeado a centenares de estudiantes de teoría artística e historia cultural.⁄ Se prestigió tanto en las esferas culturales que trabajaban en catalán como en las que lo hacían en castellanoNo voy a entrar en su poesía ni en su narrativa, comentadas por
Manuel Guerrero en el obituario publicado por este diario (aunque disfruté y admiré especialmente su obra El vas de plata, que hoy consideraríamos un caso eminente de autoficción poética). Comentaré en cambio su vinculación con este suplemento Cultura/s . Marí formó parte del comité asesor dirigido por Jordi Balló que participó en su puesta en marcha, con
Xavier Antich,
Carles Guerra, el citado
Manuel Guerrero,
Andrés Hispano y Xavier Montanyà. Las aportaciones de todos ellos se cruzaban con las del equipo de redacción, inicialmente encabezado por Enric Juliana y donde yo cumplía funciones coordinadoras, junto con Isabel Gómez Melenchón, Ernest Farrés, Ignasi Moya, Salvador Llopart, Anna Duran... La combinación, en la dinámica semanal del suplemento, del mundo académico y el periodismo cultural rodado en la redacción y la calle incentivó un tratamiento innovador de numerosos temas. Toni Marí, intenso y vehemente, vivió a fondo este experimento durante más de diez años.Lee tambiénMuchas de las aportaciones de Marí entraban en la línea de la nueva historia de las sensibilidades que practicaban en Francia figuras como Alain Corbin. En Cultura/s escribió sobre la atracción de las ruinas (uno de sus temas pivotales); el ascenso de Petrarca al Mont Ventoux; las pesadillas, la fraternidad, los centros comerciales, los terapeutas de la antigüedad, las catástrofes, incluso sobre “el vómito en el arte” –cuando planteó el tema nos quedamos ojipláticos; obviamente a la hora de la verdad lo fundamentó con brillantez–. También sobre autores como Goethe, Leopardi, Verdaguer, Henry James, Zambrano, y artistas como Malévich, Gaudí o Luis Marsans.A caballo entre la creación literaria, la enseñanza universitaria, la prensa, el mundo editorial y las nuevas instituciones de la democracia, Toni Marí figura entre los intelectuales contemporáneos que han sabido reformular el fabuloso patrimonio del humanismo clásico, conectarlo con la actualidad y hacerlo atractivo para la generación posmoderna y las digitales que han seguido.Su labor ha sido un privilegio para Barcelona.Redactor Jefe del suplemento Cultura/s. Premio Nadal de Novela 2013. Premio Nacional de Periodismo Cultural 2020.