Con los ensayos de L’òpera de tres rals, para los 50 años del Grec y el
Teatre Lliure, y el estreno de Abecedari, el miércoles pasado en la
Sala Beckett, en la agenda de
Miriam Moukhles no cabe nada más. Por esta razón, ella y
Joan Sentís, que forman la compañía La Moukhles & Sentís, reciben a
La Vanguardia justo después de la función, exhaustos pero pletóricos, como demuestra la fotografía. Si con el primer espectáculo profesional, Nodi: de gossos i malditos, sorprendieron a propios y extraños, ahora doblan la apuesta y crean un universo propio, fascinante y deslumbrante, a partir de la entrevista póstuma del filósofo
Gilles Deleuze, relacionando conceptos siguiendo las letras del abecedario. Con coproducción de Temporada Alta, la dramaturgia y la dirección la comparten con Pau Matas Nogué, y en el escenario se suma
Cris Martínez.¿Cómo se acercan a la figura de Deleuze?J. SENTÍS: Siempre partimos de inquietudes o de intuiciones que nacen mucho antes. En este caso, está la fascinación por el Abecedario de Deleuze que descubrí de Erasmus en
París, gracias a un profesor.Son siete horas de entrevista.M. MOUKHLES: Cada letra es una clase magistral por todo. Pero lo que más nos fascinaba es el artificio que hay alrededor, porque es una entrevista con una cláusula que decía que se haría pública cuando él muriera, y de repente él se suicida. Entonces, nos interesó mucho esta idea de decidir cuándo acaba tu relato, cómo dispones los elementos y cómo juegas a saberte explicar antes de marcharte. Hace cinco años que teníamos esta chispita, sobre todo para hablar del legado, de qué nos queda de la gente que ya no está, qué dejan conscientemente y qué dejan inconscientemente. También podría ser un legado más de cariz emocional, de decir que como él era uno tozudo y yo soy su hija, pues me ha quedado esa tozudez. Pero esta forma de hablar del legado, del testimonio y de la herencia que recibimos de las cosas nos atrajo.El Abecedario de Deleuze es el punto de partida y después la obra va por caminos inesperados.J.S.: En cada proyecto seguimos unos deseos. Partimos mucho de eso, de deseos. En esta ocasión, queríamos partir de unos personajes ficcionados y que fueran muy próximos a nosotros, pero en una época que no fuera la de ahora. En el fondo era una excusa para ofrecer la ambivalencia de saberes que el espectáculo plantea y que Pau explica muy bien: el saber intelectual y el saber popular.Atendemos a nuestros deseos y ponemos los personajes que nos atraenMiriam Moukhles¿Cómo se combinan?J.S.: El teatro es el lugar donde estos dos saberes están muy juntos. Aunque Deleuze era el primero que decía que la filosofía tiene dos lecturas, la filosófica y la no filosófica, como cualquier obra artística. No es necesario ser pintor para ver un cuadro de Picasso y emocionarte. O uno de De Staël, que es un pintor fabuloso y que hemos descubierto gracias a esta investigación.¿Cómo se les ocurren los personajes que van apareciendo?M.M.: El tipo de creación que hacemos es deleuziana, porque es rizomática.La conexión heterogénea.M.M.: Exacto. A partir del Abecedario, empezamos a ver personajes que nos llaman la atención, de una novela o de una película, porque son peculiares y nos inspiran. Y como atendemos los deseos, hay una vedette: porque siempre he querido hacer de vedette. Una vedette, con toda su irreverencia. También queríamos que saliera un pintor, un boxeador..., que sean sobre todo personajes que no están del todo dibujados. El boxeador, por ejemplo, aunque es campeón de Europa, tiene un anhelo, quiere hacer otra cosa. Eso nos interesa porque precisamente el Abecedario de Deleuze empieza con un punto de desencanto. Yo tengo toda mi energía enfocada en una cosa, pero la vida me está atravesando por otra parte.Lee también¿Todo esto no se va de lo que piensa el filósofo?M.M.: Es verdad que la selección es bastante friki porque es a partir de deseos e intuiciones, pero el Abecedario siempre está conectado con cosas que se mencionan. Con la vedette, nos burlamos, y es muy bonito.J.S.: Si el boxeador se llama Fred es por Fred Astaire, porque en la letra O, que habla sobre ópera, también habla de la música popular, de Édith Piaf y de Charles Aznavour.Muy heterogéneo, pero bien trabado.J.S.: El Abecedario nos ha servido como un marco de material, porque estaba todo.M.M.: Y es infinito. La gracia que tenía para mí esta entrevista es que empezaba con un concepto, pero esa palabra se convertía en mil historias. Son siete horas hablando.¿Si Deleuze viera su espectáculo, qué creen que pensaría?J.S.: No le gustaba nada el teatro. Hay un momento que habla de eso, y solo le gustaba el actor italiano Carmelo Bene. Yo no he visto nunca ningún espectáculo suyo, pero se ve que era un actor al que invocaba mucho... Deleuze es más de cine y tiene muchos escritos sobre el tiempo y el movimiento.M.M.: Yo creo que le gustaría. No hay que ser filósofo para acercarse a la filosofía. Eso dice él. Y entonces hemos intentado acercarnos a él a través de una obra de teatro. Yo creo que solo que viera que dos actores intentan rascar en su Abecedario para construir algo, como mínimo le haría gracia, espero. Mucho. Y si no, pues no lo sabremos nunca.Con el dramaturgo Pau Matas Nogué nos hemos entendido muy bien y haremos más cosasJoan SentísEs su creación, claro.J.S.: Sí, sí. El personaje que interpreto yo, Jan, está obsesionado con relacionarlo todo, con la muerte, con los conceptos, el típico sabelotodo.M.M.: Es un poco lo que pasa con la vida. A veces, cuando te metes mucho dentro de un proyecto, todo lo que ves a tu alrededor te resuena más. Y eso es también muy bonito. Él tiene su línea del Abecedario, pero se encuentra con alguien que lo intenta llevar hacia otro lado, y no para de relacionar lo que le dicen con lo que él es. Creo que es inevitable huir de ti mismo. Y eso también es bonito, la complejidad de asumir y de vivir interrupciones en tu vida. Paras y piensas si lo estás haciendo bien o estás quedando fuera de juego.J.S.: En el caso del personaje de Marian, va a un bar y conoce a una persona que le explica la vida y de golpe es un espejo suyo. Eso también pasa. A veces, con personas que no conoces, de sopetón te cuentas la vida y eso es bonito. Y también están los personajes que quieren ser otras cosas.¿Cómo ha sido la autoría a tres bandas con Pau Matas Nogué?J.S.: Nos hemos entendido muy bien: ha sido un encuentro. Lo hemos escrito a seis manos y ha ido perfecto. Creo que con Pau volveremos a hacer algo, seguro.M.M.: La verdad es que tenemos un equipo muy chulo, y hacerlo en la Beckett como compañía residente también ha sido muy bueno, muy bien acompañados.Redactor de Cultura y coordinador de los libros de estilo de las ediciones en castellano y en catalán del diario. Profesor asociado de la UPF y miembro de la Secció Filològica del IEC