El guionista
Dan Fogelman fue inteligente al desmontar las expectativas con Paradise. Primero, si alguien pensaba que haría otro This is us después del apabullante éxito del drama familiar, presentó una serie con una premisa opuesta: el presidente de los Estados Unidos era asesinado y su jefe de seguridad, un
Sterling K. Brown salido de This is us, intentaba encontrar al autor del crimen.Y, si alguien confiaba después que estaba ante un thriller convencional, el primer episodio terminaba con una revelación atrevida: Paradise, en realidad, era un thriller de ciencia ficción y su ambiente residencial era el búnker donde se refugiaban los últimos supervivientes de la humanidad. Pero la cosa no se acaba aquí. La segunda temporada está siendo un festival por emocionante, clásica y por tener al espectador en vilo.Para qué disimular con el uso de flashbacks cuando 'Perdidos' convirtió en norma aquello que nos parecía excepcionalSu recorrido, de hecho, obliga a compararla todavía más con Perdidos, como si Fogelman hubiera hecho una versión acelerada y comprimida de la histórica serie de J.J. Abrams y
Damon Lindelof. Quiso meterse al público generalista en el bolsillo antes de que los alérgicos del género pudieran saltar del barco como ocurrió con Perdidos, que no se atrevió a mostrar el humo hasta la segunda temporada. Ahora que los tiene bien agarrados del pescuezo, Paradise muestra flashbacks con mensajes del futuro, muestra adultos que habían muerto y, bueno, nos dejó la semana pasada con Sinatra saludando a Alex en un cliffhanger de la vieja escuela.Se agradece que Fogelman, en vez de ser rompedor o transgresor, desarrolla Paradise desde el respeto reverencial por la televisión generalista, sus virtudes narrativas y el formato episódico. Recordemos, por ejemplo, cómo la primera temporada nos retrataba los personajes protagonistas a partir de flashbacks a lo Perdidos. Para qué disimular cuando Perdidos convirtió en norma aquello que nos parecía excepcional.¿Quién nos iba a decir que ya veríamos esto en la segunda temporada?
Disney+En esta segunda temporada, ha preferido disgregar los personajes con episodios más independientes o centrados en una trama en concreto. Así puede acumular y activar la emoción de forma más efectiva, sin cortar el pulso narrativo con las subtramas. El episodio de
Shailene Woodley en Graceland, para que nos entendamos, se puede mirar de tú a tú con el de
Carrie Coon en The Leftovers y el de
Nick Offerman en The Last of Us.Y, ahora que falta emitir solamente un episodio, la sensación de un servidor es que estamos ante la serie que entiende mejor el entretenimiento de siempre con sus héroes, sus cliffhangers, sus revelaciones administradas y el sentido del ritmo. Solo hay que ver cómo estaba estructurado el penúltimo episodio de la temporada: colocó los personajes en posición, subrayó los principales interrogantes, aumentó la tensión en los minutos finales y, con la cara de Julianne Nicholson iluminada, nos dijo básicamente “hasta la semana que viene” con la directa y juguetona mención a Alex.No quiere ser alta televisión. No quiere desafiar a nadie. Su forma de ser original y sorprendente, de hecho, es extremadamente convencional y previsible. Ojalá hubiera más series tan televisivas en el mejor sentido posible como Paradise.