El puente de
Zahrani divide dos "mundos". El que conecta esta regi�n sure�a del L�bano con la autopista que se dirige a
Beirut contin�a frecuentado por cientos de veh�culos. Esa normalidad se desvanece en cuanto se agarra el desv�o hacia
Nabatiyeh.Los cerca de 30 kil�metros que separan la costa de la localidad sure�a son un reflejo del paroxismo que ha comenzado a apoderarde de las regiones del L�bano m�s cercanas a
Israel, conforme el ej�rcito del pa�s vecino intensifica su ofensiva en el �rea fronteriza.Los veh�culos civiles casi desaparecen. Las que discurren a toda velocidad son las ambulancias, haciendo sonar sus sirenas. Tambi�n se ocultan los habitantes, si es que todav�a queda alguno y no ha huido de la zona. Aqu� todos los negocios est�n cerrados. Esta es una regi�n dominada por el sobrevuelo de los drones y los aviones
Israel�es.Lo �nico obvio son los estragos de la guerra. Todas las poblaciones del camino, desde
Zahrani" class="entity-link entity-location" data-entity-id="74112" data-entity-type="location">Deir el
Zahrani a
Habbouch o la propia
Nabatiyeh, muestran los destrozos que est�n dejando los bombardeos a�reos de
Israel.Hace s�lo algunas horas que los aeroplanos arrasaron una gasolinera y un edificio de dos plantas, que sigue humeando al costado de la carretera."Desde hace tres d�as, los aviones y los drones (
Israel�es) est�n sobrevolando las 24 horas"
Mona Abu Zeid, directora del hospital Al NajdahEl siguiente ataque, a pocos kil�metros, debe haber ocurrido hace escasos minutos. Una excavadora se encuentra desalojando los cascotes que bloquean la ruta. Hay que sortear los cascojos, bajo el zumbido perpetuo del avi�n no tripulado
Israel� que observa la escena. M�s adelante hay m�s edificaciones hundidas a ambos lados del asfalto."Desde hace tres d�as, los aviones y los drones (
Israel�es) est�n sobrevolando las 24 horas. Se ha complicado mucho", comenta
Mona Abu Zeid, directora del hospital Al Najdah, de
Nabatiyeh.Mona lleva viviendo en el centro sanitario desde el primer d�a de la contienda. Recibe a los periodistas con el mismo ch�ndal con el que duerme y unas enormes ojeras.Su equipo y las decenas de socorristas que habitan junto al edificio se han despertado sacudidos por un en�simo ataque
Israel� contra estos equipos de Protecci�n Civil."Han matado a un grupo de compa�eros en
Zawtar al Sharqiya. Estaban enterrando a una persona", alerta
Ismael Dayej, uno de los responsables de los equipos de socorro de esa localidad.Los visitantes se hab�an cruzado con un convoy de ambulancias, que marchaba hacia Sid�n. Eran las v�ctimas y deudos del segundo funeral desencadenado por el primero. En otro macabro hito de la presente guerra,
Israel acab� este s�bado con la vida de 5 miembros de la Protecci�n, justo cuando se dispon�an a enterrar a un civil en
Zawtar al Sharqiya.Un sangriento ataque que se inscribe en una de las jornadas m�s violentas de esta conflagraci�n, en la que la fuerza �erea de Tel Aviv acab� con la vida de m�s de una docena de civiles -seg�n los medios de comunicaci�n locales-, incluidos 7 rescatistas, tres periodistas y dos miembros del ej�rcito liban�s.Las exequias del difunto que llevaban a cabo los miembros de la Agrupaci�n Risala, un equipo vinculado al movimiento Amal -otra de las fuerzas pol�ticas que representan a la comunidad ch�a y que dirige el jefe del parlamento, Nabih Berri- en Zawtar ni siquiera eran las de alguien fallecido a causa de la guerra."Era una persona que sufri� una muerte natural. Los rescatistas hab�an contactado con el gobierno (liban�s) para que consultara si era posible llevar a cabo el funeral (
Beirut suele coordinar los movimientos de ambulancias en el Sur con las fuerzas de Naciones Unidas e
Israel) y recibieron permiso para ir al cementerio. Pero los mataron", indic� Hassan Abdallah, el religioso que ofici� el segundo entierro, el de los 5 socorristas.�No me puedo creer que est�s muerto!"Cientos de personas se hab�an congregado a las 13:00 en el camposanto de Sid�n, a 30 kil�metros al norte de
Nabatiyeh, apesadumbrados por la noticia.Los familiares de los difuntos fueron llegando poco a poco, rotos por el dolor. Algunas f�minas ten�an que ser casi llevadas en volanda, a punto del desmayo."�Por qu� te has ido tan pronto, Hassan?�No me puedo creer que est�s muerto!", clamaba a gritos una de las se�oras refiri�ndose a una de las v�ctimas, Hassan Moussa.Con los ojos enrojecidos, los compa�eros de los desaparecidos explicaron que los 6 socorristas -uno sobrevivi�, aunque sufri� heridas- eran los "unicos presentes en el cementerio". "No queda nadie en Zawtar. S�lo una familia. Era una ambulacia y 6 socorristas perfectamente identificados con sus chalecos verdes (chill�n). Un tanque comenz� primero a disparar alrededor del cementerio y despu�s les atac� el dron. El �nico superviviente nos llam� por tel�fono para que le rescat�semos", indic� uno de los rescatistas, de 37 a�os, que no quiso ser identificado.Los chillidos de los familiares se reproduc�an a intervalos. Pero el siguiente sobresalto no estuvo relacionado con estas exequias sino con las pr�ximas, las que servir�n para enterrar a Ali Choeib, Fatima Fatouni y el camar�grafo que les acompa�aba, el hermano de esta �ltima, Mohammed Fatouni.Una de las periodistas presentes en el camposanto de Sid�n se derrumb� entre sollozos al conocer la noticia de que el tr�o y su ch�fer hab�an sido alcanzados pocos minutos antes por misiles en Jezzine, tambi�n en el sur del pa�s.Un v�deo que recoge el suceso permite ver c�mo el coche de los informadores es alcanzado por un segundo cohete, mientras que el resto de autom�viles situados en las inmediaciones no sufren da�o alguno. Los cuatro murieron consumidos por las llamas.El asesinato de periodistas a manos de las fuerzas
Israel�es ha sido una constante tanto en la guerra del L�bano -en la �ltima acab� con la vida de 13, seg�n la contabilidad de L'Orient Le Jour- como en el genocidio de Gaza, donde las v�ctimas mortales de esta profesi�n fueron 261, de acuerdo con las cifras que maneja la Federaci�n Internacional de Periodistas. Los ataques predemitados contra periodistas son consideradoros un crimen de guerra.En este caso,
Israel justific� el homicidio diciendo que uno de los ocupantes del veh�culo, Ai Choeib -un conocido reportero de la cadena Al Manara, plataforma de propaganda de Hizbul�-, era un "terroristas disfrazado de periodista". Seg�n esa tesis, que publicaron los medios
Israel�es, Choeib supuestamente era un "miembro de la unidad de inteligencia" de las fuerzas especiales de esa agrupaci�n armada. Los militares no presentaron prueba alguna que confirmara tal aserci�n y tampoco hicieron menci�n al motivo utilizado para poner fin a la vida de los dos Fatouni o su ch�fer.Pese a las graves diferencias pol�ticas que mantiene con Hizbul�, tanto el presidente del L�bano, Joseph Aoun, como su primer ministro, Nawaf Salam, criticaron duramente la acci�n
Israel�.Para Aoun se trata de un "delito flagrante". "Una vez m�s, la agresi�n
Israel� viola las normas m�s b�sicas del derecho internacional, el derecho internacional humanitario y las leyes de la guerra", agreg� el jefe de estado.Por su parte, el primer ministro record� que "atacar a periodistas constituye una grave violaci�n del derecho internacional humanitario".La escalada de la violencia promovida por la fuerza a�rea
Israel� se produjo al tiempo que aumentaban las bajas de su ej�rcito en el sur del pa�s �rabe. Los uniformados -que ya han perdido 4 soldados en las �ltimas jornadas- admitieron que hab�an sufrido casi una decena de heridos en las �ltimas horas, ante la fiera resistencia que est�n oponiendo los militantes de Hizbul�.Los medios libaneses indicaron que los aeroplanos de Tel Aviv hab�an arremetido contra varias decenas de localidades en el sur, en su esfuerzo por doblegar la oposici�n de los paramilitares dirigidos por Naim Qassem."Todo ir� a peor"Los ac�litos del grupo vinculado a Ir�n difundieron un comunicado en el que dijeron haber tendido una "emboscada" a los militares
Israel�es cerca de la aldea de Taybeh -a pocos kil�metros de la linde divisoria-, que "caus� numerosas bajas" entre sus fuerzas "oblig�ndoles a evacuar a sus muertos y heridos bajo fuego intenso y una cortina de humo. Los soldados
Israel�es fueron atacados con cohetes, proyectiles de artiller�a y drones".En la entrada de la sala de urgencias del hospital de Najdah, en
Nabatiyeh, un enorme cartel recuerda la estrecha colaboraci�n que mantiene este centro sanitario con la Generalitat de Catalu�a y otras ONGs y agrupaciones catalanas.Su m�xima responsable, la citada doctora
Mona Abu Zeid, precisa que el pasado mes de febrero ten�an que haber iniciado otra campa�a de concienciaci�n orientada a las mujeres de
Nabatiyeh, subvencionada por estas organizaciones espa�olas."Estaba destinada a educarlas sobre los derechos de las mujeres y cuestiones sanitarias. Por supuesto, tuvimos que anularla", dice.Ahora, la �nica prioridad para Abu Zeid y sus 94 empleados -antes de la guerra trabajaban 277- es prepararse "para lo peor". "Sabemos que eso es lo que pasar�, que todo ir� a peor", sentencia.