Actualizado S�bado, 28 marzo 2026 - 07:21Rara vez hab�a generado tanta pol�mica preventiva y provocado tantos r�os de tinta una visita de Estado sobre la que ni se ha producido anuncio ni mucho menos confirmaci�n oficial. Pero se da por hecho que el rey
Carlos III se embarcar� en apenas unas semanas en su viaje al exterior m�s comprometedor desde que asumi� el trono, en oto�o de 2022. Estados Unidos es el destino. Y las circunstancias no pueden ser m�s complicadas para la Monarqu�a brit�nica, ya que lo que se viene dise�ando con gran discreci�n desde hace muchos meses como el gesto simb�lico de mayor calado para visibilizar la vieja "relaci�n especial entre
Washington y Londres", dado que la visita del soberano tiene como trasfondo las celebraciones por el 250� aniversario de la independencia estadounidense, se ha convertido en un laberinto de dif�cil salida para
Carlos III por la guerra en Ir�n y las incendiarias andanadas que Trump est� dedicando al Gobierno de Starmer por su posici�n ante la contienda en Oriente Pr�ximo.Que la Casa Blanca y Buckingham est�n demorando tanto el anuncio se explica por la enorme tensi�n que est� provocando el asunto. En el Reino Unido, no faltan voces que llevan desde comienzos de marzo exigiendo la suspensi�n de los planes.
Edward Davey, el l�der de los Liberal Dem�cratas, fue el primero en reclamar al primer ministro
Keir Starmer la cancelaci�n de la visita en plena "guerra ilegal" contra la Rep�blica Isl�mica y como reacci�n a los "insultos repetidos" del mandatario norteamericano al pueblo brit�nico. Y le han seguido otros dirigentes como la diputada laborista
Emily Thornberry, que pide un retraso de la visita "para evitar que Sus Majestades se sientan avergonzados", o su hom�logo conservador
Simon Hoare, que ha llegado a afirmar en redes que "el mundo civilizado no puede tratar m�s con Trump".Pero a nadie se le escapa que se trata de una patata m�s que caliente para Downing Street y el propio Palacio de Buckingham. Que Londres decidiera unilateralmente que los reyes no crucen finalmente el charco en abril ser�a una estocada al orgullo del inquilino de la Casa Blanca de impredecibles consecuencias, que da�ar�a de modo m�s que significativo la hoy deteriorada relaci�n bilateral. Para el presidente republicano, convertirse en el anfitri�n del actual sucesor de Jorge III -el monarca que ocupaba el trono ingl�s cuando las 13 colonias norteamericanas declararon su independencia de Gran Breta�a el 4 de julio de 1776- y festejar ante sus narices la hegemon�a sin rivales que hoy ostenta en el globo Estados Unidos es m�s que un sue�o cumplido. Una oportunidad m�s de Trump para relamerse como due�o y se�or del planeta ante un emperador venido a menos, que es lo que representa en estos d�as el titular de una potencia venida a menos como el Reino Unido.Advertencia del embajadorTal es la presi�n que el embajador estadounidense en suelo brit�nico, Warren Stephens -rico empresario y financiero muy pr�ximo a toda la familia Trump-, ha advertido esta semana, con tono poco diplom�tico, que una hipot�tica cancelaci�n del viaje de
Carlos III y Camila "ser�a un grave error". As� se expres� durante una conferencia empresarial en Londres en la que, c�mo no, fue preguntado por los rumores sobre una suspensi�n, que �l prefiri� desechar. "Creo que [el rey] ir� a Estados Unidos y que ser� un viaje muy significativo para �l", subray�.A los ciudadanos brit�nicos, sin embargo, maldita la gracia que les hace. Hasta el 49% se oponen a que el monarca se desplace en las actuales circunstancias a
Washington, y s�lo el 33% est� de acuerdo en que lo haga, seg�n la �ltima encuesta difundida el jueves por YouGov. El rechazo es abismal entre los votantes del Partido Verde (70%), del Partido Liberal Dem�crata (65%) y del Laborista (62%). Incluso entre los simpatizantes del Partido Conservador son m�s, el 45%, los que no desean el viaje, que los que lo apoyan, el 43%. La excepci�n se da entre los seguidores del ultra Reform UK, con un 63% que aplauden el encuentro entre
Carlos III y Trump. No en vano, su l�der, Nigel Farage, ha sido uno de los pol�ticos m�s alineados con el republicano en Europa, si bien en los �ltimos d�as hace malabarismos para justificar su sinton�a y a la vez rechazar que el Reino Unido se involucre en una guerra que "no es la suya".Aunque la visita de Estado se haya acabado convirtiendo en una encrucijada para el jefe de los Windsor, su concepci�n buscaba seguir profundizando la relaci�n entre los dos pa�ses y resultaba l�gica como devoluci�n de la visita del mismo rango que Trump realiz� al Reino Unido en septiembre. Fue aqu�l un gesto excepcional con el que Buckingham despleg� todo su cortejo al estadounidense, ya que �ste se convirti� en el primer mandatario mundial que repet�a una visita de Estado a Londres -ya hab�a hecho una anterior, en 2019, con Isabel II como anfitriona-. Como sus predecesores, el laborista Starmer jug� la carta de la exquisita diplomacia blanda de la Monarqu�a -Trump nunca ha disimulado su fascinaci�n por la familia real brit�nica- para un acercamiento con la Casa Blanca del que se sent�a m�s que necesitado en plena guerra arancelaria.Del programa del viaje todav�a fantasma se ha ido filtrando, parad�jicamente, casi todo ya. Trump va a extender kil�metros de alfombra roja al monarca para agasajarle, aunque muchos analistas advierten de que presumiblemente no desaprovechar� la ocasi�n tanto para tratar de epatarle con el inigualable poder�o militar y econ�mico de su pa�s como para lanzar dardos contra el Gobierno Starmer, lo que dejar�a al rey en una posici�n m�s que inc�moda, obligado como est� a sortear las cuestiones pol�ticas espinosas.
Carlos III y Camila ser�n recibidos en la Casa Blanca, donde les aguarda una visita guiada m�s que excepcional, y protagonizar�n un banquete de Estado que promete emociones fuertes. Se espera, igualmente, que el monarca se dirija en el Capitolio a una sesi�n conjunta del Senado y la C�mara de Representantes, probablemente el 27 de abril. Los reyes tendr�n tambi�n agenda en Nueva York, incluida una ofrenda floral ante el Memorial por las v�ctimas del 11-S. Los medios estadounidenses tambi�n han especulado con el deseo de
Carlos III de desplazarse alguna jornada a alguna zona rural del pa�s. La agricultura ecol�gica y el medio ambiente son dos de sus intereses m�s recurrentes.La difunta Isabel II tambi�n realiz� una visita de Estado con motivo de las celebraciones del bicentenario de Estados Unidos, en 1976. Y la de
Carlos III y Camila no ser�a la �nica visita de los Windsor a la ex colonia este a�o. Porque casi m�s expectaci�n despierta la presencia casi segura del pr�ncipe Guillermo en junio en la ceremonia de inauguraci�n y algunos partidos del Mundial de F�tbol. Todo si la guerra de Ir�n y la impulsiva lengua de Trump no lo impiden.