Cada ma�ana y cada tarde, el parque de Pe�uelas, en
Arganzuela, se llena de vida. Vecinos que pasean, jubilados que ocupan sus bancos, ni�os que corretean por los parques infantiles mientras sus padres charlan en corrillos. Pero cuando cae la noche, la perspectiva para algunos cambia. Porque basta apartarse un poco de los senderos principales para encontrar, entre arbustos, una problem�tica compleja de atender para cualquier Ayuntamiento: basura acumulada y tiendas de campa�a donde pernoctan individuos cada madrugada. El mismo espacio. Otra cara."
Arganzuela, y
Madrid en general, tiene el problema del sinhogarismo. Se van cerrando parques, como el de la Chimenea que se vall�, y estas personas se van desplazando... Tiene una soluci�n complicada ya que se necesitan mayores recursos sociales", cuenta a este diario
Susana de la Higuera, presidenta de la asociaci�n
Pasillo Verde Imperial, que desde 1999 busca canalizar las demandas vecinales en este distrito, el segundo con mayor presencia de sintecho en el a�o 2025, solo por detr�s de
Centro.El perfil de estos ciudadanos es muy diverso, aunque mayoritariamente masculino: el 86% son hombres frente al 14% de mujeres, seg�n apuntan fuentes municipales. Estas mismas agregan que el 44% de ellos presenta adicciones y que un 19% padece alg�n tipo de enfermedad de salud mental.Tienda de camapa�a en el parque de Pe�uelas donde pernocta un var�n.E. M."La actuaci�n en los asentamientos de personas sin hogar es lenta y compleja, pero el
Madrid" class="entity-link entity-organization" data-entity-id="48844" data-entity-type="organization">Ayuntamiento de
Madrid est� enfocado en anteponer siempre la dignidad de estos individuos y de proporcionarles la atenci�n social que necesiten. Estas acciones requieren de tiempo, hay que ganarse su confianza y crear un v�nculo con el objetivo de que acepten ser atendidos en los recursos municipales", valoran desde el �rea de Servicios Sociales del Consistorio, asumiendo que es su labor tambi�n "proteger el correcto uso del espacio p�blico".Pero algunos residentes est�n cansados de esperar, como es el caso de los residentes de
Acacias, 24, quienes contemplan cada ma�ana, bajo sus ventanas, las rutinas de un var�n rumano, de unos 50 a�os, que lleva "m�s de 14 meses" instalado en esta acera donde "ocupa varios metros con un somier, mantas y bidones de agua"."Nunca levantamos nuestras persianas antes de las 11.00 horas... Es totalmente indecente. Ese se�or orina y defeca al lado de la acera, se masturba sin importarle que pase gente al lado, se cambia de ropa ah� mismo... No hay derecho a que mis hijos tengan que ver eso", protesta una de las residentes que vive en el edificio adyacente. Esta mujer admite que, cuando el hombre lleg� a su calle para pedir en el Ahorramas que tiene frente a su asentamiento, le daba algo de dinero. Por entonces, cuenta, a�n no hab�a desplegado todo su mobiliario. "Cuando vi que ya se instalaba definitivamente, mi opini�n cambi�. Tiene cinco carros. Cada vez que hay un protocolo del Ayuntamiento, para sanear la zona, dos compa�eros le ayudan a moverlos. Pero, tras la limpieza, se vuelve a instalar a las pocas horas...", se�ala.Otros vecinos de la misma urbanizaci�n apuntan que "esto est� provocando un gran problema de salud p�blica". No entienden c�mo sus protestas ante la Junta Municipal del Distrito han ca�do en saco roto ya que, "por culpa de los malos olores y la suciedad, hemos tenido presencia de ratas en la zona". "En la puerta de nuestro garaje tuvimos que colocar una especie de red para que no se colaran roedores... Somos conscientes de la mala situaci�n que atraviesan estas personas y no tenemos nada contra ellas, ojal� se les pueda ayudar, pero las administraciones tienen que entender que nosotros no podemos seguir viviendo as�", exponen, resaltando "la p�sima imagen que supone tanto para
Arganzuela como para
Madrid tener a alguien instalado en plena calle
Acacias".La presidenta de la asociaci�n
Pasillo Verde Imperial indica que esta problem�tica "siempre sale" en las reuniones trimestrales que llevan a cabo con Polic�a Nacional y Municipal, admitiendo que es "un drama social muy grande". Y concluye: "En el Jard�n de Palestina, al lado de Delicias, tambi�n hay un grupo de personas sin hogar. Y justo frente a este asentamiento se est�n construyendo unos pisos de un mill�n de euros. Eso es flagrante".