La reciente eliminatoria entre el
Real Madrid y el
Manchester City de la
Champions League se recordará por ser la tercera eliminación consecutiva del equipo mancuniano a manos de los madridistas, por los tres goles de
Federico Valverde en el partido de ida y por una camisa. Concretamente, un modelo de cuadros de la marca sueca
Our Legacy, elaborado en franela y perteneciente a la temporada otoño/invierno de 2024, que vistió
Josep Guardiola, entrenador del City, en el segundo partido de la eliminatoria. Una elección inusual para un evento deportivo de máxima repercusión que provocó una cantidad de comentarios y artículos desproporcionada para tratarse de una camisa. Unas reacciones que además se dividieron en dos bandos opuestos: mientras el sector futbolístico tradicional se tomó con sorna la vestimenta de Guardiola, llegando a vincular su presunta falta de seriedad con una actitud de pasotismo, los círculos del menswear dentro y fuera de
España aplaudían el atrevimiento de Guardiola. “¡Ayuda, me estoy obsesionando! ¿Ha contratado Pep Guardiola a un estilista?”, se preguntaba la edición británica de
GQ. En efecto, ni la camisa era lo primero que Guardiola encontró en el armario, como bromeaban muchos de los fans del fútbol en redes, ni nada de su outfit -que combinaba la camisa oversize con pantalones gris oscuro y botas rojas- era casual. Las piezas informativas que proliferaron horas después del partido se encargaron de indicar que se trataba de modelo de
Our Legacy, una firma de moda sueca que lleva en activo desde 2005 y que, desde entonces, ha adquirido primero un estatus de culto y, en los últimos años, una popularidad creciente. No tanta, sin embargo, ni tan amplia como la que proporciona un escaparate global como la
Champions League. Como explicaba el periodista
Daniel-Yaw Miller en
The Guardian, la vestimenta de Guardiola podría interpretarse como un mensaje: “En el caso de Pep, parece que ha soltado el freno de mano. Se nota en cómo trata a sus jugadores, en sus ruedas de prensa y, ahora, en lo que se pone”, explicaba. Ya se trate de una nueva etapa en la carrera de Guardiola o no, la elección del entrenador del
Manchester City es uno de esos momentos que enfrenta a dos maneras de entender el estilo masculino: el que aboga por unos códigos inmovilistas y el que los reinterpreta. “A mí me llamó la atención que él llegase a ese tipo de piezas, pero
Our Legacy ya estaba en un momento muy fuerte mucho antes de esto”, explica Óscar Gala, propietario de Mini Shop. Esta tienda madrileña, pionera del streetwear en
España, fue uno de los primeros lugares fuera de Escandinavia en los que se vendieron sus prendas. “Nosotros la tuvimos desde su primera colección. Los tres dueños y fundadores son amigos míos desde hace mucho tiempo. Viajé a una feria que había en Dinamarca en la que ellos presentaron su primera colección. Allí nos hicimos amigos y empecé a trabajar con su marca”, recuerda. Conexión nórdica-estadounidense Fundada inicialmente por Cristopher Nying y Jockum Hallin, Richardos Klarén se unió poco después tras pasar por otra firma clave de la moda escandinava, Acne Studios. Para Gala, la conexión con su manera de entender la moda se cimentaba en una referencia común. “Para Mini Shop, desde siempre, nuestra interpretación del estilo Ralph Lauren es casi como una religión. Ellos andaban igual, eran fans de Ralph Lauren, de un estilo americano”, apunta. Desde entonces, la marca ha evolucionado mucho, en un periodo en el que el streetwear y el lujo se han ido encontrando hasta muchas veces hacerse casi indistinguibles. “Cuando empezaron eran como un Acne menos frío, con una parte de básicos muy buena, un poco menos nórdica y más occidental. Tenían unas calidades muy buenas a un precio fantástico. Luego decidieron dar un paso adelante, ir de
Suecia a París, cuando París se convirtió en el centro mundial del streetwear. Pero no se quedaron allí y decidieron trasladarse a Milán. Ahí intentaron hacer un cambio de producto, lo hicieron un poco más sofisticado, trabajaron en el producto e incrementaron el precio. Ahí se empezaron a hacer un hueco en boutiques más prestigiosas”. En ese proceso de sofisticación,
Our Legacy encontró una identidad basada en reinterpretar códigos, siempre con esa inspiración en una cierta tradición estadounidense. “Yo creo que el éxito y la diferencia de
Our Legacy viene de ahí, de esa conexión un una estética rural americana”, señala el responsable de Mini Shop (Madrid), uno de los puntos de venta de la marca en
España. “Hay un vínculo muy fuerte entre los nórdicos y Estados Unidos. De hecho, hay muchos músicos de country americano que han ido a pasar sus últimos días a
Suecia, como Lee Hazlewood. Mi idea de
Our Legacy es que han creado un personaje, una mezcla de cowboy y vikingo. Por ejemplo, la camisa de Guardiola tiene ese estilo oversize muy en el big shirt de Ralph Lauren de mediados de los ochenta. Además es una franela americana, con un tratamiento del tejido y tintes increíbles, en el que teóricamente cuando se vaya yendo el tinte va a salir el color original de la tela”. Según la descripción de la prenda en la web de la marca, el tratamiento de tinte hace que cada una de las camisas tenga un acabado ligeramente diferente. Fútbol y moda, extremos que se tocan La ya célebre camisa que vistió Guardiola no solo ha servido para poner en el mapa del público masivo y alejado de los códigos de la moda a una marca como
Our Legacy, sino que también nos habla de su relación compleja con el mundo del fútbol. “Lo que el gran público percibe de la camisa, más que nada por su fitting, para nosotros es algo muy normal”, reflexiona Óscar Gala. “Ha habido mucho meme, mucha noticia de la camisa de 290 euros de Guardiola y cosas así, pero lo cierto es que muchos jugadores de fútbol y gente famosa llevan ya mucho tiempo consumiendo
Our Legacy”. En efecto, al mismo tiempo que una camisa de cuadros oversize, puesta en un contexto de máxima repercusión, le resulta chocante a gran parte del público del fútbol, gran parte de los protagonistas de este deporte llevan tiempo acercándose a marcas no solo pertenecientes al lujo, sino más de culto. “En este caso ha dado la casualidad de que se ha hecho más público por el personaje, por el tipo de la camisa y por el tipo de marca. Pero cuando David Beckham llegó a Madrid, una de las primeras cosas que hizo fue venir a visitarnos”, recuerda Gala. “Ahora es más público por las redes sociales, pero muchos futbolistas siempre han estado ahí, es una base de clientes para tiendas como la nuestra”. Él nos da un ejemplo muy visible. “Sergio Ramos siempre nos ha comprado mucha ropa. Siempre se le ha criticado por su manera de vestir, pero desde hace muchos años me ha demostrado una inquietud, ha venido a la tienda y ha escogido piezas especiales. Una vez compró una camisa de una marca americana, Gitman Bros, un patrón de camisas con prints muy especiales, de tela antigua y con cabezas de leopardo. Cuando salió con ella le dieron una leña que no te puedes imaginar. Pues esa misma camisa la llevaba Pharrell Williams en un videoclip, con un cárdigan de Comme des Garçons. Ese año, a Pharrell le nombraron el hombre mejor vestido del mundo. Ellos están acostumbrados, yo trabajo con muchos futbolistas y artistas y a ellos les da igual, aunque ahora todo está más polarizado”, concluye.