El juicio que arranca a la vuelta de Semana Santa en el
Tribunal Supremo contra quien fuera uno de los hombres fuertes del presidente del Gobierno en la anterior legislatura va a poner negro sobre blanco cómo se corrompe al más alto nivel. Durante un mes que durará la vista oral, los testigos, agentes, peritos –75 en total, incluyendo al ministro de Política Territorial Ángel Víctor Torres y la presidenta del Congreso y expresidenta de Baleares
Francina Armengol– e incluso los propios acusados permitirán hacer un dibujo bastante fidedigno de cómo funciona la corrupción en
España. Hasta ahora, los principales casos ya enjuiciados han girado, sobre todo, en torno a alcaldes o presidentes autonómicos corruptos de asuntos que, cuando han llegado a juicio, en ocasiones han pasado incluso décadas .Pero este juicio es excepcional porque se va a retratar la corrupción de un ministro: cómo recibió sobres, cómo se dejó corromper con dinero, mujeres y otros menesteres, cómo lo hizo aprovechándose de la confianza puesta en él por el líder del partido en el Gobierno central, cómo utilizó las instituciones públicas para su enriquecimiento personal y espurio y para beneficiar a terceros.Si
Pedro Sánchez sospechaba algo y eso provocó su fulminante cese en julio del 2021 como titular del ministerio y su cargo en el
PSOE es algo que se desconoce. Pero la realidad es que la
Fiscalía Anticorrupción y la unidad central operativa (UCO), en algo más de dos años desde que dejó el Ejecutivo y el
PSOE, los atrapó. La investigación ha permitido destripar cómo un reducido grupo de personas y en tiempo récord logró corromper a un ministro. El juicio tendrá un testimonio clave para conocer estos detalles: el empresario
Víctor de Aldama. Él fue quien se acercó a
José Luis Ábalos, quien le ofreció dinero, regalos, casas, vacaciones, a cambio de hacerle rico con contratos. Era sencillo porque en
España asolaba una pandemia y las instituciones estaban desesperadas con la búsqueda de material médico. Aldama entregó dinero mensual a Ábalos y a García, pagó vacaciones y pisos de alquilerEso permitió hacer contratos de emergencia sin los controles preceptivos y que algunos se lucraran. Y este corruptor lo ha reconocido, ha confesado, ha llegado a un trato con la Fiscalía y dará todos los detalles. Este relato está basado en el escrito de acusación de Anticorrupción y en los autos judiciales del juez que ha instruido la causa en el Supremo,
Leopoldo Puente, y está pendiente de ser enjuiciado a partir del 7 de abril. Será entonces cuando la Sala de lo Penal fijará los hechos probados:Paso 1 La captaciónDurante los viajes por
España junto a Sánchez para apoyar su candidatura a secretario general del
PSOE en el 2017, Ábalos conoció al diputado navarro Santos Cerdán. Ambos fueron elegidos secretario de organización y secretario de política territorial, respectivamente. Cerdán tenía un hombre de confianza, Koldo García Izaguirre. Se lo presentó a Ábalos y le recomendó confiar en él. Eso hizo. Le contrató como conductor, a cargo del
PSOE nacional, se lo llevó a Madrid e hicieron buenas migas. Se convirtió en su sombra, día y noche, y eso le fue recompensando. Cuando Ábalos fue nombrado ministro de Transportes, gestionando uno de los ministerios con mayor presupuesto, García fue nombrado asesor y, para redondear su salario, consejero de Puertos del Estado y de Renfe. Después se ha sabido que Cerdán manejaba los hilos de García y de Ábalos. Él era la cabeza pensante de este trío y quien desde fuera decidía los amaños.Paso 2: Aldama a escenaVíctor de Aldama es un empresario que sabe que uno de los atajos para lograr contratos y éxito en el mundo empresarial es “comprando” a los políticos. Su hermano Rubén era escolta de Ábalos, hizo amistad con García y ahí tuvo su ventana de oportunidad.Paso 3 Lo que Aldama dioDespués de agasajarles durante un tiempo, el empresario empezó con la corrupción propiamente dicha: pagó 10.000 euros al mes a García desde octubre del 2019. En billetes. A veces iba directamente al ministerio para entregárselos, otras utilizó al hermano de Koldo, Joseba. Y en dos ocasiones la entrega se hizo en República Dominicana. Además, a Ábalos le resolvió un asunto personal, pagándole un alquiler en el centro de Madrid para su amante –ya que seguía casado–.Total: 82.000 euros abonados.Paso 4 Lo que Ábalos firmóAldama hizo una inversión de futuro. Esas ayudas al ministro y a su hombre de confianza tendrían una contraprestación que se tradujo en un contrato de 34,2 millones de euros firmado por Puertos del Estado por la compra de 8 millones de mascarillas a su empresa, Soluciones de Gestión, en marzo del 2020. Al mes siguiente, el Ministerio de Transportes le dio 3,4 millones de euros en otro contrato. Y ese mismo mes, García gestionó a Aldama un contrato con el Gobierno de Canarias por 12,2 millones de euros y otro en Baleares por 3,7 millones.El acusado
Víctor de Aldama relatará en el juicio cómo corrompió al entonces ministro José Luis ÁbalosPaso 5 Mordidas extraordinariasAldama pactó con Ábalos y García una serie de pagos fijos, una especie de sobresueldo. Sin embargo, después vinieron otros pagos extraordinarios por trabajos excepcionales. Uno de ellos fue la intervención de Ábalos en el rescate de Air Europa. La aerolínea había contratado a Aldama como asesor, por 12.000 euros mensuales, y este , a cambio, tenía que mediar en el Gobierno, a sabiendas de sus buenas relaciones, para lograr una ayuda económica. Lo logró y a cambio: “Esto sale gratis por las molestias generadas”, así adelantó García al ministro que Aldama le pagaría unas vacaciones en Marbella. Siguiente gestión: Aldama necesitaba un contacto con Hacienda para retrasar el pago de una deuda y otro con Industria para una licencia de hidrocarburos –negocio que después llevó a Aldama a prisión por un fraude de IVA–: a cambio, Ábalos tendría un chalet en Cádiz.Paso 6 Los excesos de ÁbalosEn esta carrera de excesos de Ábalos dentro del ministerio, también utilizó su cargo para ejercer “presión moral” y colocar a sus amantes y amigas en empresas públicas, como Ineco o Tragsatec, y que cobraran un sueldo sin ni siquiera trabajar. Tres años de amaños, mordidas y descontrol se han traducido en una prisión preventiva para Ábalos y García desde noviembre; una petición de cárcel de 24 y 19 años y medio respectivamente –a los que se añaden los 7 años solicitados para Aldama–; y una acusación de ocho delitos, siendo el de organización criminal el más grave. Su defensa tiene una última oportunidad en el juicio que arranca en unos días.Testigo de juicios históricos: procés, 11-M, 17-A, Gürtel, Nòos o de los más sanguinarios etarras. Voy tras los casos de corrupción, de la política a lo empresarial y lo policial, para destapar todo tipo de abusos