Walker Evans (1909-1975) conocía el valor de la atención concentrada, una capacidad humana que en el siglo XXI está siendo amenazada por el exceso de imágenes digitales y distracciones superficiales. Decía Evans: “Mira fijamente. Es la manera de educar la mirada, y algo más. Mira fijamente, curiosea, escucha, espía. Muere sabiendo algo. No estarás aquí mucho tiempo”.Cuando era joven, Evans quería ser escritor. Concretamente, quería ser un escritor francés y bohemio. Y se fue a París, para emular los logros de Baudelaire y Flaubert. Sin embargo, en su camino internacional se encontró con otras artes y con un objeto que le cautivó: la cámara fotográfica. Las imágenes y los encuadres que podía componer en el visor le convirtieron, definitivamente, en un fotógrafo. Y, por cierto, muy norteamericano, pese a la influencia que ejercieron en él dos fotógrafos europeos,
Eugène Atget y
August Sander.
Pérez Siquier, fotografía de la serie 'La playa' '©
Pérez Siquier, VEGAP,
Barcelona, 2026 Había nacido en el estado de Misuri y murió en
Connecticut, su catálogo de 1938 publicado por el
MoMA de Nueva York se titulaba American Photographs y el tema principal de su obra fotográfica es la imaginería de la cultura estadounidense durante el siglo XX: los rótulos y anuncios comerciales, los paisajes urbanos, los coches y los cementerios de coches, ciertas arquitecturas locales, los hogares humildes, lejos de los espejismos que nos ha vendido Hollywood, o ese urbanismo caótico, con las viviendas situadas entre la fábrica y el cementerio.
Pérez Siquier es pionero de una línea que ha triunfado con
Martin Parr y sus fotos del kitsch globalO también la gente adormecida en los vagones del metro, la gente cansada y estoica después de horas y años de trabajo agrícola o urbano, trabajo duro, rutinario, mal pagado. Sus fotos más conocidas son las de las tres familias de agricultores de
Alabama –aparceros, no propietarios– realizadas en verano de 1936. Un reportaje para una revista, que no se publicó hasta 1960, en forma de libro.Su estilo se ha definido como “documental lírico”, pero participa también de un modo de observación más neutro, propio de la antropología cultural y el fotoperiodismo. La exposición de más de 200 fotografías que presenta KBr –comisariada por
David Campany–, demuestra que Evans fue un fotógrafo versátil. Y que algo bueno conservó de su primera vocación literaria.
Pérez Siquier, fotografía de la serie 'La playa' ©
Pérez Siquier, VEGAP,
Barcelona, 2026Fue amigo de escritores como Hemingway –compañero de copas y conversaciones en La Habana, hacia 1933– y James Agee, compañero de otros viajes. Pero más decisiva que sus amistades fue su actitud creativa: sus fotografías tienden hacia una precisión expresiva que es propia de la poesía.Esta relación se da también en otros autores, pues –como el vídeo y el cine experimental– la fotografía y la poesía tienen su fundamento en la imagen, que puede funcionar como metáfora, y también en la metonimia y la enumeración, figuras de concentración y de expansión definidas en el ámbito de la poesía verbal. Las fotografías de
Walker Evans tienden hacia una precisión expresiva que es propia de la poesíaY no es casual que la muestra fotográfica más influyente del siglo XX – The Family of Man , concebida por Edward Steichen y expuesta en el
MoMA de Nueva York en 1955–, fuese presentada por Carl Sandburg, un poeta al que –por cierto– muchos conocimos gracias a su amiga más célebre, Marilyn Monroe.Sin embargo, los principales referentes poéticos de Evans se ciñen a una cierta parquedad que apenas se despega de una visión realista de lo cotidiano. Sus fotos poseen una conciencia expresiva que puede recordar tanto a las sugestivas teorías poéticas de Wallace Stevens como a los poemas de William Carlos Williams, inteligentes, pero a menudo sin vuelo.
Walker Evans: ‘Cartel de película roto (Truro, Massachusetts, 1931)’©
Walker Evans Archive, The Metropolitan Museum of ArtLa parte más personal y pionera de su contribución fueron sus fotos de letreros, escaparates y carteles comerciales, una línea que inició en 1930 y con la que se anticipó al arte pop realizado mediante el collage, la pintura y la escultura (Richard Hamilton, Warhol, etc). La fotografía fue pionera de ese arte pop que se etiquetó muchos años más tarde. Y esta línea tuvo continuadores excelentes, como William Klein en sus fotos neoyorquinas (entre 1954 y 1958), Lee Friedlander, o America Sánchez en sus posteriores fotos barcelonesas: puro pop fotográfico.Carlos
Pérez Siquier (Almería, 1930-2021) vivió en un contexto histórico y geográfico muy distinto del de su colega norteamericano, y realizó su obra en una fase ya no pionera, sino bastante avanzada en la evolución del lenguaje fotográfico. En la muestra que presenta KBr podemos seguir su evolución, desde el reportaje neorrealista en blanco y negro de su excelente serie La Chanca (1956-1962), hasta una entonces inédita antropología cultural en clave de arte pop colorista y algo satírico, representada por su contribución fotográfica más relevante: La playa (1972-1980).
Walker Evans: 'Broadway, 1930’©
Walker Evans Archive, The Metropolitan Museum of Art..En esta serie, el fotógrafo almeriense fue pionero de una línea que años más tarde triunfó a nivel internacional con las fotos de turistas y del invasivo kitsch global realizadas por
Martin Parr. Siquier retrató en La playa las figuras y actitudes irrisorias y a veces algo grotescas de esa muchedumbre de bañistas que desde los años 60 hasta ahora invade cada verano las playas mediterráneas. Las que antaño todavía parecían paraísos, cuando había dunas y lirios donde hoy hay cemento y cuando las orillas olían a mar y no a crema bronceadora.Cabe destacar también su uso del color en unos años en que se pretendía que la fotografía artística tenía que ser en blanco y negro. En la serie Informalismos, de 1965, compuso encuadres abstractos de pinturas desconchadas, como había hecho antes Aaron Siskind en blanco y negro. Pero el fotógrafo andaluz lo hizo en color, en la gama de los muros de La Chanca , barrio entonces pobre de Almería. Ver su exposición justo después de la de
Walker Evans es una experiencia reveladora. Y, tras la mirada distante y anglosajona de Evans, se agradece la cercanía vitalista y mediterránea de
Pérez Siquier.
Walker Evans Now and then Comisario: David CampanyPérez SiquierColecciones Fundación Mapfre Comisaria: Eva M. VivesKBr Fundación Mapfre
Barcelona kbr.fundacionmapfre.org/ Hasta el 24 de mayo