Fue de las mujeres más elegantes de los años ochenta en
España y lo sigue siendo en la segunda década del siglo XXI. Una prueba más de que el tiempo solo coloca en su sitio lo que ha estado siempre bien puesto. Una larga carrera en el cine y la televisión y un sólido matrimonio, disuelto en 2009, con
Imanol Arias, hicieron de ella un rostro querido al que se ha visto madurar casi en tiempo real y que ahora podrá verse muy de cerca en la obra Género de dudas que se restrenó el 25 de marzo en el
Teatro Infanta Isabel de
Madrid. En su marquesina se anuncia “una tragicomedia sobre hipocresía y verdades ocultas”. Vega interpreta a Julia, la esposa de un político (
Pablo Carbonell) en plena campaña electoral, pero promete que no se ha inspirado en nada ni en nadie. “He sacado mi lado más femenino para crear a Julia, las referencias que se las pregunten a Pablo que el político es él”, tercia la actriz.'Género de duda's habla de secretos familiares que suele haber en muchas familias y de los que no se habla“Más que una tragicomedia diría que es una comedia con momentos trágicos, incómodos, que crean un espacio para que el público y los personajes se cuestionen qué es lo correcto y qué no”, define Pastora. Advierte que el público se sorprenderá del grado de implicación que se espera de ellos en una puesta en escena que rompe varias veces la cuarta pared. “Aparentemente es una obra típica de la alta comedia que tiene lugar en el salón de una casa, pero hay una sorpresa detrás de otra hasta el último minuto. No se van a aburrir.Género de dudas habla de secretos familiares que suele haber en muchas familias y de los que no se habla y también de giros inesperados de los acontecimientos que ponen patas arriba todo lo que parecía sólido.Vestido de ante entallado Mon & Pau, salón con pulsera Aquazurra y pendientes
Max Mara Félix Valiente¿Hay que contar todos los secretos?Llevo muchas representaciones de la obra y sigo dudando de si mi personaje tenía o no que haber contado su secreto. Creo que hay cosas que no hay que compartir con nadie, que son para ti. Sin embargo, hay una tendencia de querer juzgar al otro, de obligarle a contar, y yo me pregunto: ¿la gente que te quiere tiene que saber todo de ti?¿Tiene que saberlo?Pues creo que no. Tiene que haber un límite al contarle al otro quien eres. El mensaje final de la obra es claro: lo cuentes todo o no tienes que ser auténtico. ¿Cuánta gente pasa por el mundo sin haber sabido ser quien es? ¿Cuánta gente no ha sabido separarse? ¿Cuánta gente está viviendo con alguien que no quiere?Pastora que siempre ha sido de relaciones largas (
Imanol Arias, Juan Ribó, Darío Grandinetti) está disfrutando por primera vez de una luminosa soltería. “Nada que ver con lo que nos han contado a las mujeres, se disfruta mucho cuando no tienes que tener en cuenta a otra persona para todo, te enamoras de ti misma. Y eso hay que vivirlo o aprender a priorizarse estando en pareja. Algo que yo no he sabido hacer. Las mujeres tenemos esa asignatura pendiente, el amor romántico ha hecho mucho daño. Yo ahora estoy muy bien conmigo misma, aprendo todo el tiempo”.Dicen que los 50 son los nuevos 30, y los 60 los nuevos 40… ¿Se lo cree?Los 50 son los nuevos 30, sí, pero los tienes y todo el mundo lo sabe. Si miras la carrera de una estrella como Meryl Streep pues tampoco hace ya muchos papeles protagonistas, excepto ahora la segunda parte de El diablo viste de Prada. Las mujeres de más de 50 además del edadismo sufrimos machismo, ya no es solo la continuidad del trabajo sino lo que se escribe para los personajes femeninos a partir de determinada edad. Hay que asumir que esta profesión se parece mucho a la vida, a veces tienes un rol principal y otras eres figurante. Pero desde una perspectiva profesional mientras más experiencia acumulas tienes más herramientas y eres mejor actriz, y es injusto que hacerse mayor suponga cierta invisibilidad y dejar de ser interesante en la vida profesional y personal.En ‘Género de dudas’ explora un registro humorístico en que se le ha visto un poco menos, ¿Se siente cómoda en la comedia?Es cierto que la mayoría de mis personajes han sido dramáticos con escenas difíciles y duras, pero en mis tres últimas obras de teatro mis personajes han estado en clave de comedia. Todos los géneros tienen su dificultad, hay que construir personajes creíbles para que la gente se ría. Pienso que la comedia tiene una energía especial y unos ritmos que hay que respetar. Si no se cae todo. Pero la actriz Anabel Alonso que ha hecho el trayecto opuesto, de la comedia al drama, dice que ese viaje es más difícil. Yo creo que las actrices nos metemos en todos los berenjenales. Ir al teatro a hacer reír es una satisfacción.La obra también es un recordatorio acerca de la fragilidad de todo…Sí, deberíamos estar licenciados en incertidumbre. Todo puede irse a la mierda con una llamada o un watsap. Hay que vivir el presente y ser muy consciente de disfrutarlo porque nunca sabemos cuándo las cosas van a cambiar.¿Dice que no le gusta la palabra antiageing (antienvejecimiento)?No. ¿Por qué hay que combatir el envejecimiento? Una cosa es intentar estar lo mejor que uno pueda para su edad y otra que los viejos den repelús. No hay que frenar ni detener nada, ni ser anti nada… todos vamos a pasar por ahí. Envejecer es una liberación, siempre que tengas salud y energía, porque ya no tienes que gustar a todo el mundo. Es una maravilla poder ser como eres. Dijo Emma Thompson que la juventud está sobrevalorada.¿Se ve en un quirófano para una cirugía estética?Yo no lo he hecho, pero soy muy respetuosa con eso. No digo “de esta agua no beberé”. Tampoco sé qué tratamientos habrá dentro de diez años cuando yo tenga setenta y muchos. Digo “veremos” y siempre y cuando me reconozca en el espejo.Pero la melena sí la tiñe…No me apetece nada el momento de la cana. Y es una esclavitud cada 15 o 18 días. Pero de momento prefiero esa servidumbre.En plenitudKit de refuerzoLa etapa biológica que comienza con el fin de la producción de óvulos puede estar caracterizada por la lucidez, la libertad y el disfrute. Combatir los síntomas que lo estropean es posible.La menopausia es tan natural en la vida de una mujer como la menarquía y los años de menstruación. Tiene mucho de liberación, pero también de síntomas que pueden afectar a la calidad de vida (como toda etapa, por otro lado). Estudios de la Asociación Española para el Estudio de la Menopausia (AEEM) estiman que alrededor del 75 % de las mujeres experimenta sofocos en algún momento del climaterio, mientras que cerca del 40 % reconoce sufrir insomnio y más del 50 % reporta sequedad vaginal.Además, los datos demográficos aportados por el Instituto Nacional de Estadística (INE) muestran que aproximadamente un 20 % de la población femenina en
España tiene más de 50 años, lo que sitúa esta etapa como un fenómeno social de gran relevancia. En este contexto, no es casual que hayan proliferado espacios especializados, terapias integrativas y productos diseñados específicamente.Flavia, marca referente en nutricosmética que aborda la menopausia desde un enfoque integral, ofrece complementos alimenticios formulados con ingredientes como isoflavonas, vitaminas, melatonina o extractos vegetales, orientados a ayudar a equilibrar la actividad hormonal, mejorar el descanso, apoyar la salud ósea, favorecer el bienestar íntimo, suavizar los sofocos y contribuir al mantenimiento del deseo sexual.