HISTORIASHistoriaUn ensayo analiza su evoluci�n de ilusi�n a estafa y c�mo la
Iglesia,
Hitler y
Silicon Valley la han usado en su beneficio. "Hay una enorme brecha entre lo que piensa sobre el progreso la �lite de superricos y la mayor�a de la gente", dice su autorActualizado S�bado, 28 marzo 2026 - 22:41�La guillotina? �La bomba at�mica? �La Inquisici�n? �El gas Zyklon B? �Un Boeing 767 reconvertido en misil? �La m�sica de ascensor? �El cine-siesta? �Las gafas que hacen fotos? �Bluesky? �El paraguas para zapatos?Ni por asomo. Para
Samuel Miller McDonald, lo peor que se le ha ocurrido a la Humanidad en los �ltimos 5.000 a�os es la idea de progreso. En su nombre -alega- se han cometido genocidios, arrasado espacios naturales, movido (o directamente inventado) fronteras. Su equiparaci�n con prosperidad material, bienestar social y desarrollo tecnol�gico -contextualiza- se ha usado recurrentemente como zanahoria para hacernos avanzar hacia adelante. Y no siempre con prop�sitos nobles."Ha constituido la base sobre la que se han apoyado quienes han protagonizado descubrimientos cient�ficos de relieve o se han asomado a lo que hay m�s all� de la atm�sfera del planeta, pero tambi�n quienes han emprendido guerras mundiales y esclavizado a multitudes", matiza. Ese pero es la viga maestra del ensayo Progreso (Ed. Cr�tica), que este ge�grafo especializado en Ecolog�a Humana e Historia presenta con car�cter de enmienda y vocaci�n retadora, como quien se planta a pecho descubierto frente a un buld�cer en tercera."La f�rmula del progreso sigue ocupando un lugar central en sociedades y mentalidades de todo el mundo. No ha dejado de ser el marco subconsciente e impl�cito con el que entiende la mayor�a de nosotros cu�l es el lugar que ocupamos en la historia de nuestra especie y cu�l ha sido la trayectoria de nuestras sociedades a lo largo del tiempo", contextualiza antes de lanzarse a despotricar contra la narrativa del crecimiento infinito.Para saber m�sSamuel Miller McDonald sostiene que el progreso es una ficci�n interesada y peligrosa, no una ley natural ni una f�rmula matem�tica. Advierte que la fe casi religiosa en �l ha llevado a nuestra civilizaci�n al borde del precipicio. Y que, si no quiere acabar despe��ndose, m�s vale que empiece a pensar en una alternativa de forma urgente. Un posicionamiento pol�tico del que el autor es consciente al otro lado de la pantalla del ordenador.�Cu�ntas veces le han llamado anarquista, comunista, 'anticapi', neoludita o utopista?Seguramente, m�s de las que recuerdo...Miller McDonald retrocede hasta la ancestral Mesopotamia para explicar c�mo la combinaci�n de mitolog�a, habilidad para la extracci�n de recursos (que �l denomina "captura de energ�a" a lo largo de casi 500 p�ginas) y legislaci�n dio como resultado el nacimiento del progreso como construcci�n cultural. Un relato-se�uelo que despu�s se propag� por el pensamiento de Persia, el cristianismo primitivo y la geopol�tica de Roma, los vikingos y los califatos isl�micos.Con el transcurrir de los siglos, pas� de ser una aspiraci�n filos�fica a convertirse en una ideolog�a dominante que justific� la ejecuci�n de proyectos sangrantemente costosos en lo humano y lo medioambiental: la conquista de Am�rica, el engrase de la Revoluci�n Industrial, la utop�a hitleriana (en Mein Kampf se menciona progreso como impulso de la Historia una docena de veces), el parto gris del comunismo, la adopci�n del neoliberalismo como credo planetario, la trampa del capitalismo de la vigilancia..."La obsesi�n por la expansi�n y la extracci�n, esa idea de que podemos llevar la linde un poquito m�s lejos y sacar partido de la tierra de forma ilimitada, ha adoptado muchas formas a lo largo del tiempo", explica el ge�grafo por videollamada. Y pone un par de ejemplos casi antag�nicos. El cristianismo fue un veh�culo fant�stico para su transmisi�n en los tiempos del emperador Constantino (siglo IV d.C.)... y vuelve a serlo hoy con la reivindicaci�n de conceptos como destino manifiesto o tierra prometida. En paralelo, el Partido Comunista chino promueve sin rubor la acepci�n expansiva y extractiva de progreso desde que Deng Xiaoping enunci� en 1992 su famoso mandamiento: "Enriquecerse es glorioso".Miller McDonald, que mezcla en su alegato Historia, Filosof�a, Antropolog�a, An�lisis Econ�mico y Ecolog�a Pol�tica, no s�lo denuncia que se insista en vender el progreso con el chisporroteo efectista de la curva que no para de subir. Tambi�n se atreve a llevarle la contraria a pregoneros del Nuevo Optimismo como la web de estad�sticas Our World In Data o el psic�logo cognitivo Steven Pinker. �La reducci�n de la pobreza? �La ampliaci�n de la esperanza de vida? �El ensanchamiento de la justicia social? Para el ge�grafo formado en Oxford y Yale, las cifras que arrojan semejantes indicadores de bienestar no son m�s que espejismos. Incluso a la abolici�n de la esclavitud le pone pegas."Hoy, en n�meros absolutos, hay tres veces m�s personas esclavizadas que en el apogeo de la trata del Atl�ntico: en nuestros d�as viven en la esclavitud 40 millones de personas, o lo que es igual, una de cada 200 personas, sin incluir la esclavitud salarial, que obliga a participar en el mercado laboral por una miseria o por una retribuci�n que acto seguido se les roba, y que est� mucho m�s extendida", rechaza en Progreso. Y para apuntalar su negacionismo, remacha: "En la mayor�a de los casos, cuando alguien trata de convencernos de que la Humanidad ha progresado en el marco de un relato grandioso, lo hace en virtud de un plan ideol�gico. La gr�fica constituye la herramienta perfecta para la propaganda ideol�gica porque elimina toda complejidad y anima a quien la observa a no estudiar con demasiada atenci�n los datos en los que se basa ni en los m�todos empleados para obtenerlos o interpretarlos".Admite Miller McDonald que fue durante su doctorado en Oxford, despu�s de a�os de compromiso (y desilusi�n) con la protecci�n de la naturaleza, cuando se cay� del caballo: el progreso era una falacia. "Se me hizo m�s evidente que la infraestructura narrativa cuya verdad daba por sentada no ten�a por qu� ser un reflejo de la Historia ni de la realidad", escribe. "�Y si estos relatos no eran una ilusi�n, fruto de la tendencia del ser humano a la esperanza y al anhelo de un para�so, sino formas activas de propaganda? �Y si el propio relato era una maniobra ret�rica desplegada con fines pol�ticos de conquista y dominaci�n?".El momento exacto en el que la idea de progreso cambi� de v�a tiene nombre: la Gran Aceleraci�n. El crecimiento vertiginoso de la poblaci�n, la popularizaci�n del consumo y la urbanizaci�n a gran escala del hemisferio occidental a partir de los a�os 50 propiciaron el nacimiento de una clase media dispuesta a arrodillarse ante el storytelling �ureo del progreso. El impacto en los ecosistemas, ya tal.Miller McDonald cuenta que sus padres crecieron en este periodo hist�rico, donde el acceso masivo a la energ�a coincidi� con la distribuci�n keynesiana de la riqueza. Eso gener� confianza en el futuro y la creencia de que la siguiente generaci�n vivir�a mejor. "Pienso que fue una anomal�a surgida en aquel contexto de crecimiento y expansi�n. No creo que una percepci�n similar hubiera existido antes del siglo XX", sostiene. "Hoy muchos j�venes miran a su alrededor y dicen: 'Somos m�s pobres que nuestros padres con esta edad, tenemos una participaci�n mucho menor en la riqueza nacional'. Hay un estancamiento salarial y un desequilibrio entre trabajo e ingresos que no se puede consentir. Lo m�s preocupante para m�, y para otros muchos, son las tendencias que sugieren que debemos anticiparnos a rupturas en los aspectos fundamentales de la vida: el acceso al agua potable, al aire limpio, a la biodiversidad y a un sistema clim�tico estable, necesario para la agricultura".En la �ltima d�cada hemos presenciado c�mo la ultraderecha de EEUU y de Europa est� consiguiendo seducir electoralmente a la clase obrera precisamente porque �sta est� desencantada o frustrada con no poder acceder a unas m�nimas condiciones de bienestar. �O de progreso?Estamos viendo una repetici�n de lo que pas� a principios del siglo XX. Los mismos problemas de extrema concentraci�n de riqueza que condujeron a indicadores negativos de malestar. El fascismo fue una respuesta populista a aquellos problemas. Hoy tambi�n lo est� siendo. La izquierda se ha mostrado lenta para afrontarlos. Y cuando lo han hecho, como Sanders en EEUU y Corbyn en Reino Unido, han sido castigados por sus propios partidos.El autor-activista corrobora al final de su ensayo que incluso las agencias de espionaje y el complejo militar estadounidense han adoptado el discurso del progreso para blanquear sus actividades. Uno de los fabricantes de armas con los que Arabia Saud� ha hecho negocios para masacrar Yemen public� una nota de prensa titulada: Raytheon, considerado el mejor lugar para trabajar por la comunidad LGTB por d�cimo a�o consecutivo. La estrategia la aplican igualmente los oligarcas de
Silicon Valley. "Despliegan discursos tecnol�gicos de progreso por el mismo motivo que impuls� a las clases par�sitas del pasado", atiza de nuevo.El sociobi�logo Edward O. Wilson describi� la mayor amenaza para la humanidad con estas palabras: "Tenemos emociones del Paleol�tico, instituciones medievales y tecnolog�a de dioses". �C�mo de peligroso es el relato casi propio de ciencia ficci�n de Musk o Bezos para el ciudadano de a pie, que no tiene aspiraciones de viajar a Marte ni de descargar su conciencia en un robot y al que lo que le preocupa de verdad es poder pagar las facturas?Hay una enorme brecha entre lo que la �lite de superricos y la mayor�a de la gente considera progreso. En las encuestas no se ve demasiado apoyo a las misiones espaciales ni a la expansi�n de la IA.Anthropic ha sido declarada enemiga de la seguridad nacional por la Administraci�n Trump tras negarse a privar de 'conciencia' a la familia de modelos Claude. �Esta decisi�n es un ejemplo de lo que habr�a que hacer en favor del progreso, visto desde la perspectiva de la �tica?Me alegra comprobar que una empresa tecnol�gica est� dispuesta a enfrentarse a cualquier extralimitaci�n autoritaria, es algo que me encantar�a ver en todas las industrias. No soy optimista. OpenAI tard� poco en hacerse cargo de lo que Anthropic no quiso.Progreso llega a las librer�as cuando la escora ideol�gica se est� agravando. Por un lado est�n los partidarios de la Ilustraci�n oscura, la filosof�a ultracapitalista que aboga por el abandono de la democracia liberal y por la adopci�n de formas de gobierno autoritarias. Enfrente figuran los defensores del decrecentismo, la corriente de pensamiento que propone reducir voluntariamente el consumo de materia prima y energ�a para alcanzar un bienestar sostenible y frenar la crisis ambiental.
Samuel Miller McDonald dice practicar una "austeridad autoimpuesta" y no usar apenas veh�culos con motor de combusti�n. En el �ltimo cap�tulo ofrece algunas ideas para reorientar la idea de progreso hacia lo que denomina "comensalismo calculado".Mientras le�a el libro, ha habido muchas veces en las que se me ha venido una misma palabra a la cabeza: Trump. En su mandato, propuestas que usted defiende, como el 'Red Deal' o la devoluci�n de territorio a las naciones nativas de EEUU, suenan casi na�f.S�, casi ninguna es realista en una pol�tica dominada por Trump o por sus ideas. Empec� a escribir Progreso en 2020. No prev� lo absolutamente descabellado que pod�a ser un segundo mandato suyo. Tampoco es que fuera un gran fan de Biden, pero al menos defend�a un paradigma diferente. Lo que expongo es una declaraci�n de principios. Creo que es importante aferrarse a esos valores ahora que parece que todo se est� desmoronando. Con suerte, Trump pasar� y habr� ocasi�n de construir algo diferente.