Salir a correr aporta múltiples beneficios para la salud, como mejorar la resistencia cardiovascular, fortalecer los músculos o reducir el estrés. Sin embargo, antes de realizar esta actividad conviene elegir unas zapatillas deportivas adecuadas que ayuden a evitar lesiones y a mejorar el rendimiento. No se trata de una cuestión estética o de marcas: especialistas coinciden en que factores como la pisada, el tipo de terreno o la edad del corredor son determinantes para escoger el calzado más apropiado. Cada persona tiene unas necesidades específicas, y entenderlas es el primer paso para poder correr con seguridad y comodidad. “Utilizar zapatos inadecuados, como los de gimnasio o de senderismo, puede provocar sobrecargas en el talón, en las rodillas o en la zona lumbar”, advierten desde el
Hospital Clínic Barcelona. Además, cada tipo de calzado deportivo está diseñado para una función específica –amortiguar, estabilizar o impulsar el movimiento–, por lo que es fundamental conocer cuál se necesita para cada actividad. El tipo de pisadaLo primero que hay que conocer para elegir el calzado adecuado es la huella o tipo de pisada de cada persona. Tal y como explica la doctora
Eva Ferrer, esta información es clave, ya que muchos modelos están diseñados según el tipo de pisada.1. Huella pronadora. La más habitual. El tobillo gira ligeramente hacia dentro, lo que ayuda a amortiguar el impacto. 2. Huella supinadora. Menos frecuente. Es propia de personas con puente alto, en las que el peso recae en el borde externo del pie, lo que puede generar tensiones musculares y aumentar el riesgo de esguinces.3. Huella neutra. La más equilibrada. El tobillo se mantiene estable, con un movimiento natural que minimiza el impacto.Para conocer el tipo de huella, se recomienda realizar un estudio específico en consultas de podología o traumatología deportiva.En jóvenes adultos, conviene un calzado ligero y reactivo. Getty ImagesLa edad El segundo factor a tener en cuenta es la edad, ya que cada etapa vital influye en la flexibilidad muscular, la fuerza y el patrón de la pisada. Se distinguen tres grupos principales:1. Niños y adolescentes. Necesitan un calzado más flexible que permita el desarrollo natural del pie y la adaptación progresiva del arco plantar. Se recomienda evitar modelos muy rígidos o con demasiada amortiguación.2. Adultos jóvenes. Suelen tener una mayor capacidad de respuesta muscular, especialmente si entrenan con regularidad. Les conviene utilizar un calzado ligero y reactivo que favorezca la carrera, siempre ajustado al tipo de pisada.3. Personas mayores. El riesgo de lesión aumenta con la edad por desgaste articular, pérdida de masa muscular y cambios en la estabilidad postural. Se recomienda un calzado con buena amortiguación, estabilidad lateral y sujeción firme del talón para reducir molestias articulares y prevenir caídas. En zonas naturales se recomienda calzado con suela adherente. SalomonEl terrenoPor último, conviene considerar el tipo de terreno en el que se va a correr, ya que no es lo mismo correr por la montaña que hacerlo en el asfalto. 1. Terrenos naturales. En zonas naturales o irregulares se recomienda calzado con suela adherente y refuerzos laterales que eviten resbalones y protejan los tobillos frente a piedras, rocas o desniveles. 2. Superficies duras. En calles, asfalto o pistas de atletismo, lo importante es una buena amortiguación para reducir el impacto en el cuerpo. También es importante tener en cuenta el tipo de carrera (velocidad o larga distancia), ya que influye en la elección del calzado y en la prevención de lesiones como la fascitis plantar o la tendinitis.