Europa carece de la cultura financiera e inversora que tiene Estados Unidos, lo que se traduce en menos capacidad de crecimiento. Con el ahorro en cuentas corrientes en máximos, hay cierto consenso en que hace falta incentivar que el ahorrador europeo se convierta en inversor, pero los pasos de
Bruselas son lentos sin que se haya articulado un vehículo europeo e incentivos fiscales para conseguirlo. "La mayor parte del ahorro en
España y en muchos países de la Unión Europea está ubicado en depósitos o en el residencial. Todos los estudios demuestran que la participación del ciudadano europeo como inversor en los mercados financieros es muy limitada, menor que en el ámbito americano. Falta educación financiera", coincidieron varios expertos en el Observatorio Económico de
El Confidencial y
Mapfre. "Hay una causa evidente que tiene que ver con la aversión al riesgo", señaló Álvaro Urrutia, presidente de
Amaef, la patronal del sector de bancaseguros. En efecto, solo en
España hay más de un billón de euros en cuentas corrientes y depósitos de familias que tienen este ahorro aparcado en el banco sin remuneración o, en algunos casos, con rentabilidades que apenas superan a la inflación, a lo que hay que sumar la inversión en ladrillo. Casi todo el activo financiero de las familias está en depósitos y en residencial. En
Europa, el dinero en cuentas corrientes y depósitos suma más de 10 billones. Este ahorro embalsado en la banca coincide con un momento en el que
Europa necesita acometer grandes inversiones en infraestructuras, energía o defensa, para lo que necesita financiación. La inversión a largo plazo de los hogares europeos a través de vehículos de inversión facilitaría que se financien estas inversiones.
Europa, de hecho, está trabajando en desarrollar una
Unión de Ahorros e Inversiones (SIU, por sus siglas en inglés), y también hay un proyecto para crear una cuenta europea de inversiones siguiendo el modelo sueco, pero cada país trabaja para adaptarlo al marco local bajo un paraguas comunitario y crear incentivos fiscales. Los avances son lentos. En paralelo, el sector asegurador considera que tiene productos para canalizar la inversión a largo plazo. "El seguro es un instrumento en el que la gente puede invertir a largo plazo. Tenemos una herramienta que puede ser fundamental para la financiación de todas las necesidades que existen a nivel de defensa, de infraestructuras, de proyectos a largo plazo y de todos los desafíos que han puesto de manifiesto los informes de Letta y Draghi", comentó Álvaro Urrutia. No obstante, el presidente de
Amaef también resaltó la importancia de que haya incentivos fiscales: "El seguro, como cualquier producto de inversión, tiene una prima de ineficiencia. Tú estás sacrificando consumo presente para el futuro. Esta prima de ineficiencia tiene que ser en cierta medida beneficiada o compensada por políticas públicas. Y esto es lo que no hay en
España". De hecho, en la última década ha ocurrido lo contrario, al rebajar el incentivo fiscal de los planes de pensiones por una apuesta por los planes de empleo que no ha tenido éxito en movilizar inversiones. Lo importante es fomentar la educación financiera para pasar de depósitos a otras opciones que generan más capital inversor Una de las claves es la educación financiera. "La gente sin información ni formación tiende a autoasegurarse con depósitos que tienen poca rentabilidad", apuntó José Manuel González Páramo, presidente del consejo de administración de European DataWarehouse, que puso énfasis en que se desarrollen productos paneuropeos y con cobertura europea. Ángel de la Fuente, director ejecutivo de la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea), puso el acento en que la intervención pública mediante incentivos fiscales debe hacerse para corregir externalidades e incentivar comportamientos que generen una rentabilidad positiva en la sociedad. José Manuel Amor, socio de AFI, coincidió también en la necesidad de que los ahorradores pasen a ser inversores. "Puede hacerse a través de productos de inversión o de previsión social, hay un menú disponible. Lo importante es fomentar la educación financiera para que salgamos de opciones de 'asset allocation' basadas en depósitos a otras opciones que generan más capital paciente o capital inversor". Así, es importante que haya un marco de productos incentivados para convertir al ahorrador en inversor, lo que puede redundar en mayores rentabilidades para los ciudadanos europeos y un canal de financiación para inversiones que se necesiten acometer en
Europa. Esto permitirá, argumentaron los expertos, que se financien proyectos empresariales que generen riqueza, algo que no ocurre cuando se invierte en un inmueble. "Habrá que encontrar proyectos que merezcan la financiación. En estos proyectos se deberá evaluar su retorno para introducirlos y canalizarlos a través de productos de seguro. No vamos a ver un cambio radical, lo que vamos a ver son pasos para favorecer que haya financiación a muchos proyectos de infraestructuras o energía verde que demuestran retornos positivos, estabilidad y riesgos limitados, pero que necesitan esa financiación", sentenció Álvaro Urrutia.
Europa carece de la cultura financiera e inversora que tiene Estados Unidos, lo que se traduce en menos capacidad de crecimiento. Con el ahorro en cuentas corrientes en máximos, hay cierto consenso en que hace falta incentivar que el ahorrador europeo se convierta en inversor, pero los pasos de
Bruselas son lentos sin que se haya articulado un vehículo europeo e incentivos fiscales para conseguirlo.