Actualizado Lunes, 30 marzo 2026 - 07:51Cheng Li-wun, la nueva l�der del principal partido de la oposici�n de
Taiwan, prepara las maletas rumbo a
China en un movimiento que reabre viejas heridas y reactiva un guion conocido en la compleja relaci�n entre Taip�i y Pek�n.Invitada formalmente por las autoridades chinas, Cheng (56 a�os) encabezar� del 7 al 12 de abril una delegaci�n del Kuomintang (KMT), hist�rico partido nacionalista, en lo que ser� el primer viaje de un dirigente de esta formaci�n al continente desde 2016. En el siempre caliente tablero del estrecho de
Taiwan, cada desplazamiento se mide en clave estrat�gica.El anfitri�n ser�
Song Tao, emisario de confianza del presidente
Xi Jinping para los asuntos taiwaneses. Desde Pek�n, el mensaje ha sido cuidadosamente calibrado: el gobernante
Partido Comunista quiere "promover el desarrollo pac�fico" de los v�nculos tanto entre formaciones como entre ambas orillas. Traducido al lenguaje pol�tico chino, implica reactivar un canal de interlocuci�n que durante a�os sirvi� de v�lvula de escape a las tensiones.El viaje se anuncia despu�s de un aumento de la presi�n militar del ej�rcito chino sobre la isla que Pek�n considera una provincia separatista. Para los cr�ticos de Cheng, su visita corre el riesgo de ser interpretada como una se�al de que su partido se pliega ante la amenaza del poderoso vecino. Para sus partidarios, en cambio, es precisamente en estos momentos cuando el di�logo resulta imprescindible.Una visita llena de gui�os al pasadoPara entender la carga simb�lica de la visita, hay que remontarse a la historia del KMT. Derrotado en la guerra civil
China, el partido se refugi� en
Taiwan en 1949 y durante d�cadas mantuvo la pretensi�n de ser el leg�timo gobierno de toda
China. Con la democratizaci�n de la isla, el KMT evolucion� hacia una posici�n m�s pragm�tica: defensa del statu quo, rechazo a una independencia formal y apuesta por la estabilidad econ�mica a trav�s de un contacto directo y conciliador con Pek�n.Esa l�nea cristaliz� durante la �ltima presidencia del KTM, la de
Ma Ying-jeou (2008-2016), cuando se produjo el mayor acercamiento con el Gobierno chino. Bajo su mandato se reactiv� el llamado
Consenso de 1992, una ambigua f�rmula seg�n la cual ambos lados reconocen la existencia de "una sola
China", aunque difieren en su interpretaci�n. Aquellos a�os trajeron acuerdos comerciales y una cumbre entre Ma y Xi en Singapur en 2015. Pero tambi�n sembraron desconfianza entre una parte de la sociedad taiwanesa, que tem�a una dependencia excesiva de Pek�n.Es precisamente ese equilibrio, roto con los sucesivos gobiernos del Partido Progresista Democr�tico (que evita cualquier f�rmula que implique subordinaci�n a Pek�n), el que Cheng pretende recuperar. Desde su elecci�n al frente del KMT el pasado octubre, ha insistido en que el
Consenso de 1992 constituye la �nica base viable para el di�logo. Ella defiende que esa f�rmula refleja el sentir mayoritario de la poblaci�n: evitar tanto la declaraci�n de independencia —l�nea roja para Pek�n— como que la isla sea absorbida por la Rep�blica Popular.Pero la l�nea que quiere seguir Cheng choca con un contexto que ha cambiado en los �ltimos a�os, con una opini�n p�blica cada vez m�s distante del r�gimen de
Xi Jinping. La propuesta
China de reunificaci�n bajo el principio de "un pa�s, dos sistemas", aplicada en Hong Kong, ha perdido atractivo en
Taiwan tras la erosi�n de las libertades en la ex colonia brit�nica.Para la mayor�a de los taiwaneses, seg�n indican numerosas encuestas, ese modelo ya no ofrece garant�as cre�bles de autonom�a. Pek�n sigue consider�ndolo el marco preferente para una "reunificaci�n", aunque los l�deres chinos no esconden que, de ser necesario, usar�an la fuerza. Es decir, ejecutar�an una invasi�n.En estas cuestiones radican algunas de las principales tensiones del viaje de Cheng. Mientras el KMT defiende el di�logo sin aceptar expl�citamente el esquema de "un pa�s, dos sistemas", el Gobierno chino insiste en que cualquier acercamiento debe asentarse sobre la premisa de una �nica soberan�a
China.La l�der del KMT fue elegida con la promesa de estabilizar la relaci�n con el continente sin renunciar a la democracia taiwanesa. Ha insistido en que es necesario un encuentro cara a cara con Xi (el cual no ha sido confirmado por las autoridades chinas). Pero sus cr�ticos dicen que el pr�ximo viaje podr�a ser instrumentalizado por Pek�n para proyectar una imagen de divisi�n interna en
Taiwan.