“Está genial que te ganes bien la vida y disfrutes de tu trabajo, pero si tus hijos no sienten que tienen un padre o madre, tú no vas a ser feliz”. Con esta frase, el economista
Miquel Pino (61 años) defiende que cualquier empresario debe encontrar el equilibrio entre la vida profesional y la personal porque, dice, el éxito de un negocio no debería estar reñido con la conciliación familiar.De niño vio cómo sus progenitores —su padre, tercera generación de carpinteros de la familia, y su madre, modista en
Palamós (
Girona)— dedicaban tanto tiempo al trabajo que no les sobraba para estar con él y sus hermanas. Esta experiencia le llevó a pensar que “un negocio no debería robarte la vida, sino ayudarte a disfrutarla”.En cuanto a él, siempre tuvo claro que no seguiría con la tradición familiar. “No me gustaba del oficio de carpintero porque hizo que viera muy poco a mi padre”, cuenta en esta conversación con
La Vanguardia. Por eso decidió orientar su carrera profesional a ayudar a otros empresarios a ganarse bien la vida sin tener que perderse una cena en familia.Ser líder no consiste en ser imprescindibleA los 58 años, un accidente en bicicleta que lo dejó durante un tiempo en silla de ruedas reforzó su convicción sobre que ser líder no consiste en ser imprescindible, sino en conseguir que la empresa siga funcionando sin él. Idea que le ha llevado a publicar recientemente su tercer libro: Nunca digas “A mí no me va a pasar”.Lee también¿Qué les diría a quienes piensan que para que un negocio funcione el jefe debe estar siempre presente y dedicarle muchas horas?El liderazgo no implica ser imprescindible. A veces nos da miedo a los empresarios delegar: “Tiene que pasar por mí, tú no lo vas a hacer tan bien como yo”. Y es un error. Si todo pasa por ti, tú mismo eres el embudo y el problema en la empresa.¿Cómo impacta en la vida personal?De forma directa, porque te absorbe, te roba el tiempo. Y si la pareja te entiende, bien. Pero si no es así, aquí es cuando muchas veces se generan problemas. No vas a ser feliz si tu pareja no es feliz. No vas a ser feliz si tus hijos no sienten que tienen un padre o una madre.Prepararte para lo que pueda pasar no es ser pesimista, es ser responsableMiquel PinoEconomista y escritorDespués de su accidente, reforzó una idea que da título a su libro: 'Nunca digas: “A mí no me va a pasar”'. ¿Por qué esta frase?No nos gusta pensar qué pasa si mañana no tengo trabajo, si no cobro y si no puedo comer. Tampoco pensamos que un día podemos tener un accidente o una enfermedad y estas cosas pasan. Lo que digo es que hay que prepararse y eso no quiere decir ser pesimista o negativo. Quiere decir que hay que ser responsable.¿Cómo se aplica esto a una empresa?Quien tenga un negocio debería ahorrar al menos un 10 % al mes, contar con un seguro complementario y un buen testamento. Además, la empresa debe funcionar bien si el líder no está. Se debe registrar cómo debe funcionar cada departamento para que la empresa tenga continuidad. Esto da tranquilidad y felicidad, porque son muchas las familias a las que afectaría si el jefe desaparece y nadie sabe qué hacer.¿El secretismo y la falta de transparencia es un problema?Hay pequeños empresarios a los que no les gusta explicar sus secretos profesionales, sus métodos o estrategias por miedo a que se lo robe algún empleado. Esto ha pasado. Pero con el tiempo he aprendido a no tener miedo ni a la muerte. Si me muriera hoy, no pasaría nada: ya he plantado un pino, ya he tenido hijos y ya he escrito un libro. Hay que compartir lo esencial y delegar para que la empresa funcione.En una primera entrevista es muy importante percibir que esa persona es proactiva y que no viene solo por un sueldoMiquel PinoEconomista y escritorSe está hablando mucho de competencias blandas. ¿Cuáles son imprescindibles?Para mí, un concepto muy importante es la conciencia. Ser consciente de lo que necesita la empresa y de lo que esta persona puede aportar al formar parte de ella. Después, la actitud proactiva. En una primera entrevista es clave percibir que esa persona es proactiva, que tiene ganas de crecer, que está ilusionada y que no viene solo por un sueldo. Y acabaría con un tercer valor: el compromiso. Ese “cuenta conmigo”. Porque está muy bien saber de redes sociales o de inteligencia artificial, pero son las competencias intangibles las que permiten que las cosas vayan mejor.¿Qué error se repite más a menudo en empresas y trabajadores?Lo que afecta más a las empresas es la pérdida de valores. Falta disciplina. Hay gente que llega tarde o que firma el contrato el viernes y el lunes no se presenta al trabajo. Y falta esfuerzo. Un negocio implica mucho trabajo. También se está perdiendo la perseverancia, la responsabilidad.¿Qué quiere transmitir a los empresarios o emprendedores?Que la salud es fundamental. Hay que cuidarse bien físicamente, mentalmente, espiritualmente y emocionalmente. Cuando tú estás bien, los demás estarán bien. Es como si tú quieres dar de beber a alguien de tu vaso. Para ello, tu vaso necesita agua. Entonces, primero llénate tú.El segundo pilar es la familia. La familia es todo. Si te pasa cualquier cosa no prevista, la familia va a estar a tu lado. Y, aunque para los empresarios el negocio es un hijo más, hay que buscar el punto de equilibrio entre los tres pilares: salud, familia y negocio.